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INSUFICIENCIA CARDIACA, el paciente en el corazón

INSUFICIENCIA CARDIACA, el paciente en el corazón

INSUFICIENCIA CARDIACA, el paciente en el corazón

Según un estudio, tras un infarto o angina de pecho, 4 de cada 5 pacientes mantiene su sobrepeso, la mitad sigue fumando, menos de un tercio consigue bajar su colesterol y casi la mitad no consigue controlar su hipertensión. Gracias al proyecto Mimocardio, más de 70 hospitales han apostado por “mimar” el corazón de sus pacientes haciéndolos partícipes y protagonistas de su enfermedad y también de su curación.

Estudios científicos como el recientemente publicado Euroaspire IV han demostrado que, tras un evento cardiovascular (infarto, angina…), 4 de cada 5 pacientes siguen con sobrepeso tras seis meses, el 48,6% sigue fumando, menos de un tercio logra las cifras de colesterol adecuadas y solo el 53% logra controlar su tensión arterial. Las cifras del mantenimiento de hábitos inadecuados no sorprenden, pues según un estudio publicado en Revista Española de Cardiología (REC) el 65% de los pacientes cardíacos desconoce varios aspectos de su enfermedad. De este trabajo se desprende que el 24% no sabe indicar qué tipo de cardiopatía padece y que, en cuanto a la gravedad, el 23% la desconoce, el 29% la considera inferior a la real y el 22% no sabe determinar si su enfermedad será relevante en su pronóstico. Casi el 30% de los pacientes considera que no debería cambiar sus hábitos de vida, contra lo indicado. Mientras que el 32% de los ingresados no enumera las pruebas que se le han realizado y el 29% no sabe definir qué tipo de tratamiento se aplicaría en su caso. El estudio también concluye que la mayor parte de los pacientes desean obtener más información.

Ante esta situación, los expertos urgen a la necesidad de lograr una comunicación entre profesionales médicos y pacientes a fin de lograr que estos últimos conozcan, participen, y sean protagonistas de su enfermedad. Para evitar el desconcierto con el que estos pacientes suelen abandonar el hospital tras sufrir un síndrome coronario agudo y conseguir que afronten su patología con optimismo y responsabilidad, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC), con la colaboración de Merk Sharp & Dohme (MSD), han creado el proyecto Mimocardio, que incide tanto en el profesional sanitario como en el paciente para tratar que estos recuerden día a día las medidas de prevención que deben tomar y las adopten como un hábito sin esfuerzo. “La modificación de los hábitos de estos pacientes para lograr un estilo de vida saludable se traduciría en un menor número de reingresos e influiría directamente en su cantidad y calidad de vida”, ha explicado la almudena castrodoctora Almudena Castro, coordinadora del proyecto Mimocardio y presidenta de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la SEC. “Y para lograr este cambio de estilo de vida, es imprescindible que el paciente conozca y entienda los motivos por los que debe hacerlo”, apunta.

Mimocardio se orienta en los cuidados crónicos de las tres patologías más prevalentes en el campo de la cardiología: la cardiopatía isquémica (CI), la insuficiencia cardiaca (IC) y la fibrilación auricular (FA). “En la primera fase se empezó con la CI (pacientes que padecen o han padecido una angina de pecho o un infarto de miocardio) y ahora se acaba de iniciar Mimocardio en IC, dejando para más adelante la puesta en marcha de la iniciativa en FA”, ha destacado el doctor Domingo Marzal como coordinador del proyecto en IC. Tras implantar Mimocardio en el Hospital Universitario La Paz (Madrid) como prueba piloto, éste llegará en la primera fase a los pacientes con síndrome coronario agudo (infarto o angina) de 70 hospitales de toda España.

Lograr la vuelta al trabajo
Además, teniendo en cuenta que la vuelta a la actividad laboral es un pilar fundamental para recuperar la normalidad en la vida diaria, estos programas de rehabilitación cardiaca han logrado duplicar la reincorporación de los pacientes. Si hace 30 años solo un 30-40% retomaba su puesto de trabajo y era algo anecdótico, con estos programas, las cifras se han incrementado una carmen de pablojpgmedia del 85-90%, según lo explicaba la doctora Carmen de Pablo, cardióloga del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, durante el III Foro de Salud Cardiovascular para Pacientes y Familiares.

La mujer no se cuida
Según la doctora De Pablo, “las enfermedades vasculares: cardiológicas o cerebrovasculares son la primera causa de muerte en las mujeres”. En este escenario, resulta paradójico que “las mujeres siguen accediendo mucho menos a los programas de rehabilitación cardiaca que los hombres”, subraya la doctora De Pablo. Las causas son variadas, por un lado la mujer sigue siendo en muchos casos la responsable de las tareas de la casa y la “cuidadora” de la familia, lo que dificulta su asistencia; y por otro, éstas son menos conscientes de sus riesgos. De ahí que la especialista haga una llamada de atención a la necesidad de campañas que refuercen la concienciación de la población femenina sobre la prevención cardiovascular tanto primaria como secundaria. Para minimizar los casos más graves, la doctora De Pablo hace referencia a la necesidad de acudir precozmente al hospital. “Cuanto más tarde se trate, el infarto puede ser más extenso y quedar comprometido el funcionamiento del corazón. Esto a veces desemboca en una situación clínica de insuficiencia cardiaca, que aumenta el número de ingresos hospitalarios y disminuye la vuelta al trabajo”, puntualiza.

IC en 5 puntos
1. La insuficiencia cardiaca (IC) es una grave enfermedad que aparece como consecuencia de un daño continuado en el corazón, impidiendo que este bombee el suficiente flujo de sangre al organismo. Es decir, se produce cuando hay un desequilibrio entre la capacidad del corazón para bombear sangre y las necesidades del propio organismo.

2. Según la doctora de Pablo, uno de los primeros síntomas que experimentan los pacientes es la falta de aire y la dificultad al respirar.

3. Tiene una alta morbilidad, debido a complicaciones relacionadas como el desarrollo de arritmias cardíacas mortales, el fallo de órganos vitales como el hígado o el riñón, o la formación de coágulos que pueden desembocar en una embolia de pulmón o un ictus.

4. La IC afecta al 6,8% de la población española mayor de 45 años y su incidencia ha aumentado en más de un 30% en los últimos diez años. De hecho, el envejecimiento de la población puede aumentar un 25% la prevalencia de insuficiencia cardiaca en 2030.

5. Junto con la presencia de isquemia y las arritmias, constituyen los factores cardiológicos que más comprometen la vuelta al trabajo. Por todo ello la IC se ha convertido en el foco de atención de la cardiología actual.

Rehabilitación cardíaca
¿En qué consiste?
La rehabilitación cardiaca se basa en la educación del paciente y la práctica de ejercicio, reduciendo la mortalidad cardiaca en un 26% en comparación con la atención habitual sin rehabilitación. Mimocardio nace con la voluntad de complementar a las Unidades de Rehabilitación Cardíaca en España, ya que se según muestra el estudio R-EUReCa (Registro Español de Unidades de Rehabilitación Cardiaca), el acceso a estos programas es desigual entre CCAA e inexistente en algunas de ellas. Además, muchas de ellas funcionan a tiempo parcial, con escasez en la dotación humana y de material en muchos casos. Bajo el lema: ¿Necesitas razones para mimar tu corazón?, Mimocardio entregará un kit de herramientas a los hospitales adheridos al proyecto, para facilitar la formación del paciente: una plataforma digital con áreas específicas para el profesional y el paciente, folletos explicativos, vídeos educacionales para las salas de espera o juegos de naipes con retos diarios de vida saludable, entre otros materiales. Además, se organizarán encuentros digitales periódicos y programados con cardiólogos y personal de enfermería con el fin de que los pacientes resuelvan todas sus dudas acerca de su enfermedad y el estilo de vida a seguir.

Las unidades de rehabilitación cardiaca “son multidisciplinares y tratan de reeducar al paciente sobre buenos hábitos de vida, sobre la realización de ejercicio físico, alimentación y deshabituación tabáquica, así como ofrecerle la figura de un trabajador social y también atención psicológica, ya que en muchas ocasiones el paciente llega con elevados niveles de ansiedad, depresión y estrés”. Los programas tienen una duración de unas 8-10 semanas, en los que el paciente, además de recibir atención psicológica y de trabajo social, realiza ejercicios aeróbicos (con tapices rodados, bicicleta estática, elíptica…), así como de coordinación, flexibilidad y fuerza. Terminado el programa, se vuelve a realizar una prueba de esfuerzo y un estudio psicológico del paciente, y se emite un informe sobre si puede volver a trabajar o no.



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