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Hay momentos en la vida de las mujeres en los que se corre un mayor riesgo de no tener suficiente hierro, como, por ejemplo, durante el embarazo. Y cuando el cuerpo no consigue satisfacer las necesidades de este mineral se produce un proceso conocido como déficit de hierro.

Con motivo del Día Internacional del Déficit de Hierro que se celebra el 26 de noviembre, recordamos que precisamente en esta etapa, en el embarazo, el cuerpo necesita más hierro para aumentar la cantidad de glóbulos rojos para el bebé en crecimiento y la placenta y para prepararse para un posible gran volumen de pérdida de sangre durante el parto. El hierro juega un papel fundamental. Es necesario para la placenta en crecimiento, ya que le suministra oxígeno y nutrientes al bebé. De hecho, si el bebé no recibe el hierro necesario, podría llegar a ver afectados sus músculos, cerebro y corazón.

Pero además de las implicaciones sobre el bebé en desarrollo, el hierro también tiene importancia en la salud materna durante el embarazo y después del parto: reduce el riesgo de complicaciones; puede ayudar a mantener saludable el sistema inmunológico; favorece la producción de leche materna; y tiene incidencia sobre su bienestar emocional.

En este sentido, hay una serie de síntomas a tener en cuenta a modo de alerta para comentarlos con el médico en las revisiones, como pueden ser los repetidos dolores de cabeza, fatiga mental, pérdida de cabello o de oído, úlceras en la boca, deseos de comer hielo o artículos que no son comida, aumento de infecciones, o sentir la necesidad de mover las piernas incluso cuando se está descansando, entre otros. Los expertos explican que, en muchas ocasiones, algunos de estos síntomas son asumidos como normales por quienes los experimentan, con lo que no acuden a profesionales sanitarios en busca de consejo y tratamiento, cronificando una situación que puede conllevar problemas mayores. Y es que, no es extraño que las mujeres se acostumbren o convivan con síntomas de anemia, sin embargo, no tienen por qué padecerla.

Comer alimentos ricos en hierro es uno de los primeros pasos para aumentar sus niveles de hierro. Sin embargo, independientemente de la dieta, puede ser imposible absorber diariamente todo el hierro necesario para satisfacer las altas demandas del embarazo y en su lugar suelen utilizarse las reservas de hierro existentes en la madre. Esto aumenta el riesgo de déficit de hierro y de anemia ferropénica.

La anemia ferropénica, es decir, la anemia producida por falta de hierro en el organismo, es un trastorno muy frecuente. Se estima que 1 de cada 5 de mujeres en edad fértil la padecen, porcentaje que casi se duplica si se analiza el grupo de mujeres embarazadas.

Antonio Charrua, director general de Vifor Pharma, compañía de referencia a nivel mundial en el tratamiento del déficit de hierro, ha explicado que mantienen un “compromiso histórico con el abordaje de la anemia ferropénica y la escucha activa de las necesidades de las propias pacientes y los profesionales sanitarios que las atienden”. Además, argumenta, es necesario “continuar avanzando en la identificación y resolución de puntos de mejora en el abordaje de tales necesidades”.

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