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Jordi de Dalmases: “Es necesario evolucionar...

Jordi de Dalmases: “Es necesario evolucionar, adoptar un nuevo enfoque e ir más allá de un concepto de farmacia centrado en la mera dispensación”

Jordi de Dalmases: “Es necesario evolucionar, adoptar un nuevo enfoque e ir más allá de un concepto de farmacia centrado en la mera dispensación”

Jordi de Dalmases es presidente del COF de Barcelona y del Consell de Col·legis Farmacèutics de Catalunya

Tras 12 años llevando el “timón” del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, Jordi de Dalmases enfila el final de su travesía con el buen sabor de boca aportado por éxitos como la última edición de Infarma y la satisfacción de haber capeado “temporales” tan importantes como la crisis que afectó a la financiación de las boticas catalanas durante cerca de 8 años. Firme defensor del papel de los profesionales en el desarrollo de la oficina de farmacia, aboga por la necesidad de impulsar este rol de cara a la digitalización y a los nuevos servicios que, sin duda, tendrá que ofertar el sector en un futuro próximo.

En alguna ocasión ha hecho mención a cinco líneas estratégicas que se ha marcado el Colegio que preside con el objetivo de “impulsar profesionalmente a los farmacéuticos, de todos los ámbitos de ejercicio, como agentes de salud”. ¿Cuáles son estas líneas y en qué consisten?
Se trata de unas líneas encuadradas dentro de un plan estratégico elaborado por la Junta de Gobierno del COFB y que tienen un mensaje único: el impulso profesional de los farmacéuticos. La idea es que, como Colegio, no debemos centrarnos únicamente en la oficina de farmacia sino que hemos de ser conscientes de que tenemos farmacéuticos en muchos ámbitos de ejercicio, cuya actividad es necesario impulsar. Para ello, se trazaron cinco líneas estratégicas: velar por la calidad de la profesión; convertir al Colegio en una herramienta útil para todos los farmacéuticos; reforzar el rol de todos los farmacéuticos como agentes de salud; fortalecer el modelo de oficina de farmacia; y mejorar el funcionamiento del Colegio como entidad. Próximamente vamos a evaluar cómo ha ido esta propuesta, pero ya sabemos que hemos conseguido uno de los objetivos más importantes: la concertación de servicios con la Administración, un hito importante que nos sitúa más allá de la mera dispensación de fármacos.

En esta línea, en la Memoria de Actividades de 2018 del COF de Barcelona se refleja que esta institución ha proporcionado a los profesionales “herramientas para que actualicen sus conocimientos y sus capacidades profesionales en una amplia oferta formativa, tanto presencial como online”. ¿Qué valor se da desde el COFB a la formación? Y dentro de las acciones concretas que se han llevado a cabo en este sentido, ¿cuáles destacaría?
Para el COF de Barcelona la formación es un punto clave porque la nuestra es una profesión que necesita una actualización constante de conocimientos. Esta relevancia es aún mayor si sumamos el hecho de que la farmacia está llamada a adquirir nuevas actividades en su cometido, en un contexto en el que el mundo del medicamento evoluciona con una rapidez semejante a la de las nuevas tecnologías y en el que hay una voluntad de entrar en nuevos ámbitos dentro de la profesión, lo que hace que la formación sea indispensable para asegurarnos de que damos pasos sólidos hacia adelante y que no vamos con pies de barro.

En cuanto a las acciones concretas, tenemos varios niveles de formación. Por una parte, yo destacaría los másteres. Actualmente ofrecemos tres: uno de Gestión de la Oficina de Farmacia; un programa Dermo Expert en forma de máster, cuyo objetivo es dotar al farmacéutico del máximo de conocimientos sólidos y científicos de cara a su actividad en la parafarmacia; y un master en Ortopedia, un sector en claro crecimiento, ya que  estamos constatando que cada vez hay más farmacias que apuestan por tener esta sección. Asimismo, ofrecemos cursos presenciales, “a la antigua usanza” paralelamente a una gran apuesta por Ágora Sanitaria (plataforma de los Colegios Farmacéuticos de Madrid y Barcelona) como herramienta de formación online.

Las farmacias que dependen del COF de Barcelona rondan las 2.320. ¿Qué estrategias son más efectivas para aglutinar los distintos intereses (la rural frente a la urbana; la de altísima facturación frente a la más modesta; la farmacia online frente a la botica tradicional, la que está al margen de las nuevas tecnologías…)?
El hecho de que en el ámbito de Barcelona y en el marco de la Ley de Ordenación Farmacéutica de Cataluña, la iniciativa y la responsabilidad de abrir una farmacia en una localidad concreta siga siendo de un farmacéutico (es decir, se trata de una decisión que no viene impuesta por la Administración) ha hecho que el impacto del fenómeno de la ruralidad sea menor que en otras regiones. Aun así, la red de farmacias de esta Comunidad Autónoma llega a todos los lugares de la geografía. En este sentido, una de las actividades que hemos puesto en marcha consiste en desplazar la Junta de Gobierno localmente a las distintas localidades, con el objetivo de acercar el Colegio a todos los farmacéuticos. Este mes de septiembre hemos iniciado una ronda que nos llevará a las distintas comarcas con la idea de acercar la actualidad del mundo de la farmacia a todos los puntos de la geografía y con el objetivo de disminuir esas posibles diferencias en función de la localización y la dispersión geográfica.

Jordi de Dalmases: “Los profesionales tienen que ser muy conscientes de que, hoy en día, no se puede trabajar sin las nuevas tecnologías”

Este año Infarma, el Encuentro Europeo de Farmacia, se ha celebrado en Barcelona. En su opinión, ¿qué señas de identidad y/o características debe tener un evento de este tipo para consolidarse como, de hecho, lo está haciendo Infarma?
En primer lugar, yo creo que la clave del éxito es la unión en paralelo de dos conceptos: el del Congreso propiamente dicho, con la posibilidad de actualizar conocimientos y hacer una puesta al día de la situación y la evolución de la profesión, y el del salón de muestra o foro en el que se presentan las principales novedades de los fabricantes, empresas de servicios y demás integrantes del sector, con la posibilidad añadida de disponer de aulas abiertas donde los propios expositores pueden impartir formación sobre aquellos productos y servicios que están ofreciendo.

Asimismo, en las últimas ediciones hemos priorizado la idea de conseguir ser referentes de la innovación del sector, con la intención de dar visibilidad dentro de Infarma a todas las nuevas iniciativas en el mundo de la farmacia.

¿Qué balance haría de esta edición?, ¿cuál es la respuesta que ha percibido a posteriori por parte del sector?
No nos queda otra que estar muy contentos ya que las cifras son impresionantes, hablan por sí solas y, además, no paran de crecer. En este sentido, me gustaría resaltar el crecimiento experimentado desde mi primer Infarma: hemos pasado de 1.700 congresistas a más de 3.000 y de 20.000 visitantes a superar los 33.000. Y también hay que evaluar la superficie de exposición: ésta se ha ampliado de los 17.000 metros cuadrados a 39.000, mientras que la cifra de expositores se ha incrementado de 190 a 406.

Asimismo, los datos de la última edición, arrojados por la encuesta realizada a expositores y congresistas – los dos “clientes” principales de Infarma- reflejan un alto grado de satisfacción. Para nosotros es un privilegio poder organizar un evento de estas características. Además, considero que el hecho de que se realice de forma alternativa por los Colegios de Farmacéuticos de Madrid y Barcelona y de que ambas instituciones vayan de la mano es clave y supone también una de las razones del éxito de este encuentro.

Teniendo en cuenta que la siguiente edición se va a celebrar en Madrid, ¿qué mensaje transmitiría usted a los organizadores a la hora de “darles el relevo”?       
Tenemos un comité directivo formado por ambos Colegios, así que, salvando la localización de los eventos, no siento la celebración en Madrid como algo lejano sino como una iniciativa propia. La idea es intentar dotar la próxima edición de Infarma (que para mí será la última como presidente del COFB) del máximo de atractivos para seguir manteniendo el mismo nivel de satisfacción.

Cuando habla con los farmacéuticos de botica y pulsa la opinión de la farmacia comunitaria, ¿qué le trasladan los profesionales, cuáles son las principales demandas o reivindicaciones ante la Administración? Y en cuanto a la sociedad en general, ¿qué le pide al farmacéutico?
Yo parto con la ventaja de que soy un farmacéutico de botica y, por tanto, conozco de primera mano los problemas y las circunstancias. Los farmacéuticos, sobre todo en el caso de Cataluña, hemos estado muy preocupados por la inestabilidad económica derivada de la crisis y la dificultad en cuanto a la seguridad en el cobro de los fármacos que ponemos a disposición de los ciudadanos. Afortunadamente, esta es una etapa que ya se ha superado, pero es algo que ha causado una profunda preocupación. Otra de las cuestiones preocupantes es la utilidad y el futuro de nuestro modelo, su estabilidad. Esto es algo que va adherido a nuestra profesión porque si uno consulta las actas del Colegio de principios del siglo XX, ya en ellas se reflejan dudas sobre la continuidad y sostenibilidad del modelo de farmacia. Se trata de una inquietud continua, que ha estado latente en el sector desde que yo tengo memoria.

En cuanto a los ciudadanos, lo que percibo es una sensación generalizada de satisfacción respecto al uso y las formas del servicio farmacéutico.

No obstante, los farmacéuticos tenemos que tener claro que hay que evolucionar, que en el mundo actual el concepto de farmacias dedicadas exclusivamente a hacer llegar los medicamentos correctamente a los ciudadanos tiene que cambiar. Creo que la base en la que tiene que sustentarse la continuidad del modelo pasa por dar un giro y enfocarnos en centrar la actividad farmacéutica no tanto en el medicamento sino en el efecto que este tiene en el ciudadano, y gestionar el conocimiento y la formación hacia ese enfoque.

El problema del abastecimiento es uno de los más candentes en los últimos meses. En su opinión, ¿de qué forma debería abordarse este tema?
Sin duda, se trata de una cuestión difícil y en ello estamos trabajando todos. Es importante tener información no solo de los medicamentos en desabastecimiento (una situación legal que viene dictaminada por la Agencia Española del Medicamento) sino también de aquellos que tienen dificultad en abastecerse, una situación que es distinta y cuya causa es multifactorial. Cuando hay un desabastecimiento de un medicamento único, la Administración inmediatamente se pone en marcha, se hacen importaciones exteriores, etc. Sin embargo, si se trata de un genérico de una marca determinada para la que existen sustitutos, la situación es muy difícil, ya que técnicamente no hay ese desabastecimiento pues el farmacéutico puede ofrecer un medicamento con igual forma farmacéutica en cuanto a la composición, pero eso no sirve ni para la continuidad ni para la normalidad de cada día, y, además, con este tipo de actuación no se le hace ningún favor al ciudadano, pues el hecho de cambiarle la caja, la forma o el color de la pastilla puede generarle dudas y favorece que  cometa errores.

Deberíamos fijarnos como objetivo (y de hecho es algo que se está haciendo) erradicar ese fenómeno que nos acompaña desde hace demasiados años y que es uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos, trabajando no solo con la Agencia Española del Medicamento sino también con la distribución y con la industria farmacéutica.

La atención domiciliaria es otro de los temas que han marcado la actualidad del sector este año. ¿Es realmente viable para las farmacias prestar este tipo de atención?
Todavía no se ha dibujado el modelo a seguir para ofrecer este servicio que consiste, simplemente, en atender a aquellos pacientes que tienen dependencia en su domicilio. Hay que tener siempre en perspectiva el tremendo cambio socio-demográfico que va a experimentar la población, caracterizado por la cronificación de las enfermedades y el aumento de la esperanza de vida. De hecho, este es el gran reto que tiene actualmente el sistema sanitario público, y en este marco, se trata de un servicio que va a resultar básico porque no tenemos medios para sufragar residencias suficientes que asistan a un grupo de población que crecerá muchísimo y para cuya atención se necesitará la colaboración de todos los profesionales sanitarios, entre los cuales, en lo que se refiere al entorno del medicamento, el mejor posicionado geográficamente es el farmacéutico que, además, tiene mucho que ofrecer a los pacientes dependientes que están en su domicilio, facilitando la adherencia, que es un aspecto clave en estos casos. De todas formas, es una cuestión que se deberá reglamentar. Hay alguna CCAA como Galicia, que la está poniendo en marcha; y otras, como Madrid, en la que los intentos en esta línea todavía no han fructificado.

La aplicación de las tecnologías de la salud es uno de los retos a los que debe enfrentarse el farmacéutico. ¿En qué nivel de adaptación se encuentra la farmacia comunitaria?, ¿queda aún mucho por hacer?
Hoy en día todas nuestras farmacias forman parte de una red de comunicaciones segura a través de la cual circula la receta electrónica y pueden hacerlo todos los servicios y medios de comunicación que se crean oportunos. Por tanto, este es un tema o una fase que ya tenemos superado. El reto viene de la mano de la digitalización, es decir, de la aplicación de todas estas nuevas tecnologías en el quehacer diario del farmacéutico. Y este reto se divide a su vez en dos aspectos: por una parte, la digitalización de nuestra actividad profesional (sustituir herramientas físicas por otras en la nube, o la próxima implantación de la receta electrónica privada, por ejemplo), es decir, todo lo que hace referencia al quehacer de la farmacia de puertas adentro. Esta digitalización se hará a base de implementaciones sucesivas y realmente no supone un mayor motivo de preocupación.

Por otro lado, una de las características de la oficina de farmacia es su proximidad al usuario y la confianza que éste deposita en los profesionales, y en este sentido, aún no hemos encontrado la forma de conseguir que esta relación no se altere con el proceso de digitalización.  La forma en la que se va a desarrollar y mantener esta relación de confianza entre el farmacéutico y el usuario en este nuevo contexto de la digitalización es algo que me preocupa especialmente. Teniendo en cuenta que se trata de uno de los principales valores de nuestro modelo de ejercicio de la profesión, creo que los Colegios tienen bastantes cosas que hacer para asegurar y mantener esta relación de confianza.

Este año el Colegio de Barcelona celebra los 121 años de su creación. Haciendo un análisis de tan extensa trayectoria y de las enseñanzas arrojadas por los aciertos y errores durante este tiempo, ¿cuál dirá que es el papel fundamental de un colegio farmacéutico?, ¿en qué cuestiones o terrenos no debería inmiscuirse?
La razón de ser de la existencia de Colegios como entidades de colegiación obligatoria y cuál es nuestro papel es algo que a veces se nos escapa a los propios farmacéuticos, ya que este rol no solo se limita a defender a los colegiados sino que es una manera a través de la cual la Administración otorga el control de los profesionales de cada sector a los Colegios como garantía para los usuarios. En el mundo farmacéutico, además, los Colegios concertamos con la Administración, lo que conlleva una mayor responsabilidad y supone un aspecto diferenciador.

En mi opinión, aparte de dar garantías a los ciudadanos, los Colegios deben preocuparse de esa concertación con la Administración, esforzándose por ser útiles y asegurando la permanencia del modelo vigente.

También es importante que hagan esfuerzos por impulsar la profesión y por facilitar a los farmacéuticos las herramientas formativas necesarias para poder ejercer su profesión en condiciones. Este impulso es fundamental, ya que permite ir más allá de la mera gestión de las cajas de fármacos en buenas condiciones.

En cuanto a nuestro límite, creo que un farmacéutico no debe entrar en cuestiones comerciales, sino que la actividad de las oficinas de farmacia y las de parafarmacia debe basarse y centrarse en los aspectos profesionales, asistenciales y sanitarios.

Desde 2004, como vicepresidente del COF de Barcelona, y a partir de 2008 como presidente, usted lleva muchos años vinculado a esta entidad. ¿De cuál o cuáles de los logros e iniciativas puestas en marcha durante este periodo se siente especialmente orgulloso?
Tras 12 años como presidente, toca ceder el testigo a otros profesionales que aporten nuevas ilusiones e ideas. La limitación de los mandatos (el COFB sólo permite dos renovaciones) es una buena estrategia para favorecer enfoques novedosos.

En cuanto a los logros, yo destacaría la apuesta por la farmacia asistencial y por el desarrollo profesional del farmacéutico. Asimismo, durante mi mandato se ha convertido en una realidad la receta electrónica, en el caso de Cataluña con un servidor propio que es propiedad de la corporación.

Aparte de esto, en el ámbito de las urgencias y de los grandes conflictos hemos conseguido volver a cobrar en su momento, lo que ha supuesto un camino durísimo que empezó en julio de 2010 y no terminó hasta octubre del 2018. A pesar de que nos tuvimos que enfrentar a momentos y situaciones muy complejas, creo que la profesión ha salido fortalecida. Por ejemplo, ahora disponemos de un seguro de financiación, algo que no existía al inicio de la crisis, y gracias al cual cualquier farmacéutico, por el hecho de tener una oficina de farmacia, puede acceder a una financiación. También ha servido para demostrar a la Administración que “somos de fiar”, porque a pesar de no cobrar, durante el conflicto no dejamos a ningún ciudadano sin el medicamento que necesitaba, y esto es algo que ya forma parte del valor de la oficina de farmacia.

En cuanto a la parte asistencial, durante mi mandato se ha conseguido inmiscuir al farmacéutico como un solucionador en el tema de la detección del VIH, una meta muy importante, y también que formara parte del sistema elegido cuando la Administración catalana quiso hacer un cribado metódico objetivo de cáncer de colon en población de más de 50 años, el cual se organizó a través de las oficinas de farmacia, concertando este servicio. Esto nos ha permitido demostrar cuál es el valor de nuestra red y el nivel de confianza con el ciudadano, tal y como demuestra el hecho de que hemos conseguido participaciones de población diana en este cribado cercanas al 50%, algo que no se ha logrado en ningún lugar del mundo. Considero que son hitos importantes porque ponen en valor a la oficina de farmacia de cara a nuevos servicios y actividades, y suponen una muestra de ese impulso y crecimiento profesional que necesitamos.

 

 



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