28 jóvenes con trastornos de conducta han pasado por el nuevo programa de ITA en su primer año

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Jóvenes y alcohol
Jóvenes y alcohol
El trastorno de conducta es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes y serios entre los jóvenes, afectando actualmente al 5-10% de la población infanto-juvenil. El Institut de Trastorns Alimentaris (ITA) ha creado un programa específico para tratar este tipo de trastornos, y durante su primer año en funcionamiento ya han pasado por el centro 28 jóvenes con resultados muy positivos.

El programa de ITA es novedoso y único en este tipo de patologías en los adolescentes, ya que incide en  los  comportamientos antisociales y las conductas destructivas que suelen asociarse a estas enfermedades. El tratamiento interviene precozmente en la evolución de los jóvenes afectados, mejorando a medio y largo plazo su integración social y minimizando el riesgo de ser marginados e institucionalizados. Se trata no únicamente de una intervención puntual y aguda en situaciones de crisis sino que persigue un objetivo rehabilitador y de autonomía personal del paciente.

Los 28 pacientes han estado ingresados una media de 6 meses. Cinco de ellos continuaron el proceso terapéutico en el Hospital de día. Durante el tratamiento, a través de diferentes actividades, tanto terapéuticas como socioeducativas o psicopedagógicas, entre un 75-85% han aprendido a manejar sus emociones, han aumentado su autoestima y sus habilidades sociales como la empatía o la relación con los otros, y han aprendido a desarrollar un posicionamiento moral más maduro y social. Otros aspectos con los que trabaja este nuevo programa son el manejo de la rabia y la reducción de la impulsividad para contener la agresividad, y el fomento de una actitud responsable en el cuidado personal y la adquisición de unos hábitos de vida saludable.

El perfil del paciente que ha pasado por ITA es de un joven de entre 13-18 años, que presentan un trastorno de conducta como patrón de comportamiento habitual, hasta el punto de que la familia ya no puede manejar la situación. Se trata de personas expuestas a situaciones de peligro grave, tanto sea para él mismo como para la familia, con problemas de fugas de casa, consumo de drogas, problemas legales, hurtos a los miembros de la familia, violencia física, agresiones, absentismo escolar, etc. Un componente especialmente importante del tratamiento es la ayuda a la familia para potenciar sus habilidades de contención de los conflictos y mejorar la comunicación  entre padres e hijos.

Aparecen en la adolescencia como manera de mostrar sus miedos

Estos trastornos suelen aparecer en la adolescencia, periodo caracterizado por los cambios y por ser la transición entre la infancia y la edad adulta. En esta etapa la necesidad de explorar el mundo adulto y formarse una identidad propia puede llevar a los jóvenes a instalarse en conductas “a la contra”, antinormativas y rebeldes, que son un medio para expresar los conflictos y las angustias del adolescente. En muchos casos, los chicos y chicas manifiestan su malestar y necesidades infravaloradas de autoafirmación y reconocimiento mediante conductas oposicionistas y hasta delictivas. Los problemas emocionales que caracterizan estas patologías son el sentimiento de abandono, la baja autoestima y baja tolerancia a la frustración, falta de límites y de contención y, en algunos casos, un entorno familiar desestructurado.

Hay cuatro tipos principales de estos comportamientos: comportamiento agresivo hacia gente o animales, destrucción de propiedad, actos engañosos o de robo, e infracciones serias a las reglas. En muchos casos se asocian a estos trastornos problemas de abuso o adicción a drogas.

Está demostrado que en los jóvenes con trastorno de conducta, la presencia de comportamientos antisociales y delictivos predice la persistencia y agravamiento de estas conductas en la edad adulta, desembocando en desajuste social y conducta criminal, además de la transmisión del patrón de conducta a los hijos. Esto representa un coste muy elevado para la comunidad, tanto en términos económicos como en términos de agravio psicológico para las víctimas.

Algunas cifras sobre los trastornos de conducta (TC)
La prevalencia de esta patología es muy alta, con incrementos en los últimos años que lo sitúan en cifras globales de entre 4,1% en mujeres y un 9% en varones*. Esta prevalencia ha aumentado en las últimas décadas hasta cinco veces, debido principalmente a los cambios sociales que estamos experimentando, que ha hecho que no existan recursos especializados suficientes y que las intervenciones sean tan limitadas.

Muchos estudios coinciden en que los TC son una de las demandas más frecuentes en Atención Primaria, hasta en un tercio de las consultas. De la población referida a las Unidades de Salud Mental, los Trastornos de Conducta suponen entre el 40 y 60% de las derivaciones. El TC es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes y serios del área infantojuvenil, representando el motivo de consulta más frecuente en los servicios de salud mental.