Las farmacias se ofrecen al cribado de casos para frenar la pandemia, entre otras medidas

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Ante la gravedad de la crisis de salud pública existente en España por la proliferación de
COVID-19,
la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), se ha mostrado en todo momento dispuesta a colaborar con las autoridades sanitarias, así como con el resto de profesionales y agentes sanitarios, para contener la pandemia declarada ayer por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La pandemia de coronavirus se ha convertido en una alerta global, que en nuestro país exige, tal y como se está llevando a cabo, medidas intensivas de detección temprana, contención y tratamiento de los contagios.

22.000 farmacias al servicio de la sociedad

En este sentido, SEFAC considera que las farmacias comunitarias y sus profesionales podrían
ser mucho mejor empleados de lo que lo están siendo hasta ahora, pues no hay que olvidar
que la red de farmacias comunitarias es la red de centros de salud más extensa del país (22.000 farmacias y 50.000 farmacéuticos) y la única presente los 365 días del año y las 24 horas en muchos puntos de la geografía española, tanto en el medio urbano como rural.

Los farmacéuticos comunitarios pueden contribuir a facilitar la detección de pacientes sospechosos de padecer la infección, así como a la disminución de la carga asistencial
soportada por los centros sanitarios
, por tanto, el Sistema Nacional de Salud no debe desaprovechar, en momentos críticos como el actual, el potencial asistencial que ofrecen unos profesionales como los farmacéuticos.

SEFAC considera que sería deseable la inclusión de los farmacéuticos comunitarios en las estrategias y protocolos de abastecimiento, prevención, detección, derivación y tratamiento de síntomas de las infecciones por COVID-19, siempre en coordinación con el resto de las estructuras asistenciales de los Servicios de Salud de las comunidades autónomas.

ÁREAS DE COLABORACIÓN

SEFAC propone que la contribución de los farmacéuticos comunitarios ante la emergencia
sanitaria provocada por el coronavirus gire alrededor de las siguientes actuaciones:

  1. Campaña sanitaria de prevención.
    El apartado 7 del artículo 1 de la Ley 16/1997 de regulación de servicios de las oficinas de
    farmacia hace referencia a “la colaboración en los programas que promuevan las
    Administraciones sanitarias sobre garantía de calidad de la asistencia farmacéutica y de la
    atención sanitaria en general, promoción y protección de la salud, prevención de la
    enfermedad y educación sanitaria”. Las farmacias comunitarias podrían realizar de forma
    coordinada, y más allá de iniciativas individuales como ya se están llevando a cabo, una
    campaña sanitaria dirigida a la población sobre las medidas de prevención y contención del
    coronavirus, basándose en la información proporcionada por el Ministerio de Sanidad. Para
    ello se utilizarían y editarían carteles y trípticos informativos ya elaborados por éste.
    Algunos de los aspectos de prevención en los que las farmacias pueden jugar un papel
    importante son:
    • Educación para la salud en medidas de higiene personal y superficies.
    • Fomento de la prevención en personas asintomáticas con menor conciencia de
    riesgo
    (población joven, adolescentes, niños…).
    Reconocimiento de síntomas e indicaciones para pacientes de riesgo (crónicos,
    con patologías, edad avanzada…).
    • Utilidad e indicación de materiales y equipamientos de prevención.
    Concienciación e información sobre bulos y fake news.
  2. Participación en el cribado sistemático de casos sospechosos de padecer la infección por coronavirus.
    SEFAC y sociedades científicas médicas podrían elaborar, en colaboración con el Ministerio de Sanidad, protocolos para la de detección de casos sospechosos de infección del coronavirus y que sería de aplicación en las farmacias comunitarias. En caso de sospechas de pacientes infectados, las farmacias también pueden recordar los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias, así como los números telefónicos de contacto establecidos por los distintos Servicios de Salud autonómicos.
  3. Indicación de tratamiento farmacológico y no farmacológico en síntomas menores.
    Ante la previsible saturación de los recursos sanitarios en caso de agravarse y prolongarse la pandemia, los farmacéuticos comunitarios podrían atender a los pacientes con síntomas menores de forma sistematizada y protocolizada, tal como ocurre en otros países desarrollados de nuestro entorno, a fin de liberar a los centros de salud del tiempo utilizado en tratar síntomas menores que no lo requieran.
  4. Distribución de medicamentos y productos sanitarios.
    Las farmacias comunitarias son responsables de la garantía de la atención farmacéutica, en su zona farmacéutica y a los núcleos de población en los que no existan farmacias. Dicha atención incluye –entre otros aspectos- la adquisición, custodia, conservación y dispensación de los medicamentos y productos sanitarios, la elaboración de fórmulas magistrales y preparados oficinales, en los casos y según los procedimientos y controles establecidos, la información y el seguimiento de los tratamientos farmacológicos a los pacientes.
    En caso necesario, el alto grado de cobertura, accesibilidad y horario de las farmacias
    comunitarias permitiría de forma rápida y segura la distribución tanto de medicamentos como de mascarillas, guantes y elementos de protección para evitar el contagio entre la población. Asimismo, los farmacéuticos comunitarios, mediante la formulación magistral, podrían contribuir a la reducción de la propagación del virus mediante la elaboración de soluciones y geles hidroalcohólicos. Para ello es importante también que se garantice el abastecimiento de las farmacias durante la crisis pandémica.
  5. Protocolos de actuación para centros sociosanitarios.
    En el caso de los farmacéuticos comunitarios que sirven a residencias podría trabajarse en la
    elaboración de estos protocolos dirigidos a mejorar la prevención de la infección en ancianos y en los trabajadores de los centros sociosanitarios.
  6. Protocolos de actuación en atención farmacéutica domiciliaria.
    En el caso individual de pacientes incapacitados para acudir por si mismos a las farmacias
    comunitarias o bien aquellos pacientes cuyo contagio por el COVID-19 pueda suponer un grave riesgo para su salud debido a su estado de fragilidad, comorbilidades, etc. las farmacias comunitarias podrían hacerles llegar de forma protocolizada por la Administración sanitaria y en colaboración con el resto de profesionales sanitarios que llevan a cabo esta asistencia sanitaria, aquellos medicamentos y productos sanitarios que necesitan para su salud, así como el control y gestión de los mismos si fuere necesario, como ocurre con los que se dispensan a través de Sistemas Personalizados de Dosificación o Reacondicionamiento (SPD). Del mismo modo, no hay que olvidar a otros pacientes crónicos o en riesgo que, por la situación actual, podrían ver limitada la calidad de su atención al destinarse más recursos en la resolución de la pandemia.

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