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GRIPE y fiebrefobia. ¡No te asustes!

GRIPE y fiebrefobia. ¡No te asustes!

GRIPE y fiebrefobia. ¡No te asustes!

Ante una gripe, los pediatras recomiendan huir de la fiebrefobia e ir a urgencias únicamente en caso de empeoramiento del estado general, somnolencia excesiva, vómitos que no ceden, fiebre que dura más de cinco días o dificultad respiratoria

Aunque la gripe no sea una enfermedad banal, su tratamiento se basa exclusivamente en el control de los síntomas con analgésicos y en dejar que el organismo controle la enfermedad en cinco días. De nada sirve ir en masa a urgencias en cuanto la fiebre sube, algo que los pediatras califican como fiebrefobia.

La gripe es una infección causada por el virus influenza, que se contagia con mucha facilidad, produciendo fiebre, dolor de garganta, dolores musculares, articulares y de cabeza, tos y abundante secreción nasal. Sin embargo, aunque en la mayoría de los casos no reviste gravedad, en personas con alto riesgo, la gripe puede presentar complicaciones como bronquitis o neumonía, que pueden requerir ingreso hospitalario e incluso llevar a la muerte, de ahí la importancia de la vacunación sistemática en las campañas que arrancan cada año en el mes de octubre.

Niños, el primer eslabón de la cadena

“El niño en edad escolar es el primero que se infecta y es quien transmite el virus al resto de la población”, indica la doctora Mara Garcés, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Valenciana de Pediatría. De hecho, las cifras de incidencia en niños superan en cinco veces las que se producen en el resto de la población, lo que conlleva que durante dos o tres semanas incluso lleguen a triplicarse las consultas por este motivo. La gripe suele manifestarse en los niños con fiebre elevada, cercana a los 40 grados, dolor de cabeza y corporal, en forma de mialgias, falta de apetito, dolor de garganta, tos y escalofríos. “Es una enfermedad muy contagiosa que, por lo general, se traspasa a través del aire debido a la tos y los estornudos, de ahí que los niños sean los más vulnerables pues en ellos las vías de contagio son más difíciles de evitar”, comenta la doctora Garcés. Sin embargo, aclara, cuando un niño tiene gripe, “es normal que mantenga temperaturas que no bajen de 37,5-38 grados a pesar de la medicación. Por lo tanto, si se trata de un niño sano, sin enfermedades asociadas, que mantiene un buen estado general a pesar de la fiebre, no es necesario acudir a urgencias”, asegura la experta. Lejos de ser recomendable ir a urgencias en cuanto dan picos de fiebre, los pediatras recomiendan ir al hospital únicamente en caso de empeoramiento del estado general, somnolencia excesiva, vómitos que no ceden, fiebre que dura más de cinco días o dificultad respiratoria, en cuyo caso el menor debe ser evaluado por el pediatra para descartar complicaciones.

El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda la vacunación antigripal en niños con patología crónica que tienen más riesgo de enfermedad grave, como asmáticos, diabéticos, cardiópatas, etc., y la aconseja en todo niño que quiera vacunarse.

Cada año una vacuna

Desde la Asociación Española de Vacunología y la SVP se recuerda que la vacunación es el único modo de prevenir la enfermedad de la gripe, aunque la efectividad de las vacunas antigripales dependerá del acierto en la concordancia entre las cepas escogidas para la vacuna y las cepas circulantes, de la edad de la persona y de la existencia de enfermedades de base. Según estudios publicados, en las personas jóvenes y sanas la protección será de alrededor del 70-80% cuando el virus vacunal se correlaciona con el virus circulante, pero la efectividad de la vacuna no se conoce realmente hasta que ha transcurrido la temporada gripal.

Deben vacunarse cada año las personas mayores de 65 años, embarazadas, enfermos crónicos respiratorios, enfermos con insuficiencia cardíaca, renal o hepática; diabéticos, infectados por VIH o inmunodeprimidos por otras causas, enfermos neurológicos crónicos, que movilizan mal las secreciones respiratorias, y enfermos oncológicos. En un segundo grupo estarían los sanitarios, trabajadores de residencias y hospitales, trabajadores sociales y familiares, o cuidadores que convivan con personas vulnerables



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