ESTÁS LEYENDO...

LA ECONOMÍA CIRCULAR

LA ECONOMÍA CIRCULAR

LA ECONOMÍA CIRCULAR

Imaginemos una ciudad donde todo se aprovecha. No habría vertederos donde recoger los residuos porque no haría falta ¿Es esto posible? La Naturaleza es una buena muestra de cómo se puede funcionar sin que nada se desperdicie. Todo tiene utilidad y, en ese ciclo cerrado, cada material vuelve al punto de partida después de realizar su cometido. Nuestra sociedad, hoy por hoy, funciona al contrario convirtiendo en residuos todos los recursos que utiliza para crecer y vivir. Es lo que se conoce como economía lineal (extraer→fabricar→utilizar→eliminar).

El objetivo de la economía circular es producir bienes y servicios, al mismo tiempo que reducir el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía. Se basa, entre otros conceptos, en la “eco-concepción” que tiene en cuenta el impacto medioambiental a lo largo del ciclo de vida del producto, la “reutilización” para elaboración de nuevos productos, la reparación, el reciclaje y la valorización o aprovechamiento energético de los residuos. Forma parte de la estrategia Europa 2020, que pretende generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Actualmente es la principal estrategia de Europa para generar crecimiento y empleo, con el respaldo del Parlamento y el Consejo Europeos.

Los Países Bajos fueron pioneros en el 95 cuando, por razones ambientales y de espacio, eliminaron sus vertederos. Se vieron obligados a un cambio en su modelo de producción y consumo. Existen ya ciudades que funcionan de modo sostenible y que servirán de ejemplo en el futuro próximo, como Peterborough en Inglaterra, nombrada ciudad inteligente del 2015. Ha sido la primera en aplicar estrategias de economía circular, junto a un modelo de implicación ciudadana que ha transformado la ciudad.

Hoy tenemos ejemplos como el Fairphone2, un teléfono inteligente fabricado en Holanda con materiales reciclados, reparable y con diez años de duración. O la empresa Cardboard Technologies, que fabrica bicicletas, sillas de ruedas y juguetes a base de cartón, plástico y neumáticos reciclados. Además son resistentes al agua y al fuego. Otras son curiosas iniciativas como los “Repair Cafés”, donde voluntarios expertos reparan gratis pequeños electrodomésticos que antes no funcionaban. O en el campo de la construcción, donde se utilizan ya los ladrillos puzolánicos, hechos con residuos de demoliciones y que permiten ahorros de hasta un 80% en energía respecto a los fabricados convencionales.

La economía circular permite crear valor donde antes había pérdidas. Es también un motor para la creación de empleo y la recuperación de materiales, cada vez más escasos. Sirve para relocalizar los procesos productivos, reducir las emisiones de CO2 y potenciar el desarrollo sostenible. Hay que cambiar nuestro modelo de consumo. Basta pensar que el 80% de los productos se desechan en los primeros seis meses de vida.


  • A lo práctico
    Utiliza los contenedores y separa para reciclar: Azul para papel y cartón. Verde para vidrio. Amarillo para envases plásticos y metálicos. Vierte el aceite de cocina usado en su contenedor. Las pilas y baterías gastadas se pueden depositar en muchos comercios y tiendas. Busca en www.ocu.org los Puntos Limpios de que dispone tu ciudad para recogida de residuos y posterior reciclaje.
  • ¿Sabías qué…?
    Una lata reciclada ahorra la misma energía que consume la tele durante tres horas. Una botella de plástico reciclada ahorra la energía que consume una bombilla encendida 6 horas. Los envases tipo brik se pueden convertir en pasta para fabricar suelos y muebles o bien, reciclados por separado, se pueden obtener aluminio, papel y plástico. Los envases de vidrio y metálicos son reciclables indefinidamente.




ARTÍCULOS RELACIONADOS

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.