Personas altamente sensibles frente al covid

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Frente al aluvión de trastornos POST-COVID-19 que se esperan, la psicóloga clínica Zara Casañ pone el foco en uno de los colectivos más susceptibles de padecerlos: nos referimos a las Personas Altamente Sensibles, quienes sin duda están viviendo esta pandemia del coronavirus de una manera especialmente traumática.  

Por Zara Casañ García (psicóloga clínica)

Las llamadas personas altamente sensibles/(PAS) suelen ser proclives a asustarse con facilidad, sienten la necesidad de caer bien, muestran una tendencia a evitar conflictos, a sentirse agobiadas cuando hay mucha gente alrededor, suelen ser detallistas, perfeccionistas, empáticas, intuitivas y muchas veces incomprendidas. Esto no quiere decir que sean introvertidas (al menos, no tiene por qué), ni que necesariamente tengan altas capacidades, sean susceptibles o excesivamente “espirituales”. Lo que sí está claro es que comparten unos mismos rasgos de personalidad, que los expertos están de acuerdo en considerar Rasgo PAS, que tiene más que ver con lo neurosensorial y con la herencia.

Una aproximación al rasgo PAS

Pero, para empezar, ¿qué es un rasgo de personalidad? Ya Hipócrates planteó una de las primeras teorías en torno a los rasgos, o como él describía, sobre los temperamentos. Un rasgo se podría definir como “la tendencia de un individuo a comportarse de una manera consistente en muchas situaciones distintas”. También se define como “disposición o tendencia latente para comportarse de una manera concreta que solo se manifiesta en las situaciones apropiadas”. En definitiva, las teorías y tipologías de los rasgos de personalidad han sido muy variadas y discutidas a lo largo de la historia, pero ¿a qué nos referimos con este rasgo PAS que parece estar tan de moda en artículos, libros y tertulias en muchos medios de comunicación?

Un sistema neurosensorial más desarrollado

La primera vez que se hizo referencia al rasgo PAS fue de la mano de la doctora Elaine Aron (1944) en la década de los 90, A través de las investigaciones que dirigió junto a su marido Arthur Aron, llegó a la conclusión de que aproximadamente un 20% de la población es Highly Sensitive Person (HSP) es decir, Altamente Sensible. Según los Aron, la Alta Sensibilidad existe cuando una persona posee un sistema neurosensorial más desarrollado que la mayoría de la gente, con lo cual la persona con Alta Sensibilidad, recibe en proporción mucha más información sensorial simultánea que alguien simplemente con una sensibilidad media. Debido a este exceso de información que las personas altamente sensibles tienen que procesar, se puede producir una saturación sensorial, generando situaciones de bloqueo y un estrés crónico que la persona no es capaz de controlar, pudiendo dar lugar a patologías asociadas a esta saturación sensorial.

Ni bueno ni malo

Según estos autores, la Alta Sensibilidad es un rasgo hereditario que afecta a dos de cada diez personas, mujeres y hombres por igual, aclarando siempre que es un rasgo de personalidad, y que no es bueno ni malo en sí mismo. Es decir, no es un trastorno, no es una patología, tampoco una etiqueta o un don, es una característica de la personalidad relativamente frecuente en la población general con la que nacemos, que se va desarrollando a lo largo de la vida y frente a la que contamos con ciertas herramientas que ayudan a aumentar su calidad de vida y evitar así el sufrimiento. Aunque no es menos cierto que ser PAS no equivale necesariamente a SUFRIR constantemente en la vida, pero sí muchas veces esta característica de personalidad da lugar a sentir todo de manera más intensa.

Un estudio internacional, liderado por la spin-off de la Universitat Oberta de Catalunya Open Evidence revela que la salud mental de un 46 % de los españoles está en riesgo por la crisis del coronavirus.

4 pilares base

Según la doctora Elaine Aron, para calificar a alguien como PAS debe reunir cuatro pilares base, conocidos como “D.O.E.S”, siglas que representan: Deep processing, Overstimulation, strong Emotions y Sensitive to subtleties. Las 4 características básicas, según APASE, son:

  1. La persona con alta sensibilidad difícilmente puede remediar su tendencia a procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda, por lo que suele reflexionar mucho sobre los temas en general y dar muchas vueltas para una mayor comprensión.
  2. La persona con alta sensibilidad puede llegar a saturarse y sentirse sobreestimulada cuando tiene que procesar a la vez mucha información (sensorial y emocional). Esta característica es comprensible debido a que la persona PAS posee un sistema neuro-sensorial más fino de lo normal, por lo que la cantidad de información que recibe es mucho mayor que la de una persona que no es PAS.
  3. La persona con alta sensibilidad vive la vida con mucha emocionalidad, se emociona con facilidad ante situaciones y sensaciones. Su manera de experimentar la felicidad, tristeza, alegría, injusticia, etc. es muy intensa y va ligada a una fuerte empatía, una característica que también forma parte del rasgo de la alta sensibilidad.
  4. La persona con alta sensibilidad tiene una elevada sensibilidad, no solamente en cuanto a los cinco sentidos (vista, tacto, oído, gusto, olfato), sino también de cara a sutilezas como pequeños cambios en el entorno o en el estado emocional de las personas que tiene a su alrededor.

El farmacéutico, un psicólogo en la era POST COVID-19

Los profesionales de la salud mental auguramos muchos “Post- COVID- trastornos” (estrés post traumático, ansiedad, depresión, etc.). Aunque aún queda mucho camino por descubrir y cada vez son más los profesionales de diferentes ámbitos interesados en formarse e informarse a cerca del rasgo PAS, que el farmacéutico sea capaz de reconocer este rasgo entre los pacientes, sobre todo entre los más habituales, para poder derivarlos al psicólogo clínico, es fundamental para poder prestar mejor servicio a la comunidad. Enseñarles a identificarlas es el objetivo que me he trazado, ya que, precisamente, la oficina de farmacia es uno de esos lugares a las que acuden personas de toda índole demandando servicios de salud y consejos, constituyendo el lugar más idóneo para derivar al paciente a los especialistas.

Referencias

  • www.asociacionpas.org Web oficial de APASE
  • Aron E.N. (2006) (2015, 7ª ed.), El don de la sensibilidad. Ediciones Obelisco, Barcelona
  • Zegers de Beijl, K (2016). Personas altamente sensibles. Editorial La esfera de los libros

1 Comentario

  1. Gracias por el artículo y por contribuir a detectar y asesorar a las personas altamente sensibles desde vuestro colectivo. Como se habla de que este rasgo puede tener un origen genético, seguro que también podéis descubrír niños y niñas altamente sensibles. Para que puedan disfrutar de la mejor de las infancias gracias a unos padres emocionalmente sanos. Un saludo 😊

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