Rotavirus: no hay riesgo para los niños vacunados

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En España, los expertos estiman alrededor de 8.000 ingresos hospitalarios anuales de gastroenteritis por rotavirus, de hecho, el 100% de los niños antes de los 5 años de edad sufren al menos una infección por rotavirus.

La Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Vacunología (AEV), la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) y la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP) han emitido un documento de consenso para respaldar la seguridad de la vacuna frente al rotavirus, asegurando que “no representa un riesgo para la salud de los niños que las hayan recibido”. Con esto se pretende responder a la llamada que la Agencia Española del Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que desaconsejó el inicio de la vacunación frente al rotavirus, después de que se hubieran detectado fragmentos de ADN de PCV-1 en una de las vacunas comercializadas en Europa. Pese a ello, estas cuatro sociedades científicas han querido mandar un “mensaje de tranquilidad” tanto a la población como a los pediatras españoles, confiando en que “tan pronto como sea posible debería poder reiniciarse la inmunización frente a rotavirus” en España. Según recuerdan, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Estadounidense del Medicamento, la Agencia Americana del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, también en inglés) han evaluado extensamente las implicaciones del citado hallazgo y de forma unánime han concluido que no representa un problema para la salud humana y no recomiendan ningún cambio en el uso de las mencionadas vacunas.

¡Ojo a la deshidratación!

El inicio de la gastroenteritis se da de forma muy rápida. Según la doctora Ángela Mª Daza, del Departamento Médico de Laboratorios Esteve, su síntoma principal y visible es la diarrea, lo que conlleva una pérdida de electrolitos y agua, se aumenta el número de deposiciones diarias y se disminuye la consistencia de las heces. Puede ir acompañada de fiebre, vómitos y dolor abdominal. Cuando el cuerpo se deshidrata como consecuencia de ello, los síntomas que presenta son sed, mucosas secas, ojos hundidos, llanto sin lágrimas, elasticidad cutánea disminuida, reducción de la cantidad de orina, respiración acelerada y afectación general, de más o menos intensidad según el grado de deshidratación. La duración de la gastroenteritis es variable pero suele ser de menos de una semana en adultos y hasta dos semanas en niños.

En nuestro país, el rotavirus (un agente infeccioso) es la principal causa de gastroenteritis aguda en niños menores de cuatro años. Los niños con diarrea causada por rotavirus son más propensos a presentar síntomas más graves y mayor deshidratación que en los casos de gastroenteritis producidas por otros agentes.

Pese a que se suele asociar la gastroenteritis a los periodos estivales y al calor en relación con los alimentos, en el caso de la gastroenteritis pediátrica por rotavirus es al contrario, de forma que el máximo pico de incidencia de la infección se da en los meses de frío. Sin embargo, tanto en uno como otro caso, con temperaturas altas se han de doblar precauciones ya que el riesgo de deshidratación es mayor.

Cómo actuar

La infección por rotavirus no tiene un tratamiento específico: no existe un fármaco que se pueda utilizar para tratarla como para la mayoría de los virus, por lo que se debe adoptar un tratamiento dietético en casa cuando la infección es leve. En casos más graves, se requiere ingreso hospitalario con sueroterapia. La doctora Daza remarca que “la gastroenteritis puede acabar con episodios graves si no se trata adecuadamente por lo que es importante actuar de manera inmediata y seguir las recomendaciones pediátricas”. El medico valorará si con unas medidas dietéticas puede controlarse el proceso. Éstas, en la mayoría de los casos, consisten en:

1. Administrar soluciones de rehidratación oral para prevenir o curar la deshidratación.
2. Mantener la alimentación durante la diarrea y la convalecencia, incluso la lactancia materna. La dieta debe ser blanda y astringente (alimentos hervidos y no grasos).
3. No administrar medicaciones sin consultar con un médico (especialmente en niños pequeños), ni alimentos muy azucarados o zumos de frutas.

Vacunación frente al rotavirus