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Entre septiembre y Navidad se abre la temporada alta para la cirugía estética

Entre septiembre y Navidad se abre la temporada alta para la cirugía estética

Las intervenciones de cirugía estética facial repuntan en España en el periodo comprendido entre el final de la época estival y las vacaciones navideñas, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Entre las más demandadas, destacan los tratamientos anti-arrugas, el lifting y la cirugía de parpados, técnicamente conocida como blefaroplastia.

La SECPRE atribuye este repunte a motivos muy variados: un factor psicológico post-vacacional con la vuelta al trabajo, una mayor visibilidad de las arrugas al desaparecer el moreno causado por el sol, la consiguiente mayor atención prestada al rostro en esta época y la proximidad de las siguientes vacaciones, las navideñas, con días suficientes para una intervención.

Las intervenciones faciales suelen generar numerosos interrogantes entre los pacientes, sobre todo por la frecuente circulación de fotografías de personalidades célebres con el rostro muy cambiado y poco natural. Por ello, la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética recomienda, tanto a médicos como a pacientes, que el objetivo de los retoques sea siempre conseguir el efecto más natural posible, es decir, el que mejor se ajuste a las características anatómicas de cada persona.

“Cada paciente tiene unas características morfológicas faciales individuales. El éxito de cualquier operación de cirugía estética, sobre todo en un lugar tan visible como la cara, radica en las sesiones previas a la intervención, que es cuando resulta más esencial la comunicación entre el paciente y el cirujano. De ella depende  el equilibrio entre lo que el primero quiere y las expectativas reales que, de acuerdo con un análisis preciso de su fisonomía, el especialista debe transmitirle”, apunta el presidente de la SECPRE, el doctor Cristino Suárez.

Lifting

La intervención facial más compleja durante estos próximos meses será la ritidoplastia, más conocida como lifting. Consiste en la mejora de los signos más visibles del envejecimiento, tensando los músculos del rostro, eliminando el exceso de grasa y redistribuyendo la piel de la cara y el cuello. Los candidatos ideales para someterse a un lifting son mujeres u hombres de 45 años en adelante, edad media en la que comienza el proceso de descolgamiento de la piel facial.

Blefaroplastia

Esta cirugía es un procedimiento consistente en la extracción de la grasa y el exceso de piel y músculo de los párpados superiores e inferiores. Según el doctor Suárez, “aunque es demandada indistintamente por hombres y mujeres, sí percibimos que ellos la solicitan, sobre todo, para los párpados inferiores, mientras que ellas se operan más de los párpados superiores”.

Tratamiento anti-arrugas

Existen distintos tratamientos con y sin relleno para tratar las arrugas y las líneas de expresión. Las intervenciones con relleno pueden emplear ácido hialurónico, que tiene un efecto instantáneo y dura en torno a un año, o un injerto de grasa autóloga (extraída de otras partes del cuerpo del paciente), cuyo resultado es más permanente y supone ya una pequeña cirugía con postoperatorio.

La toxina botulínica, más conocida como bótox, se utiliza en intervenciones anti-arrugas sin relleno, porque lo que hace es paralizar el músculo responsable del gesto. Por las características de los diferentes músculos del rostro, conviene hacer uso de esta técnica principalmente en la mitad superior de la cara, más que en las mejillas o en la zona bucal.

Recomendaciones de la SECPRE

Por el mencionado repunte de estas intervenciones durante los próximos meses, la SECPRE quiere hacer una serie de recomendaciones a los pacientes que estén considerando la posibilidad de someterse a alguna de ellas:

  1. CONSULTA PREVIA: los pacientes deben asegurarse de que el médico que les atiende cuenta con la titulación oficial de Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, solicitándole que les muestre alguna acreditación al respecto si es preciso. Igualmente, que la intervención se realizará en un quirófano de un centro hospitalario o en una clínica con todos los recursos necesarios.
  2. INTERVENCIÓN: las expectativas que el especialista les transmita deben ser reales, entendiendo por “reales” que hayan sido objeto de un riguroso análisis previo y estén en consonancia con sus características morfológicas y anatómicas individuales. Como explica el doctor Cristino Suárez, “la belleza es un concepto absolutamente subjetivo, pero las expectativas transmitidas al paciente pueden y deben ser objetivas. Lo ideal es mejorar más que cambiar radicalmente. Y, como cada rostro presenta unas características únicas, nunca deberían solicitarse al cirujano plástico (ni éste admitir la solicitud) los rasgos físicos de otra persona”.
  3. POSTOPERATORIO: toda intervención de cirugía estética facial tiene un postoperatorio. Su duración media, al afectar a tejidos blandos, cutáneos y músculos, se sitúa en torno a los 21 días. El hecho de que muchos famosos intervenidos de cirugía facial no respeten este plazo antes de dejarse ver en público puede ser la causa detrás de los cambios aparentemente radicales en sus rostros, que, pasado el tiempo, resultan más naturales. Además, curiosamente y como apunta el presidente de la SECPRE, “el periodo de tres semanas de postoperatorio coincide con lo que tarda habitualmente el cerebro humano en asimilar la nueva información que le hacen llegar los sentidos respecto a los cambios corporales”.

RINOPLASTIA
La “nariz perfecta” no existe
La rinoplastia es la quinta intervención de cirugía plástica más realizada en nuestro país. Según las estadísticas SECPRE, uno de cada 1.000 españoles se somete a ella anualmente por motivos estéticos o funcionales, siendo los pacientes más habituales los de edades comprendidas entre los 18 y los 45 años. Se trata, según explica el doctor Javier Castro, vocal de Docencia de esta Sociedad y médico adjunto del Servicio de Cirugía Plástica del Complejo Hospitalario de Navarra, “de una cirugía poco agresiva y de recuperación rápida, cuya finalidad principal debe ser una mayor calidad de vida de la persona que se somete a ella, sea porque mejora su función respiratoria o porque refuerza su autoestima”.
Dada su relevancia, el Congreso de Residentes de la SECPRE de este año, se ha dedicado monográficamente a la rinoplastia, bajo la dirección del doctor Javier Castro. Coincidiendo con el Congreso y a fin de que los pacientes españoles que deban, deseen o estén valorando la posibilidad de someterse a una rinoplastia puedan hacerlo con las mayores garantías sanitarias y de seguridad, la SECPRE ha elaborado el siguiente decálogo, en el que recomienda:
1. Recurrir siempre a un profesional con la titulación adecuada, que, en el caso de la Cirugía Plástica, es la de Médico Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, solicitándole que les muestre alguna acreditación demostrativa si es preciso.
2. Comprobar que el lugar donde tendrá lugar la rinoplastia es un quirófano homologado de un centro hospitalario con las condiciones de seguridad adecuadas para una intervención que requiere, en la mayoría de las ocasiones, de anestesia general.
3. Valorar con el médico los motivos para realizar la intervención, que pueden ser estéticos, funcionales (disfunción ventilatoria y problemas respiratorios) o secundarios (asociados a malformaciones congénitas, tumores, traumatismos, etc.), pero también de otros tipos, como asociados a enfermedades autoinmunes o al consumo de sustancias tóxicas.
4. Valorar con el médico que el desarrollo de la estructura ósea de su nariz está completo, sobre todo a edades tempranas, y que disponen de la madurez psicológica suficiente para una intervención que conllevará un cambio en su anatomía facial, por lo que no es aconsejable en menores de edad salvo por motivos funcionales o asociados a malformaciones congénitas severas.
5. Tener en cuenta que una cosa son los resultados deseados y otra las expectativas reales que debe transmitirle siempre su médico. Dichas expectativas no se pueden predecir al 100% al estar determinadas por múltiples factores, como las características anatómicas propias de cada paciente y los procesos de cicatrización.
6. Saber que el preoperatorio de una rinoplastia debe incluir siempre la realización de un electrocardiograma y de una analítica completa con estudio de coagulación y, en el caso de los pacientes muy mayores o fumadores, una radiografía de tórax.
7. Permitir que el médico valore la técnica que mejor se adecúe a la intervención, que puede ser abierta, en la que se accede a las estructuras internas de la nariz mediante una pequeña incisión en la columela (la parte externa entre la punta y la base), o cerrada, en la que se accede a través de las fosas nasales.
8. Conocer que las molestias tras la operación pueden ser fácilmente controladas mediante analgésicos habituales y que el postoperatorio incluye un taponamiento de las fosas nasales durante una media de 2-3 días, la utilización de una férula nasal durante una media de 7-10 días y, en caso de haberse empleado una técnica abierta, unos puntos en la columela que se quitan en un plazo medio de una semana.
9. Ser conscientes de que la rinoplastia tiene la entidad quirúrgica suficiente para su realización en solitario. Al afectar a tejidos adyacentes a la nariz, puede ser desaconsejable practicarla simultáneamente a otras intervenciones de cirugía facial, si bien es su médico quien debe valorar tal circunstancia.
10. No creer en la existencia de la “nariz perfecta”, ya que las modas y los cánones de belleza cambian con el tiempo, debiéndose priorizar resultados naturales, proporcionados con el resto de la estructura anatómica facial de cada paciente y no estigmáticos, es decir, que no parezcan operados.



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