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Hemorragias anormales. Visita obligada al ginecólo...

Hemorragias anormales. Visita obligada al ginecólogo.

Hemorragias anormales. Visita obligada al ginecólogo.

Con la colaboración del doctor Barrera Martín, ginecólogo del equipo del doctor Chacón en Sevilla

Además de las molestias que acarrean, los sangrados que sobrevienen fuera de las reglas o las prolongan de manera inhabitual pueden ser graves. Sin embargo, hay muchas más explicaciones de las que te imaginas. Tu ginecólogo es quien mejor te las puede aclarar

Las reglas que comienzan en la pubertad y cesan con la menopausia constituyen un fenómeno hormonal natural y un signo de fecundidad que cambia a medida que la mujer atraviesa las diferentes etapas de su vida genital. Sin embargo, no todas las mujeres están “regladas” como un reloj, ya que los ciclos menstruales pueden verse afectados por desequilibrios hormonales, ausencias de ovulación o, lo que es más grave, por lesiones infecciosas o tumorales. Aunque las hemorragias uterinas anormales tienen la virtud de hacernos pensar en lo peor, la mayor parte de los sangrados son sencillos de tratar si se cogen a tiempo. Por ello, al menor trastorno, consulta con tu ginecólogo.

Historia de una menstruación

La regla no es otra cosa que la expulsión de la mucosa endouterina (endometrio). Normalmente sobreviene cada 25-31 días, en función de cada mujer, aunque la media se sitúa en torno a los 28 días y tiene una duración de entre 3 y 6 días aproximadamente. Durante la primera parte del ciclo, el endometrio se espesa bajo la influencia de unas hormonas llamadas estrógenos, hasta que en el momento de la ovulación deja de hacerlo bajo la influencia de la progesterona.

Si no ha habido fecundación del óvulo, entre el vigésimo cuarto y vigésimo octavo día el endometrio se vuelve muy fino, para finalmente ser expulsado como una piel muerta en el momento que sobreviene la regla. Esta historia natural se interrumpe al llegar la menopausia, aproximadamente a los 50 años, con una horquilla entre los 48-52 años, momento que viene marcado por la ausencia de secreciones hormonales y de reglas.

Situaciones anómalas

Ahora bien, en este devenir a menudo se suceden irregularidades que vienen a interrumpir tamaño mecanismo de precisión: son las deficiencias de la hemorragia menstrual y las hemorragias uterinas anormales. Términos todos que nos sumergen en un complicado mundo que ahora te aclaramos:

  1. Entre deficiencias de la hemorragia menstrual se engloban la amenorrea (ausencia temporal, al menos durante 90 días, o permanente de reglas o menstruaciones), la opsomenorrea (reducción en la frecuencia con que se presentan las menstruaciones, de tal manera que entre una y otra transcurren entre 38 y 90 días), y la oligomenorrea (la hemorragia menstrual que dura sólo tres días o menos).
  2. Las hemorragias uterinas anormales corresponden a los sangrados menstruales superiores a lo habitual, ya sea en cantidad o duración (hemorragias cíclicas anormales), o bien que se presentan sin su típica regularidad (hemorragias acíclicas o hemorragias intermenstruales,
    también conocidas como metrorragias). Dentro del primer grupo se incluyen las menorragias (sangrados menstruales anormalmente largos), la hipermenorrea (reglas demasiado abundantes), hipomenorrea (sangrados muy escasos), y dismenorrea (reglas dolorosas). En el segundo grupo, las metrorragias (sangrados que se producen fuera del ciclo menstrual), se refieren a la aparición de hemorragias irregulares o continuas que se prolongan durante un período largo de tiempo y hacen perder la regularidad de las hemorragias menstruales.

Las causas

De una manera general, se diferencian tres grupos de causas de hemorragias uterinas anormales:

  1. Hemorragias de causa orgánica: producidas por enfermedades localizadas en el útero o en los órganos que se comunican directamente con su cavidad interna.
  2. Hemorragias por enfermedades generales: causadas por enfermedades que ocasionan hemorragias en general en diversos órganos, incluido el útero.
  3. Hemorragias uterinas disfuncionales: debidas a enfermedades que afectan los ovarios, la hipófisis o el hipotálamo, alterando la regulación del ciclo menstrual. Este tipo de hemorragias se presentan sobre todo durante la pubertad o en el climaterio, aunque también pueden hacerlo en cualquier otra etapa de la vida de la mujer. Se producen a consecuencia de alteraciones hormonales, fundamentalmente por un incremento de la acción de los estrógenos, que ocasiona un gran desarrollo del endometrio, lo que puede provocar una endometriosis externa
    (proliferación de tejido endometrial fuera del útero) o una endometriosis interna o adenomiosis.
    Este desequilibrio hormonal puede deberse a un trastorno de los ovarios, como sucede en caso de determinados tumores ováricos, o en el síndrome del ovario poliquístico. Otra causa del incremento de estrógenos puede ser la alteración en la secreción de las hormonas hipofisarias que regulan la producción de hormonas en los ovarios. El funcionamiento de la hipófisis puede ser alterado por enfermedades de esta glándula o del hipotálamo, y también por trastornos psíquicos. Por último, también pueden alterar el equilibrio entre las hormonas sexuales enfermedades de otras glándulas endocrinas, especialmente las que afectan la glándula tiroides o las glándulas suprarrenales.

La pubertad, momento decisivo

Normalmente, las primeras reglas se producen alrededor de los 14 años. Estas reglas suelen ser un poco irregulares, dolorosas, y tan abundantes que pueden ser incluso hemorrágicas. En un principio, esto no tiene por qué revestir importancia y no debe ser motivo de inquietud, simplemente hay que darle tiempo al cuerpo para organizarse y estabilizar las secreciones hormonales. No obstante, si el sangrado abundante y prolongado se repitiera en cada ciclo, puede tratarse de un desarrollo exagerado de la mucosa uterina o endometrio, susceptible de provocar el sangrado. En este caso, el ginecólogo puede prescribir una píldora contraceptiva a fin de evitar posibles atrofias del endometrio.

Sangrados fuera de la regla

Las llamadas metrorragias funcionales (hemorragias que se producen fuera de las reglas) se deben a un desequilibrio en la balanza entre los estrógenos y los progestágenos. A menudo constituyen la causa de la formación de fibromas o miomas (tumores benignos que se desarrollan sobre el músculo del útero), y se manifiestan con dolores, sangrados intermitentes, reglas más abundantes o sangrados intermitentes y poco abundantes. Los fibromas son una de las causas más frecuentes de anemia en la mujer joven. Otro tipo de metrorragia funcional puede estar provocado por una endometriosis interna o adenomiosis (proliferación del tejido endometrial en el espesor de la pared del útero), en cuyo caso los sangrados se producen en el momento de las reglas, pero son muy abundantes y constituyen un riesgo de anemia secundaria. Esta alteración puede estar producida por diversos trastornos, como infecciones del útero, tumores del útero, raspados uterinos repetidos, intervenciones quirúrgicas o partos múltiples. Otro tipo de metrorragia funcional se debe a anomalías de la mucosa del cuello uterino y de lavagina (cuerpo extraño, traumatismo, vaginitis). Asimismo, las metrorragias pueden tener por causa un cáncer de endometrio, siendo los sangrados en estos casos los más abundantes.

Por último, están también las llamadas metrorragias iatrogénicas provocadas por el consumo de ciertos medicamentos (estrógenos, progestágenos, anticoagulantes, o fuertes dosis de antiinflamatorios no esteroideos). En ocasiones, el consumo irresponsable o excesivo de contraceptivos hormonales puede provocar este tipo de metrorragia. En el caso de que esta metrorragia sea muy abundante, prolongada o contenga coágulos, el médico os indicará la necesidad de tomar un tratamiento hemostático general.

Rozando la cuarentena

Las inmediaciones de la cuarentena constituyen una etapa crítica marcada por acontecimientos hormonales que revuelven la vida genital de la mujer y a menudo son fuente de inquietudes que se calman fácilmente con una visita periódica al ginecólogo.  A esta edad, las hemorragias anómalas
funcionales pueden estar provocadas por una patología infecciosa u orgánica, en cuyo caso los sangrados se acompañan de leucorrea (flujo vaginal más viscoso y en cantidades superiores a lo normal) y dolores abdominales. El cáncer de cuello del útero también puede ser causa de hemorragias anómalas, aunque las citologías constituyen un arma de prevención muy eficaz. Otras patologías orgánicas del útero que hay que prevenir a esta edad son los pólipos intrauterinos, los fibromas o la endometriosis con signos hemorrágicos inconstantes.

Perimenopausia y menopausia

Durante la perimenopausia todo es posible: metrorragias provocadas por una endometriosis interna o adenomiosis, ciclos anovulatorios, cáncer del cuello del útero… Las metrorragias a esta edad pueden evocar cáncer de endometrio o cáncer de cuello del útero (más raro gracias a las técnicas de diagnóstico tan avanzadas que existen). En cuanto a los pólipos y los fibromas, remiten a esta edad en razón de las carencias hormonales. Igualmente, durante este período de reposo de la función ovárica mejoran los síntomas de la endometriosis.

Los sangrados en la mujer embarazada

Los sangrados durante el primer trimestre de embarazo, pueden indicar una amenaza de aborto o un embarazo extrauterino. Pasada esta etapa de riesgo, los sangrados son mucho menos frecuentes. En el tercer trimestre los sangrados suelen deberse a una situación anómala de la placenta sobre el segmento inferior del útero, o a un desprendimiento precoz de la placenta, con amenaza de parto prematuro. En estos casos, el ginecólogo suele prescribir reposo absoluto.





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