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Fístula anal, ¡al quirófano!

Fístula anal, ¡al quirófano!

Fístula anal, ¡al quirófano!

Una fístula es una conexión anormal entre dos partes del cuerpo, en el caso de la fístula anal entre el interior del recto o el ano y la piel que rodea este último.

El recto es el segmento del tubo digestivo donde se retienen las heces antes de salir del organismo a través del ano. Esta porción del intestino tiene unas pequeñas glándulas que pueden infectarse y provocar abcesos o fístulas. Un absceso anal es una cavidad infectada llena de pus y, en aproximadamente un 50% de los casos, se agrava convirtiéndose en fístula, aunque esta última también puede aparecer sin un absceso previo. Lo que caracteriza a la fístula es su apertura al exterior: la infección se abre paso a través de un conducto en forma de tubo con un orificio interno (dentro del ano o recto) y otro externo con salida a través de la piel que rodea al ano.

Fístula anal: son personas de riesgo…

La fístula es una enfermedad relativamente común y puede aparecer en cualquier persona pero es más frecuente en pacientes con enfermedad de Crohn, diverticulitis, con tumores o alguna lesión anal o rectal.

Síntomas

Los pacientes con absceso pueden sentir dolor, enrojecimiento o hinchazón alrededor del ano (en forma de un bulto rojo y duro). El dolor es variable en intensidad, pudiendo acentuarse al defecar o al sentarse, o en situaciones que provoquen un aumento de presión en la zona, como al toser o estornudar. En el caso de la fístula, los afectados presentan síntomas similares y, además, el drenaje a través de un orificio cerca del ano, que puede supurar secreciones malolientes, pus o sangre.

Para prevenir su aparición es recomendable realizar una buena higiene de la zona anal, llevar una dieta equilibrada que facilite el tránsito intestinal y evitar el sedentarismo.

Cirugía, siempre necesaria

El único tratamiento eficaz es la intervención quirúrgica. En el caso de un absceso, el proceso requerido suele ser más sencillo y consiste en el drenado a través de una incisión en la piel cerca del ano. Cuando se trata de una fístula, existen distintos tipos de intervención en función del tipo, trayecto o profundidad. El objetivo es eliminarla de forma definitiva y corregir las alteraciones que hayan podido aparecer sin comprometer la continencia anal ya que, si el esfínter se corta demasiado, el paciente puede tener dificultades para controlar las deposiciones.



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