El modelo español de farmacia es un ejemplo para muchos países por su innovación, calidad y cercanía

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Un modelo de calidad

Nuestro sistema farmacéutico es un ejemplo para muchos países por su innovación, calidad y cercanía a la sociedad. Pionero en la implantación de la receta electrónica, el modelo español facilita la conexión e interoperabilidad entre todos los puntos de la atención sanitaria.

España es el país europeo que más farmacias tiene por persona. El 99% de la población dispone de un establecimiento cerca de su residencia, y aproximadamente el 65% ubicados fuera de las capitales de provincia, de los cuales 2.089 se encuentran situados en localidades de menos de 1.000 habitantes.

A ello hay que añadir su constante servicio de guardia, que establece un número de farmacias que atienden las urgencias de toda la población española durante las 24 horas del día los 365 días del año.

Para desempeñar su cometido, el sector cuenta con una amplia plantilla de 80.000 profesionales, de los cuales más de 50.000 son farmacéuticos, que están repartidos a lo largo de una red asistencial de 22.046 farmacias comunitarias. Un tejido sanitario que se completa con 261 hospitales con servicio de farmacia, 3.053 centros de salud y 10.144 consultorios locales.

La estabilidad es uno de los grandes factores de la profesión con un 91% de contratos indefinidos. Asimismo, sobresale una alta tasa de personal cualificado, ya que el 59% de los trabajadores son licenciados. O, mejor dicho, licenciadas porque el 74% de los farmacéuticos son mujeres. Además, un 51,5% de todos los profesionales de farmacia son menores de 44 años.

Además de la adquisición, custodia, conservación y dispensación de medicamentos, productos sanitarios y de parafarmacia, los farmacéuticos españoles también llevan a cabo un amplio abanico de actividades enfocadas a la prevención sanitaria. Y es que el consorcio de farmacias español organiza anualmente diversas campañas de educación sanitarias dirigidas a la población y organizadas conjuntamente con las Administraciones Públicas.

La farmacia española es además conocida por su profesionalidad. El farmacéutico, como experto en el medicamento, se implica con la salud de los ciudadanos mediante la prestación de servicios: en la prevención, en el consejo sanitario, en la adherencia a los tratamientos o en el seguimiento farmacoterapéutico. Servicios farmacéuticos que están demostrando ser eficaces, al mejorar la salud de los pacientes, y eficientes al generar ahorros al sistema sanitario.

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