Los alergólogos recuerdan que los asmáticos no tienen mayor riesgo de contagio por coronavirus

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En relación con el contexto actual de coronavirus y las dudas que existen aún al respecto, los expertos hacen un llamamiento a la tranquilidad y afirman que los pacientes asmáticos no tienen mayor riesgo de contagio que el resto de la población. Los pacientes asmáticos no presentan mayor riesgo de desarrollar una forma grave de COVID-19. De hecho, un trabajo realizado sobre una cohorte de pacientes hospitalizados por neumonía derivada de este coronavirus y publicada en el European Respiratory Journal refuerza esta afirmación”, señala el doctor Javier Domínguez, presidente del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Sin embargo, cabe recordar que este tipo de pacientes, debido a su patología, tienen unas vías respiratorias mucho más susceptibles a cualquier tipo de infección, especialmente las víricas. “El asma es una enfermedad inflamatoria por lo que, si un paciente tiene una infección vírica y es asmático, va a tener una mayor respuesta que un paciente que no lo es. Esto va a favorecer una hiperreactividad de los bronquios y la posibilidad de que esa infección derive en una crisis de asma”, explica el alergólogo.

Además, el asma mal controlada de base podría aumentar la susceptibilidad a una infección respiratoria vírica – incluyendo el coronavirus – y también una peor evolución de dicha infección respiratoria. “Por este motivo es muy importante que los pacientes asmáticos sigan y realicen sus tratamientos de forma adecuada para evitar ser aún más susceptibles a infecciones, y por lo tanto, a tener complicaciones por el COVID-19”, detalla.

Como todos los años, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) se une al Día Mundial del Asma 2021, auspiciado por la Global Initiative for Asthma (GINA), con el objetivo de concienciar a la población sobre lo que supone esta enfermedad para las personas que la padecen, así como la posibilidad de tenerla bajo control para llevar a cabo una vida saludable y sin limitaciones.

Este año, bajo el lema Descubriendo conceptos erróneos del asma, los alergólogos abordarán las creencias más comunes que a día de hoy se mantienen con respecto a las personas que sufren esta enfermedad, así como su capacidad de desarrollar diferentes actividades, como por ejemplo, hacer deporte.

Por este motivo, la SEAIC ha elaborado un documento en el que se detallan los mitos más frecuentes sobre el asma – incluyendo algunas percepciones en relación con la infección por SARS-COV-2 – con el objetivo de desestigmatizar y eliminar las convicciones erróneas sobre esta enfermedad alérgica.

Inmunoterapia y vacuna frente a la COVID-19

Existen herramientas eficaces en el tratamiento de la enfermedad alérgica, como la inmunoterapia, conocida popularmente como “vacunas para la alergia”. Este método solo puede utilizarse en aquellos casos en los que se ha confirmado la relevancia clínica del alérgeno.

Consiste en la administración de extracto purificado del alérgeno responsable de la enfermedad, mediante dosis progresivamente crecientes a intervalos regulares de tiempo, con la finalidad de inducir la tolerancia necesaria para controlar la respuesta alérgica. Algunos tratamientos de inmunoterapia han demostrado su eficacia disminuyendo el número de exacerbaciones de asma. Sin embargo, esto no implica que todo paciente que sufra de asma alérgica deba ser tratada con inmunoterapia. De hecho, los que padecen asma grave, con disminución severa de su función pulmonar, aunque sea de origen alérgico, no son candidatos a esta opción”, advierte el doctor Ernesto Enrique, presidente del Comité de Inmunoterapia de la SEAIC.

A raíz de la administración de la vacuna frente a la COVID-19, los pacientes que están en tratamiento con inmunoterapia pueden experimentar coincidencias en los días de inoculación. Si el paciente estuviese recibiendo una vacuna para tratar su alergia, en el caso de vacunas inyectadas, se recomienda dejar pasar un intervalo de 7-10 días entre la dosis de vacuna de alergia y la de la vacuna frente a coronavirus. En el caso de las vacunas sublinguales se debe omitir la dosis de la vacuna sublingual de alergia el mismo día de la vacunación frente a coronavirus. En este sentido, si produjesen síntomas, se recomienda posponer la reanudación de la vacuna sublingual hasta la resolución de los efectos secundarios de la vacuna frente al coronavirus (por lo general, de 1 a 3 días)”, explica el doctor David Baquero, coordinador de comunicación de la SEAIC.

El asma en edad pediátrica: una de las principales causas de visitas a consulta

El asma es la enfermedad crónica más común de la infancia. Afecta al 10-12% de los niños y su incidencia está aumentando. De acuerdo con el estudio ‘Alergológica 2015’, el asma supone el 32% de las primeras consultas de los menores de 14 años en los Servicios de Alergología. Por delante de esta patología se encuentra únicamente la rinitis alérgica, que, en la mayoría de las ocasiones, precede en el tiempo al asma. “Esta enfermedad es una de las principales causas de visitas a las consultas de pediatría, urgencias, hospitalizaciones y ausencia de la escuela”, apunta la doctora Paloma Ibáñez, alergóloga infantil y miembro del Comité de Asma de la SEAIC.

La detección del asma en la edad pediátrica es clave para la salud del niño. En muchas ocasiones esta enfermedad puede causarles molestos síntomas diarios que interfieren con los juegos, la práctica de deportes, la escuela y el sueño, condicionando gravemente la calidad de vida del pequeño. “Ellos mismos limitan sus actividades. Por eso si en la familia existen antecedentes de asma o de alergia, hay que estar en especial alerta a las señales para poder detectar si el niño sufre asma”, advierte la alergóloga.

Cuando se diagnostica asma a un paciente pediátrico es fundamental que esté controlado y que lleve un seguimiento por parte del alergólogo. Para el control del asma, además de prescribir una medicación eficaz, hay que informar y educar a niños y familiares sobre todos los aspectos relacionados con la patología. “Hay que explicarles la manera de administración de su terapia, familiarizarles con los dispositivos de inhalación que tienen que utilizar, informarles de cómo evitar desencadenantes como los alérgenos o humo del tabaco, enseñarles cómo actuar ante el inicio de una reagudización o crisis de asma, etcétera. Y especialmente, comprobar en las sucesivas consultas si lo están haciendo bien y recordar la información proporcionada anteriormente”, explica  Raquel Gómez, responsable de la Coordinadora de Asma de la Federación Nacional de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (Fenaer)

El control adecuado del asma: un factor determinante

El asma es una enfermedad crónica que ha ido incrementando su incidencia en las últimas décadas. Se caracteriza por la aparición de episodios de dificultad respiratoria (crisis o ataques), generalmente asociados a otros síntomas como tos, pitidos al respirar y sensación de ahogo. En la mitad de los casos esta patología aparece como respuesta a determinados estímulos que producen alergia: polen, ácaros del polvo, epitelios de animales, ciertos alimentos, etcétera.

Se trata de una enfermedad potencialmente mortal y anualmente más de 1.000 personas fallecen en nuestro país debido a esta patología. “Algunos años estas cifras han llegado a superar a las muertes en accidentes de tráfico”, señala el presidente del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el doctor Javier Domínguez.

Las muertes por asma pueden ser fruto de muchos factores, y el control de la enfermedad es uno de los más importantes y determinantes. A este mal control puede llegarse por varias causas, aunque el infratratamiento sigue siendo muy frecuente. Por ese motivo es necesario insistir en su riesgo incluso vital, que además es evitable en la mayoría de los casos con el tratamiento y el seguimiento apropiado.

Si un paciente no diagnosticado correctamente de asma lleva un tratamiento inadecuado, tiene más posibilidades de sufrir exacerbaciones o crisis”, advierte el alergólogo. En este sentido, ocurre lo mismo con los asmáticos alérgicos que no llevan un seguimiento regular, que por diferentes causas no realizan de forma apropiada la terapia o simplemente no conocen el agente causal de su alergia.

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