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Mujeres y mayores, los más afectados si Sanidad dejar de financiar los medicamentos para Artrosis

Mujeres y mayores, los más afectados si Sanidad dejar de financiar los medicamentos para Artrosis

Los fármacos de acción sintomática lenta Sysadoa (Symptomatic Slow Acting Drug for OsteoArthritis por sus siglas en inglés) son un grupo de medicamentos para el tratamiento de la artrosis, enfermedad reumatológica más frecuente en España. A pesar de que han demostrado clínicamente reducir el dolor, la rigidez, y de tener un buen perfil de seguridad, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social que dirige María Luisa Carcedo, está barajando la posibilidad de dejar de financiar estos fármacos, según se ha publicado en distintos medios. 

Los Sysadoa, (condroitin sulfato, sulfato de glucosamina o la asociación de los dos) son medicamentos biológicos indicados para el tratamiento de la artrosis. Todos ellos han demostrado clínicamente reducir el dolor y la rigidez de forma lenta y progresiva. El efecto terapéutico sobre la articulación artrósica es fundamentalmente regenerador y restaurador deteniendo el efecto destructivo sobre el cartílago articular y el líquido sinovial. “Los fármacos Sysadoa han demostrado reducir el dolor, la inflamación y la necesidad de prótesis en el futuro. Existen estudios que avalan todo lo dicho, independientemente de las recomendaciones de diferentes guías y de las sociedades científicas que otorgan a estos fármacos su utilidad y su seguridad”, explica el doctor Sergio Giménez, miembro de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Además, tienen un buen perfil de seguridad con efectos adversos leves y muchos pacientes no experimentan efectos secundarios. Si se desfinancian, “los pacientes tendrían pocas alternativas”, advierte este experto.

Y es que, a diferencia de los antiinflamatorios no esteroides (AINE), los Sysadoa pueden ser administrados durante largos períodos de tiempo al paciente con artrosis y con comorbilidades como diabetes, patología cardiovascular y problemas gastrointestinales. Hay que considerar que la gran mayoría de las personas que padecen artrosis son mayores, añade este experto “y esto limita otras posibilidades fármacoterapéuticas, ya que los antiinflamatorios, incluyendo los que más se consumen como Ibuprofeno o Naproxeno, presentan un alto riesgo  a nivel cardiovascular (ictus, aumento de la tensión arterial, infartos, insuficiencia cardíaca..), digestivo (microhemorragias digestivas o hemorragias importantes) e incluso insuficiencia renal, por otra parte analgésicos como paracetamol no actúan en la inflamación y por tanto no hacen efecto, y finalmente los opioides no son tolerados”.

La Fundación Española de Reumatología ya ha avisado de que la desfinanciación de los medicamentos Sysadoa afectará a miles de pacientes con artrosis, quienes pueden no contar con otra alternativa terapéutica a este tratamiento, y desde la Fundación Internacional para la Artrosis (OAFI) aseguran que más de un millón de personas sufren esta patología y “pueden verse afectados sin tener otra alternativa terapéutica” ha dicho su presidente Josep Vergés. “Deberían de continuar siendo accesibles, ya que tienen buenos resultados y escasos efectos secundarios en grupos de pacientes con determinadas características”, ha señalado. En este sentido, hay que tener en cuenta la altísima prevalencia de la artrosis, explica el doctor Giménez que “alcanza al 53% de los mayores de 80 años y casi a un 30% de la población global en nuestro país” y podríamos calcular que “entre un 20% y un 30% de pacientes con artrosis están consumiendo Sysadoas”.

La osteoartritis -comúnmente denominada artrosis- es una enfermedad articular degenerativa crónica que afecta al cartílago, hueso y tejidos blandos de la articulación. Es más frecuente en mujeres y afectar a la cadera, rodillas, manos, pies y columna vertebral, siendo las tres primeras las más frecuentes. La mujer postmenopáusica tiene mayores probabilidades de sufrir osteoporosis y, cuando esta se asocia a la artrosis, el déficit funcional articular es mucho más severo que en el paciente artrósico cuya densidad ósea es normal. Así, la posible desfinanciación de los Sysadoa “afectaría a un importante número de pacientes que están recibiendo estos fármacos, pero fundamentalmente mujeres (hasta tres veces más)”, afirma el doctor Sergio Giménez.

El paciente, en el punto de mira

¿Y cómo afectaría todo esto al paciente? “Seguramente tendrían que desembolsar el 100% del precio del medicamento, lo que acarrearía posiblemente el abandono de la terapia”, señala el doctor Giménez. Si esto ocurre, “se produciría un importante deterioro en su calidad de vida, fundamentalmente a nivel sintomático o dolor y a la larga, incapacidad funcional que limitaría de forma clara al paciente, para andar por ejemplo”. Así, muchos pacientes tendrían que recurrir a otros fármacos financiados como opioides o AINEs, “pero con un alto riesgo de desarrollar efectos secundarios. Sería lamentable pues ocasionaría a la larga un mayor gasto y un mayor consumo de recursos ligados a un agravamiento de enfermedades concomitantes con el consiguiente aumento de hospitalizaciones”, concluye el experto.



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