Programas de capacitación SEFAC: formarse para dar lo mejor

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En la práctica farmacéutica habitual el farmacéutico comunitario que preste SPFA a los pacientes debería estar cualificado y contar con los conocimientos y habilidades específicos para proveer estos servicios con las máximas garantías.

De acuerdo con el decálogo sobre servicios profesionales farmacéuticos elaborado por SEFAC en 2013, los servicios profesionales farmacéuticos asistenciales (SPFA) deben reunir una serie de requisitos que garanticen sus resultados en la salud de los pacientes.

Uno de dichos requisitos está relacionado con el profesional que los presta y con su cualificación. En la práctica farmacéutica habitual, el farmacéutico comunitario que preste SPFA a los pacientes debería estar cualificado y contar con los conocimientos y habilidades específicos para proveer estos servicios con las máximas garantías.

Desde 2015 formando al farmacéutico

Los programas de capacitación SEFAC nacen en 2015 al amparo de uno de sus fines estatutarios, “promocionar y fomentar el progreso científico de la farmacia comunitaria, y de la atención farmacéutica, divulgando e impulsando los conocimientos de la profesión y sus principios, así como la calidad de los servicios que presta”, y como respuesta a una de las necesidades básicas para la implementación de los SPFA en la farmacia comunitaria: la adquisición de las competencias de los farmacéuticos comunitarios que presten SPFA.

Más de 1.100 farmacéuticos comunitarios de toda España se han capacitado hasta la fecha en algún programa de SEFAC, una muestra más del compromiso de la Sociedad con la farmacia clínica y asistencial y con el desarrollo y prestación de SPFA en la farmacia comunitaria. SEFAC pretende mejorar así la práctica farmacéutica para mejorar a su vez las intervenciones del farmacéutico comunitario en salud y posicionarlo como un referente en su área de competencia para los pacientes, la población y el sistema sanitario. Para revitalizar este compromiso, recientemente se ha procedido a actualizar las capacitaciones, incorporando nuevos formatos multimedia, seguimiento individualizado de los alumnos y contenidos prácticos sobre la gestión y el marketing de los servicios. Los contenidos y protocolos de los programas están consensuados con sociedades científicas médicas como Semergen, Semfyc, SEMG, SEPAR o SEH-LELHA, y avalados por asociaciones de pacientes, como OAFI o Sine Dolore.

5 programas de capacitación
¡Elige el tuyo!

Los programas de capacitación SEFAC tienen una duración máxima de un año y constan de tres fases que se deben superar para poder obtener el certificado. La fase teórica, que consiste en la realización online de un curso teórico-práctico sobre el tema objeto del servicio. El objetivo de esta fase es que los farmacéuticos participantes se formen sobre dicho tema y muy someramente sobre el servicio. La fase práctica, que consiste en la realización presencial o visualización online de talleres prácticos tipo webinar, streaming, etc., y está impartida por farmacéuticos expertos en el SPFA sobre aspectos relacionados con dicho servicio. Y la tercera fase o fase clínica, que consiste en demostrar a través de la práctica en la farmacia comunitaria la adquisición de los conocimientos adquiridos en las fases teórica y práctica. Para ello, los farmacéuticos comunitarios deberán prestar el servicio en la farmacia comunitaria y registrar tres casos clínicos a través de la aplicación SEFAC e_XPERT®.

  1. ALIVIA: programa para la prestación del servicio de ayuda al tratamiento del paciente con dolor. Este servicio consiste en el abordaje de la farmacoterapia y la atención personalizada del paciente con dolor por el farmacéutico comunitario en colaboración con el resto de profesionales sanitarios. En una primera visita se registra el tratamiento farmacológico y, si el paciente no está diagnosticado, se caracteriza y valora la intensidad del dolor y la calidad de vida con el fin de remitirlo al médico para su valoración. Si existe diagnóstico y tratamiento, se evalúa la adherencia, intensidad del dolor, calidad de vida y se revisa el uso de los medicamentos para proporcionar información sobre la farmacoterapia, realizar indicación farmacéutica, educación sanitaria y, cuando sea necesario, derivar al paciente a otros servicios farmacéuticos u otros profesionales sanitarios. Todo ello con el fin de mejorar el uso racional del medicamento y prevenir la morbimortalidad asociada a la farmacoterapia analgésica, detectar y resolver problemas relacionados con los medicamentos (PRM) y prevenir y resolver resultados negativos a la medicación (RNM), reducir la intensidad del dolor, mejorar la calidad de vida el paciente y reducir el tiempo de diagnóstico y tratamiento médico del dolor.
  2. CÉSAR: programa para la prestación del servicio de cesación tabáquica en la farmacia comunitaria. Las características de hábito tabáquico, el entorno social y familiar y el grado de motivación ante la posibilidad de abandonar el tabaco varían en cada paciente. Por ello, el farmacéutico debe aplicar un protocolo de actuación de manera individualizada ante cada caso, para poder ofrecer la mejor respuesta y la mejor ayuda en cada momento.
  3. ÉPOCA: programa para la prestación del servicio de cribado y abordaje de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Dado que la enfermedad y su tratamiento suponen un impacto importante en la vida del paciente, el diagnóstico y el tratamiento adecuados de la EPOC es un factor primordial en la atención sanitaria de estos pacientes. Para ello son necesarias estrategias que mejoren el conocimiento y la actitud de los pacientes hacia la enfermedad, y requiere la implicación de todos los profesionales de la salud. El farmacéutico juega un papel clave en esta labor de educación sanitaria, manteniendo una actitud activa en la concienciación sobre la enfermedad, la dispensación del tratamiento una vez diagnosticado y complementando/reforzando los consejos del médico sobre posología, duración del tratamiento, efectos adversos, etc., recordando la importancia de completar el tratamiento en su totalidad, de tomar bien el medicamento, con el objetivo de que el paciente adquiera un mayor compromiso con su terapia inhalada.
  4. IMPACHTA: programa para la prestación de los servicios de medida y control de la presión arterial y del riesgo vascular. Este SPFA tiene el objetivo de mejorar la atención prestada al paciente en tratamiento con antihipertensivos para prevenir y reducir el riesgo vascular y facilitar el desarrollo de estrategias que mejoren el grado de coordinación y colaboración entre médicos y farmacéuticos comunitarios que atienden a los pacientes con problemas vasculares.
  5. REVISA: programa para la prestación del servicio de revisión de uso de los medicamentos (RUM) en farmacias comunitarias. El servicio RUM consiste en una revisión estructurada del grado de conocimiento que el paciente tiene de sus medicamentos y del uso que hace de los mismos, para ofrecer asesoramiento sobre su utilización correcta y asegurar que el paciente entiende por qué los tiene que tomar y sabe cómo utilizarlos y/o administrarlos, identificando los problemas observados y realizando las recomendaciones oportunas sobre los cambios necesarios y, si es oportuno, comunicándolo al prescriptor.

El farmacéutico comunitario que preste SPFA a los pacientes debería estar cualificado y contar con los conocimientos y habilidades específicos para proveer estos servicios con las máximas garantías.

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