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La llegada del otoño propicia irritación y sequeda...

La llegada del otoño propicia irritación y sequedad ocular

La llegada del otoño propicia irritación y sequedad ocular

En otoño el ambiente se oscurece, llega el frío, la lluvia y, aparentemente, no estamos expuestos tanto al sol como en verano. Sin embargo, en esta estación también debemos de cuidar nuestros ojos, según advierten los expertos consultados por la empresa líder en oftalmología Bausch+Lomb.

La dolencia más común de esta estación es la sequedad visual, una alteración que se produce en la superficie de la córnea y la conjuntiva, como consecuencia de falta de producción de lágrima o por su mala calidad. Entre los principales síntomas del síndrome del ojo seco se encuentran: irritación, escozor, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño o arenilla en la superficie ocular, además de fatiga o pesadez en los párpados, o lagrimeo.

El ojo mal lubricado puede provocar molestias oculares, problemas visuales y lesiones en la córnea y la conjuntiva, por ello la detección y tratamiento precoz resultan esenciales para la mejora y prevención del daño ocular. Entre los tratamientos, las lágrimas artificiales y pomadas lubricantes ayudan a hidratar la superficie ocular.

La sequedad ocular aparece en otoño y en invierno como consecuencia de factores ambientales ligados a entornos con alta evaporación. De esta manera, el viento o la calefacción son desencadenantes típicos del síndrome. Otro de los problemas, es que en otoño dejamos de realizar actividades al aire libre, por lo que, solemos estar en ambientes cerrados y cargados, con estufas o aparatos de aire acondicionado con bomba de calor, que favorecen la aparición tanto de la sequedad ocular como de la irritación de nuestros ojos.

Cada estación requiere de su cuidado

El oftalmólogo Marc Montolio, consultado por Bausch+Lomb, señala que cada estación tiene sus características propias y produce diferentes dolencias en nuestros ojos, de los que tenemos que cuidar durante todo el año.  “Cada estación tiene sus particularidades como las alergias en otoño y primavera, el frío en invierno, o el uso de aires acondicionados en verano”, destacó Montolio.  Sin embargo, alertó que hay “muchas enfermedades que amenazan” a nuestro ojo todo el año, pero subrayó que “con una buena prevención y tratamiento se pueden evitar o minimizar”.

La vuelta a la normalidad

El otoño también se relaciona con la vuelta al colegio o al trabajo, es decir, a actividades que nos obligan a estar con la mirada fija y expuesta a pantallas de ordenador durante largas horas. Por eso, en esta época también son típicas enfermedades oculares como la visión borrosa o cansada, además de favorecer la aparición de miopía, de la sequedad visual e irritación ocular.

Según Montolio, en otoño volvemos a la actividad cotidiana, donde abusamos de nuestros ojos, esto sumado, “a la contaminación y  las alergias (típicas en estas estación del año), en algunos pacientes pueden contribuir a una mayor irritación y sequedad de nuestros ojos”.

Montolio recomienda que para los problemas menores se utilice la lágrima artificial. “Así como usamos cremas hidratantes para la piel seca o protectoras para el sol, también es conveniente hidratar los ojos mediante lágrimas o pomadas en algunos casos”. Además, indicó que a las mujeres que tienen la menopausia les faltan estrógenos y, esto, agrava la sequedad.





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