Fluconazol, ¡fuera hongos!

0
325
fluconazol

Llega el verano y con él, las piscinas y las duchas, ambientes propicios para “coger” hongos en los pies o desencadenar las molestias propias de una candidiasis vaginal. Te presentamos el manual de uso de uno de los fármacos más utilizados con las que combatirlas: el fluconazol.

El fluconazol es un fármaco antifúngico, útil frente a infecciones causadas por hongos. Su efecto radica en que va a alterar la producción de la membrana que rodea la célula del hongo, favoreciendo por tanto su destrucción. Se administra por vía oral en forma de cápsulas, para el tratamiento de infecciones por hongos, bien sea en la piel frente a candidiasis, tiñas o pies de atleta, en aquellas situaciones en que no sea suficiente con la administración por vía tópica, o en el tratamiento de infecciones graves, como puede ser una meningitis por hongos. Según explica Iván Espada, farmacéutico colaborador del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la dosis a emplear debe individualizarse en función del hongo que cause la infección, su gravedad y el sistema inmunitario de paciente. Normalmente se emplean dosis de entre 50 a 400 mg y de 7 días a un mes. Sin embargo, en determinados pacientes con sida, la prevención de infecciones por hongos puede requerir un tratamiento con fluconazol puede requerir un tratamiento a largo plazo.

La adherencia al fluconazol, fundamental

Es muy importante tomar el tratamiento con fluconazol durante todo el tiempo que lo haya indicado tu médico, aunque los síntomas hayan desaparecido. Un abandono prematuro puede provocar recaídas en la infección, lo cual puede ser muy grave en ocasiones y podría favorecer la aparición de resistencias. Las reacciones adversas a este medicamento más frecuentes suelen ser de tipo digestivo, como náuseas y vómitos, dolor abdominal o diarrea, pero también dolor de cabeza y finalmente erupciones en la piel. Se han descrito casos muy raros de toxicidad hepática que podrían ser importantes. En cualquier caso, Iván Espada recomienda consultar con el médico o farmacéutico en el caso de notar síntomas como pérdida del apetito, dolor abdominal de causa injustificada o una coloración amarillenta en la piel o en los ojos.

Cándida albicans

La candidiasis vaginal, una infección muy molesta causada por la levadura (hongo unicelular) Candida albicans, también se trata con fluconazol, que puede aplicarse en forma de crema tópica, óvulos vaginales o cápsulas orales, según indicaciones del médico. Su origen está en un desequilibrio en la flora vaginal, es decir, una pérdida de Lactobacillus vaginal y un aumento de otros microorganismos que pueden ser perjudiciales, como esta levadura Candida albicans.

Los síntomas principales son picor en la zona íntima; irritación, enrojecimiento, escozor e inflamación; y flujo vaginal blanco y espeso. Determinadas circunstancias pueden provocar o agravar un cuadro de candida, como son: un ambiente cálido y húmedo (como el provocado por el bañador mojado durante mucho tiempo), un tratamiento con antibióticos, ya que estos atacan al Lactobacillus vaginal y lo eliminan, facilitando que otros microorganismos crezcan en la vagina; determinados cambios hormonales (un embarazo o la toma de anticonceptivos); enfermedades como la diabetes u otras enfermedades crónicas que comprometan la inmunidad; tratamientos con fármacos inmunosupresores, como los corticoides; el uso de ropa ajustada, de materiales sintéticos o poco transpirable; y el uso de antisépticos o jabones agresivos o muy perfumados. Es recomendable llevar a cabo una prevención con geles íntimos con un pH ligeramente alcalino, que limite el crecimiento de hongos y levaduras en la zona genital externa, así como utilizar probióticos vaginales en circunstancias que puedan alterar la flora vaginal, por ejemplo, durante los tratamientos con antibióticos o corticoides o cuando la candidiasis aparece de forma recurrente.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here