Síndrome de Asperger: otra forma de relacionarse

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“Mi Asperger me ayuda a no creer en mentiras. Me hace diferente, y ser diferente es un regalo. Yo lo considero un superpoder”. Son palabras de la mediática defensora del medio ambiente, Greta Thunberg, que forma parte del 2,5% que padece el síndrome de Asperger, un problema enmarcado en los llamados trastornos del espectro autista (TEA).

Se trata de un trastorno neurobiológico que tiene su origen en una alteración de las áreas cerebrales implicadas en las habilidades comunicativas y sociales. Afecta a 3 de cada 1.000 niños en España, aunque estudios recientes apuntan a que esta cifra podría ser mayor (1 de cada 250). Tal y como explica Alfonso Igualada, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, “en los últimos años ha habido un aumento de la detección de los niños con trastorno del espectro autista (TEA) gracias a que la sociedad conoce mejor este problema”.

Así se manifiesta

Aunque adquiere una forma diferente en cada niño, los Asperger se caracterizan por demostrar un notable interés por aspectos concretos o un tema en particular, en los que llegan a ser expertos; desarrollan rituales o rutinas repetitivas, y son literales en el lenguaje y la comprensión (no entienden las ironías o las metáforas).
Asimismo, suelen mostrar un comportamiento social y emocionalmente inadecuado, con dificultades para manifestar empatía y establecer vínculos con los demás. “Entienden las relaciones sociales desde otra óptica. Por ejemplo, sabemos que les gusta estar con otras personas, pero no les hace falta interactuar constantemente”, comenta el profesor Igualada. También es frecuente (sobre todo en los niños) que muestren conductas disruptivas y no adaptativas como, por ejemplo, molestar o hacer ruidos.

El apoyo escolar y familiar, fundamental

Al igual que el resto de los TEA, los casos de Asperger suelen detectarse a edades tempranas (aunque hay un número importante de adultos sin diagnosticar), coincidiendo con el inicio de la escolarización.

Los estudios han demostrado que el abordaje individualizado y multidisciplinar es clave para la integración de estos niños tanto en el ámbito escolar como en el resto de los entornos en los que se desenvuelven. Para ello es preciso que las instituciones educativas creen contextos positivos de aprendizaje para estos niños. En cuanto a los programas de intervención que han demostrado ser más efectivos en el abordaje de estos niños, Alfonso Igualada comenta que las últimas investigaciones destacan la intervención con coetáneos (peer training) para trabajar las competencias del entorno y las habilidades sociales con sus compañeros del aula. “En edades tempranas se ha demostrado ampliamente la mejora que se consigue con intervenciones basadas en las habilidades comunicativas del niño y en sus intereses, pero que también se enfocan en habilitar el entorno (escuela y casa) e implicar a las personas de referencia (educador y familia) para que sean promotoras de oportunidades de aprendizaje para estos niños”, concluye este experto.

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