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La química del oro, gran potencial para la industr...

La química del oro, gran potencial para la industria farmacéutica

La química del oro, gran potencial para la industria farmacéutica

La química del oro, que permite crear moléculas complejas, está demostrando un gran potencial para su uso en la industria farmacéutica ya que con cantidades mínimas utilizadas como catalizador permite conseguir transformaciones importantes. Así lo señalan los expertos con motivo del 19º Simposio Científico de la Fundación Lilly “Síntesis orgánica en el año internacional de la química” que reunirá durante dos días a más de 500 químicos en El Escorial (Madrid).

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosSegún explica Antonio Echavarren, responsable de grupo del Institut Català d’Investigació Química (ICIQ) en Tarragona y uno de los coordinadores del Simposio, “el uso del oro como catalizador está todavía en su infancia y será una de las químicas catalíticas del futuro inmediato”. De hecho, califica de “casi mágico” a este metal que es un hot topic de la investigación química actual.

A este respecto, el grupo que él dirige ha utilizado este metal para la síntesis de la englerina A, una molécula con efectividad antitumoral demostrada in vitro. “Aunque todavía no se ha comprobado su actividad en el uso humano, creemos que puede tener un futuro muy prometedor”, indica.

“En el Año Internacional de la Química queremos reconocer el trabajo de nuestros investigadores en el campo químico/biomédico, ya que detrás de cada nuevo medicamento hay un fuerte reto investigador en química orgánica”, asegura el doctor José Antonio Gutiérrez, director de la Fundación Lilly.

Por su parte, el también coordinador del Simposio Julio Álvarez Builla, catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Alcalá, recuerda que los medicamentos están compuestos por moléculas cada vez más complejas lo que hacen que los procesos de síntesis de las mismas sea más caro, sea más largo en el tiempo su desarrollo y, en muchas ocasiones, más contaminante. Por ello indica que “superar estas dificultades constituye alguno de los retos más importantes a los que se enfrenta la química hoy en día”. Y señala que la química órganometálica como la del oro o el paladio “será uno de los grandes protagonistas del Simposio, ya que está permitiendo una química más eficiente, menos contaminante y más sostenible que la realizada hasta la fecha”.

El oro como catalizador, al igual que el paladio, permite hacer transformaciones complejas en tiempos cortos, en condiciones ambientales y reciclar los átomos que no se utilicen. En este sentido, uno de los conceptos que se ha introducido en la química sostenible, y así se abordará en el Simposio, para interpretar la eficiencia de un proceso químico es el de atom economy. “Se trata de valorar cómo se aprovechan los átomos que se introducen en una reacción para construir una molécula determinada”, explica el profesor Álvarez Builla, “Si el 70-80% de los átomos que usamos en los reactivos van a utilizarse para construir la molécula que queremos, será una reacción muy eficiente; por el contrario, si sólo se aprovecha el 30%, el resto de átomos se van a convertir en residuos y estamos siendo poco eficientes”.

Por otro lado, los expertos reunidos en El Escorial coinciden en señalar cómo, en los últimos años, los métodos catalíticos y los robots de síntesis han permitido una química mucho más eficiente, abaratando los procesos de producción.

Medicamentos inspirados en la naturaleza
“La química orgánica nace precisamente de intentar imitar a la naturaleza y ha demostrado que de manera artificial se puede llegar, incluso, a mejorarla”, indica Antonio Echavarren, al tiempo que señala que hay muchas moléculas como las de los antibióticos o los antitumorales que “han cambiado el mundo. El paradigma ha sido la píldora anticonceptiva, una invención de una sustancia artificial inspirada en la progesterona, que ha tenido una enorme influencia social”.

En esta misma línea, el profesor Álvarez Builla indica que en muchos casos a través de la síntesis se reproducen productos naturales muy activos “porque en la naturaleza sólo se encuentran en cantidades de microgramos y para hacer una batería de tests, ensayar la toxicidad del producto, o su actividad frente a enfermedades en animales de laboratorio, es necesario disponer de más cantidad y, por tanto, construirlos por vía sintética”.

Respecto al futuro, estos especialistas señalan que uno de los retos de la industria farmacéutica donde está trabajando la química orgánica es el “desarrollo de moléculas concretas para tipos de enfermedades personalizadas, porque genéticamente los pacientes somos diferentes y no respondemos todos igual a los fármacos”. Y advierten que “esto obligará a sofisticar todavía más las moléculas que entran en el mercado y para ello necesitamos también métodos más sofisticados para sintetizarlas”.

“Química: nuestra vida, nuestro futuro”
Bajo el lema “Química: nuestra vida, nuestro futuro”, la UNESCO ha designado el 2011 como el Año Internacional de la Química con el propósito de enfatizar el papel de esta disciplina científica en la mejora de la calidad de vida de las sociedades.

“Lo artificial es también muy humano. Crear moléculas que sean más útiles en el dominio de las enfermedades, en el control de la energía o en el campo de los nuevos materiales es una actividad humana que está en manos de los químicos -recuerda Echavarren-. Nosotros inventamos una naturaleza paralela”. Por su parte, Álvarez Builla destaca que “hoy no podríamos vivir como lo hacemos sin las aportaciones que ha hecho la química a la humanidad”.

España, competitiva en Química pero poco inversora
Por último, Álvarez Builla ha hecho especial hincapié en el elevado nivel que tiene España en investigación química. “Somos muy competitivos y muy pocas áreas en la investigación española están tan desarrolladas como la química”. Por ello, apuesta por “crear una industria que saque partido a la investigación que se realiza y que haga uso de ella en términos de desarrollo y/o producción”.

Igualmente, para tener una economía basada en el conocimiento, apuesta por invertir más en I+D, ya que España todavía invierte el 1,2-1,3% del PIB en investigación, mientras que la media europea supera el 2%, e incluso, el 3,7% en los países más avanzados de Europa tales como Suecia, Finlandia, o Alemania. Debemos convertir el conocimiento en negocio y las publicaciones en patentes, para lo que se requiere más colaboración entre la universidad-y las empresas. “Lo preocupante es que, ante la crisis actual, la partida de I+D sea una de las primeras que se haya recortado. Esto demuestra que la sociedad española no está mentalizada para la generación de ciencia, en general”.

 





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