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Lactosa, ¿qué se esconde tras ella?

Lactosa, ¿qué se esconde tras ella?

Lactosa, ¿qué se esconde tras ella?

¡Aprende a manejarla!

– En primer lugar, es importante recalcar que no es necesario excluir por completo los alimentos lácteos de tu alimentación. Incorpóralos en la cantidad que hayas comprobado que no te provoca síntomas. Aún así, también debes saber que los lácteos, siendo un grupo de alimentos muy completo, no son imprescindibles en nuestra alimentación, y que existen otras fuentes alimentarias que permiten cubrir las necesidades de macro y micronutrientes.
– Además, existen numerosos productos lácteos en su versión “sin lactosa” que se pueden incorporar en la alimentación con el objetivo de no sufrir o reducir los síntomas. Recordamos que estos son exclusivamente recomendables para las personas con intolerancia a la lactosa diagnosticada, y no para la población en general.
En 250 ml de leche de vaca se encuentran aproximadamente 12 gramos de lactosa, en un yogur en torno a 4-5 gramos y en 100 gramos de queso curado menos de 1 gramo de lactosa. Los lácteos fermentados como el yogur y el queso son más digeribles y mejor tolerados.
– Según un informe publicado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), hasta 12 gramos de lactosa en una única toma y hasta 20-24 gramos diarios de lactosa distribuidos en varias tomas y junto al consumo de otros alimentos, suelen ser bien tolerados.
Cuidado, no solo el grupo de lácteos contiene lactosa. Multitud de productos ultraprocesados como la bollería, galletas, embutidos y otras carnes procesadas, chucherías, snacks…contienen lactosa. Lee muy bien las etiquetas. La recomendación general tanto para intolerantes a la lactosa, como para la población en general es evitar este tipo de productos.

¿Sabíais qué la intolerancia a lactosa es una situación mayoritaria en el ser humano?

La intolerancia a la lactosa primaria se caracteriza por una disminución paulatina de la actividad de la lactasa, generalmente producida tras el destete. Es una intolerancia permanente, relacionada con factores genéticos. Por otro lado, la intolerancia a la lactosa secundaria, es debida a una enfermedad o circunstancia ajena que produce una disminución temporal de la actividad de la enzima. Un último caso de intolerancia a la lactosa sería la deficiencia congénita de lactasa, afectando desde la primera semana de vida al recién nacido

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