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Ibuprofeno, ¡ojo a los asmáticos!

Ibuprofeno, ¡ojo a los asmáticos!

Ibuprofeno, ¡ojo a los asmáticos!

El ibuprofeno no es inocuo

Cuando vayas a la farmacia a por ibuprofeno sin una receta médica, pídelo siempre en dosis de 400 mg. La mayoría de las veces esta dosis resulta suficiente y minimizarás el daño que este medicamento ocasiona a la mucosa del estómago. Y recuerda que, si eres asmático, el ibuprofeno puede propiciar el desarrollo de una crisis asmática.

No es inocuo. El ibuprofeno, del que tan a menudo “tiramos”, daña la mucosa del estómago y puede provocar úlcera gastroduodenal. Pero, además, en dosis altas y durante un tiempo de exposición prolongado, la capacidad de subir la tensión arterial y provocar episodios tromboembólicos crece exponencialmente. Es un medicamento de la familia de los Antinflamatorios No Esteroideos (los conocidos AINEs), muy utilizado en nuestro país, ocupando la sexta posición en frecuencia de consumo. Tiene una actividad analgésica, antiinflamatoria y antipirética (baja la fiebre), y se utiliza para el tratamiento de procesos inflamatorios que cursan con dolor como artritis, esguinces, torceduras, así como para el tratamiento del dolor de cabeza, dental o de oído. También se puede usar como antiinflamatorio en procesos infecciosos de garganta que cursan con inflamación y dolor, como la faringitis. Por su efecto antipírético, se utiliza para bajar la fiebre.

¿Con o sin arginina?

Existe una presentación de ibuprofeno que incorpora arginina, un aminoácido que actúa como transportador, aumentando la velocidad de absorción del ibuprofeno hasta tres veces, haciendo efecto frente al dolor, la inflamación y la fiebre en tan solo cinco minutos.

La dosis perfecta

En España es habitual encontrarlo en forma de comprimidos o sobres con dosis de 400 o 600 mg., que pueden tomarse cada seis u ocho horas. Nunca debe superarse la dosis diaria de 2400 mg. Según explica el farmacéutico Iván Espada en uno de los vídeos editados por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, en niños de 3 a 6 meses de edad, es importante comprobar bien el prospecto, y la forma de administración más idónea es la suspensión oral. En estos casos, la dosis irá en función del peso del niño y de la intensidad de los síntomas.

A partir de los doce años, la dosis es similar a la de los adultos, es decir, se pueden administrar dosis de 400 o 600 mg, en intervalos de 6 o 8 horas. Es decir, una dosis diaria máxima 1200 mg. Las dosis de 600 mg deben administrarse bajo control médico y suministrarse en la farmacia con receta.

¡A tener en cuenta!

·         El ibuprofeno, sobre todo asociado a períodos prolongados de tiempo, puede dar lugar a irritaciones de la mucosa del estómago y provoca úlcera gastroduodenal. Por lo tanto, debe suministrarse siempre tras las comidas.

·         En pacientes asmáticos los antiinflamatorios no esteroideos, y concretamente el ibuprofeno o la aspirina, deben tomarse con precaución y siempre bajo recomendación y control del médico, puesto que puede favorecer la aparición de una crisis asmática, al producir de manera indirecta un aumento de la contracción de las vías respiratorias.

·         Datos recientes asocian el consumo de ibuprofeno en dosis muy altas y períodos prolongados de tiempo al aumento de la presión arterial y a la posible aparición de trastornos trombóticos (infarto e ictus). Por ello, la Agencia Española del Medicamento advierte de que las dosis iguales o superiores a 2.400 mg al día (4 comprimidos de 600 mg) están contraindicadas en pacientes con enfermedades cardiovasculares graves y, cualquier otro medicamento que puede presentar un peligro, se requiere receta médica para poder comprarlo en dosis de 600 mg.

·         También se desaconseja en pacientes con úlcera gástrica o insuficiencia renal.

·         Lo ideal es siempre tomarlo a dosis bajas, suficientes para controlar el dolor o bajar la fiebre, y suspender el tratamiento cuando haya desaparecido.

·         Durante el embarazo no se debe tomar ibuprofeno, sobre todo en el último trimestre, ya que puede retrasar y dar lugar a complicaciones en el parto. Sí puede utilizarse durante la lactancia, aunque siempre bajo control del médico.





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