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La listeriosis continúa su avance por España, tras registrarse varios casos en Badajoz y uno en Madrid

La listeriosis continúa su avance por España, tras registrarse varios casos en Badajoz y uno en Madrid

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, ha confirmado que el brote de listeriosis desencadenado en Andalucía por el consumo de carne contaminada de la marca “La Mechá”, fabricada por la empresa Magrudis en Sevilla, y que ha producido un total de más de 114 personas afectadas hasta la fecha (53 de ellas hospitalizadas) y el fallecimiento de la primera víctima, una anciana de 90 años, ya ha llegado a Extremadura, comunidad donde una persona ha sido atendida y otras cuatro presentan síntomas. Además, según declaraciones realizadas a la SER, se estudia otro caso en Madrid, al tiempo que afirma que unas “cantidades mínimas” de la carne afectada llegaron también a Castilla-La Mancha y Tenerife. El Ministerio ha añadido que en la lista de distribución del fabricante figuraba un envío a Cataluña, pero finalmente no llegó a esta comunidad autónoma, por lo que no habría ningún lote contaminado en la zona.

La ministra ha confirmado que desde el pasado día 16 están activas en toda España la alerta de la red de vigilancia alimentaria, y ya se han retirado todos los lotes de carne del mercado. También ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a la población insistiendo en que esta bacteria sólo se puede contagiar de forma oral, por la ingesta del alimento y no de persona a persona. Este microorganismo tiene muchas oportunidades de contaminar alimentos en distintos pasos de la producción alimentaria, siendo ésta la vía más frecuente por la que el ser humano adquiere la infección. También coloniza todo tipo de comidas, pudiendo propagarse con facilidad, de ahí que sea una de las principales bacterias causantes de toxiinfecciones alimentarias en el mundo.

Qué es la listeriosis

La listeriosis es una toxiinfección alimentaria producida por la bacteria Listeria monocytogenes, que cursa con manifestaciones clínicas graves y que a menudo pueden llevar consigo la hospitalización de los pacientes. Una vez que se ha ingerido, normalmente a través de alimentos en mal estado, entra en nuestro aparato digestivo y, de ahí, si la cantidad de bacterias es suficiente, pasa a la sangre. Puede quedarse en la sangre o diseminarse a otros órganos, normalmente, al cerebro, causando meningitis o, en los casos más graves, encefalitis.

La leche fresca, los quesos blandos, los vegetales frescos, la berza, el pollo, las setas, el pavo y muchos otros suelen ser los alimentos más frecuentemente implicados en ella, aunque en este caso el origen está en varios lotes de un producto cárnico de cerdo envasado bajo la marca La Mechá.

Para evitar la colonización de este patógeno en los alimentos, los expertos recomiendan no dejar comida a temperatura ambiente, sobre todo ante temperaturas altas. En caso de recalentar los alimentos, debe hacerse a temperaturas superiores a los 60 grados. Y por supuesto, contemplar las medidas de higiene necesarias a la hora de manipular los alimentos, lavando bien los vegetales y no ingiriendo aguas de dudosa procedencia.  Además se debe mantener una higiene frecuente del frigorífico, no consumir las cortezas de los quesos de pasta blanda y  hervirse la leche cruda antes de consumirla.

Ensañamiento con las embarazadas

Según las cifras ya son quince mujeres embarazadas sospechosas de estar afectadas y se investigan los abortos sufridos por dos mujeres. Y es que la infección por Listeria afecta más a mujeres embarazadas y sus recién nacidos, adultos de 65 años o mayores y personas con el sistema inmunitario debilitado. En el caso de las mujeres embarazadas, la infección suele producirse en el tercer trimestre de embarazo y los síntomas son similares a los de una gripe. Si no se trata a tiempo con antibióticos puede producirse una amnionitis e infección fetal, que puede causar un aborto, el parto prematuro de un neonato infectado o incluso del alumbramiento de un niño muerto. Este proceso se caracteriza por la formación de abscesos o granulomas diseminados en órganos internos como hígado, pulmón, bazo, riñón y cerebro, aunque las manifestaciones sólo se producen cuando la infección se ha adquirido intraútero, a través de la placenta.
En el resto de personas, los síntomas pueden incluir dolor de cabeza, rigidez en el cuello, confusión, pérdida del equilibrio y convulsiones, además de fiebre y dolores musculares.





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