Los casos de ansiedad y estrés aumentan en los niños y adolescentes de hoy en día

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Si el reto de la pediatría del siglo XX fueron las enfermedades infecciosas, las patologías psiquiátricas son el objetivo a tratar en el XXI

El aumento de los casos de ansiedad y estrés en los niños y adolescentes actuales tendrá repercusión en las enfermedades psiquiátricas de los adultos en la próxima década. Estas son algunas de las conclusiones que la doctora Mª Jesús Mardomingo, presidenta de honor de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AEPNYA), destaca en el Tratado de Psiquiatría del niño y del adolescente, que acaba de publicar.

Se estima que en España, entre el 10-20% de los niños y adolescentes sufre algún tipo de patología psiquiátrica. “Hemos observado que las tasas de prevalencia son muy elevadas
en este periodo de edad y, se calcula que
7 de cada 10 casos de los trastornos de los niños no diagnosticados o tratados correctamente evolucionan de forma crónica en la edad adulta.
Por tanto, no es posible entender la patología en el adulto, sin entender la psiquiatría infantil”, explica la experta.

Adversidad psicosocial
En los últimos 20 años, el abordaje de la psiquiatría infantil ha sufrido una revolución gracias al estudio de los fundamentos neurobiológicos, como la genética o el desarrollo del sistema nervioso, lo que ha ayudado a entender el origen de los trastornos psiquiátricos. Así, en los últimos años se ha prestado atención a la influencia de las condiciones ambientales, la epigenética, y a los primeros años de la vida del niño, así como a sus consecuencias en el futuro.

El poder de la genética en el diseño de la realidad personal y en la vulnerabilidad para sufrir enfermedades es indudable pero, junto a ella, se encuentran las circunstancias ambientales durante los primeros años de la vida. Los niños son más vulnerables a los factores ambientales y las situaciones adversas porque estas circunstancias pueden modificar la expresión de los genes y, a su vez, muy importante, la expresión de los genes modifica el ambiente”, aclara la doctora Mardomingo.

En este sentido, los estudios comparativos muestran que la prevalencia de las enfermedades psiquiátricas en los niños que viven en ambientes familiares normales con buena alimentación es inferior que en aquellos que viven el zonas deprimidas con alimentación deficitaria. “Los problemas psiquiátricos son más frecuentes en colectivos que viven en situación de adversidad psicosocial (pobreza, falta de recursos educativos y sanitarios). Entre los factores familiares destacan las enfermedades psiquiátricas o las adicciones al alcohol y drogas de los progenitores. Debemos tener en cuenta que los conflictos familiares configuran al adulto y las enfermedades del futuro”, explica la profesora Mardomingo.

Por tanto, los niños sometidos a una situación de estrés y depresión son más proclives a sufrir estas patologías en el adulto. “El estrés es una característica del estilo de vida de los países desarrollados y el detonante de enfermedades psiquiátricas, pero también de otras como el cáncer, la hipertensión arterial, o de tipo endocrino como diabetes. En consecuencia”, añade esta especialista, “debemos analizar las consecuencias del estrés derivado del ritmo de vida actual en la sociedad del futuro, así como tener en cuenta la responsabilidad que los adultos tenemos sobre los valores que estamos transmitiendo a los niños y jóvenes”.

Tratado de Psiquiatría del niño y del adolescente
Mientras que en el siglo XX, las enfermedades infecciosas de la infancia fueron el gran reto por su mortalidad y morbilidad, las enfermedades psiquiátricas lo serán en éste. Desde el punto de vista sociológico e institucional, en España la psiquiatría infantil ha sido considerada como una especialidad menor, ejercida la mayoría de las veces por pediatras y psiquiatras de adultos.

La profesora Mardomingo explica que “antes de los años 70, la psiquiatría infantil no se consideraba una especialidad porque se creía que los niños y adolescentes (hasta 18-20 años) no sufrían enfermedades psiquiátricas porque no habían concluido su desarrollo. A pesar de que el pasado año se reconoció esta especialidad, todavía los psiquiatras infantiles proceden de la formación de adultos sin que exista la especialidad MIR para su formación. Por tanto, un gran número de niños y adolescentes no son atendidos por psiquiatras infantiles porque no existen, lo que puede perjudicar el diagnóstico y tratamiento de su enfermedad, dado que muchos trastornos abordados a tiempo, no se vuelven a manifestar”.

En esta línea, el Tratado de Psiquiatría del niño y del adolescente propone una exposición panorámica y detallada de la Psiquiatría Infantil de nuestro tiempo y supone una actualización, adaptada a los nuevos tiempos y necesidades, del Tratado publicado por la profesora Mardomingo hace veinte años.

Dividido en cinco partes se plantean aspectos desde una visión histórica y conceptual de la psiquiatría infantil; desde los avances de la biología molecular, a los primeros años de la vida del niño y sus consecuencias en el futuro; los principales aspectos psiquiátricos de la infancia y adolescencia; la evaluación, el diagnóstico desde la perspectiva psiquiátrica, psicológica y de las técnicas de imagen, así como el tratamiento farmacológico y los principios éticos de la práctica psiquiátrica.

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