Los oídos del bebé, material frágil

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Oídos del bebé: decálogo de cuidados

Con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de tratar con delicadeza a los “guardianes” del sentido del oído, la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC ha elaborado el Decálogo de Cuidados del Oído para Niños y pone el foco en los signos que deben alertar a los padres ante una posible hipoacusia.

Desde que el bebé nace, sus oídos son objeto de una atención delicada por parte del pediatra y del entorno hospitalario. En una primera fase y a los primeros días después del nacimiento se somete al bebé a un cribado auditivo en el mismo hospital, que deberá completarse si así lo requieren los especialistas: es la llamada prueba de la presbiacusia congénita, que permite detectar, diagnosticar y tratar una posible sordera congénita, así como su tipo y su grado. Afortunadamente, en nuestro país, sólo 5 de cada 1000 niños nacen en España con algún tipo de sordera y 1 de cada 1000 tiene una sordera profunda. Ente los factores de riesgo los especialistas de la Sociedad Española de Otorrinolaringología citan tener antecedentes familiares de sordera, haber padecido algún tipo de infección en el embarazo (toxoplasmosis, sífilis, rubeola, citomegalovirus, herpes o VIH), o haber consumido determinados medicamentos durante el embarazo, posibles problemas durante el parto, bajo peso al nacer o prematuridad.

Actualmente existen dos técnicas comercializadas y de aprobada fiabilidad, utilizadas en distintos países para el cribado neonatal: las Otoemisiones Acústicas Evocadas (OEA) y los Potenciales Auditivos Evocados de Tronco Cerebral Automatizados (PEATC-a).

1.      La prueba de las Otoemisiones Acústicas Evocadas (OEA) consiste en instalar en el conducto auditivo una pequeña sonda que emite unos sonidos y recoge la respuesta que se produce en una zona del oído llamada cóclea.

2.      Para realizar la prueba de los Potenciales Auditivos Evocados de Tronco Cerebral Automatizados (PEATC-a) se colocan unos cascos que emiten sonidos y se recogen las señales que llegan al cerebro mediante unos sensores colocados en el cuero cabelludo.

Tratamiento, siempre a partir de los 6 meses

Es importante saber que solo una pequeña parte de los niños que no pasan el cribado inicial tienen realmente una sordera, y que, en el caso de confirmarse en pruebas posteriores, el tratamiento no se iniciaría hasta los seis meses con ayudas auditivas e intervención logopédica y educativa. Normalmente, aquellos niños que no han superado la prueba PEATC-a son remitidos a ORL antes de los 3 meses para la confirmación del diagnóstico (2ª fase). Si se confirma la hipoacusia mediante una serie de pruebas audiométricas y de estudios complementarios (Radiológicos, genéticos, oftalmológicos…) pueden acceder a la 3ª fase de tratamiento (médico, quirúrgico, audioprotésico, implante coclear, logopédico…) a los 6 meses de edad.

¡Padres en alerta!

Conviene estar alerta a posibles signos de sospecha de problemas auditivos, ya que habrá casos en los que el niño nazca oyendo bien y la pérdida auditiva debute posteriormente. Estos son los signos a los que los padres debemos estar especialmente atentos:

1.      Si el bebé no se sobresalta ante sonidos fuertes, no emite sonidos o no gira la cabeza cuando le habla, grita con alta frecuencia, no balbucea o detiene el balbuceo previamente existente.

2.      Cuando el bebé es mayor, hay signos que pueden hablar de retrasos de adquisición del lenguaje, dificultades de atención, dificultades para mantener la concentración por cansancio, preguntar frecuentemente ¿qué?, que se ponga siempre el volumen del televisor elevado, dificultad para leer, entender conversaciones y contenidos y timidez-aislamiento. En estos casos se debe acudir al otorrinolaringólogo a la mayor brevedad para evaluar el origen del problema.

7 consejos

*Por la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC

1.      Evita la exposición continua al ruido. Se recomienda evitar los ruidos impulsivos (petardos, disparo…), alejarse de las fuentes de ruido, disminuir el ruido que generamos y reducir el tiempo de exposición a sonidos de alta intensidad.

2.      Protégelos del frío. Las infecciones de las vías respiratorias en los niños más pequeños son el principal factor de riesgo para las otitis.

3.      Acude al especialista en caso de inflamación, dolor, taponamiento, zumbidos, secreción de oído, ya que pueden derivar en problemas de la audición.

4.      No introduzcas objetos o sustancias extrañas: evitar el uso de aceites, soluciones salinas, gotas, agua oxigenada, bastoncillos u otros objetos, ya que éstos últimos, pueden empujar la cera hacia adentro y dañar el tímpano.

5.      Limpia los oídos con cuidado, de manera externa y durante el baño o utilizando una toalla o gasa. Sécalos suavemente después del baño con una toalla suave.

6.      No abuses de los antibióticos. Es importante saber que el uso indiscriminado de medicamentos, tanto de uso tópico como por vía oral, puede ser perjudicial para los oídos ya que algunos pueden ser ototóxicos y además, en el caso de los antibióticos, se pueden generar resistencias, sobre todo en el caso de los niños que tienen su sistema inmunológico en pleno desarrollo.

7.      Cuidado con el agua de baños públicos, ya sea de mar, pantanos o piscinas, ya que puede estar contaminada. Los niños con tendencia a los catarros deben evitar el buceo y en caso de otitis no deben de mojarse los oídos.

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