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Nuevos marcadores biológicos permitirán alargar la...

Nuevos marcadores biológicos permitirán alargar la vida de los trasplantes renales

Nuevos marcadores biológicos permitirán alargar la vida de los trasplantes renales

El trasplante de órganos de donante vivo no deja de crecer en España. Actualmente, entre el 20 y el 25% de trasplantes que se realizan en nuestro país son de este tipo, y en concreto el de riñón alcanza el 15%, un dato superior al 12,5% registrado el año pasado en estas mismas fechas.

Así lo pone de manifiesto el doctor Oriol Bestard, especialista del Hospital Bellvitge de Barcelona, en el XLIII Congreso Nacional que la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) celebra estos días en Bilbao. Según este experto, la tendencia, “claramente al alza”, se debe “a los excelentes resultados que aporta y la significativa progresiva caída en la obtención de donantes de cadáver óptimos”. Las ventajas de este tipo de trasplante son múltiples. Al ser una cirugía programada, se reducen las potenciales complicaciones quirúrgicas, la calidad del injerto es óptima todo ello impactando directamente en una rápida recuperación de la función renal mejorando y por tanto en la supervivencia del injerto.

Innovación en la tolerancia del trasplante de riñón

El doctor Bestard ha presentado en el Congreso de la S.E.N. una ponencia sobre el estudio de la tolerancia inmunológica en el trasplante de órganos, que pasa por “un momento de mucha actividad investigadora, tal como lo demuestran las múltiples aproximaciones no solo a nivel experimental si no también en forma de estudios pilotos o en fases más avanzadas a nivel clínico en pacientes portadores de un trasplante de órgano sólido”.

Según el doctor Bestard, el principal objetivo es identificar con seguridad aquellos marcadores que permitan reconocer pacientes que puedan beneficiarse de una reducción significativa del tratamiento inmunosupresor crónico de aquellos que requieren inexorablemente del mantenimiento del mismo en las diferentes fases del trasplante para mantener un correcto funcionamiento del injerto”. Aunque la eliminación completa del tratamiento inmunosupresor crónico en el trasplante renal parece poco factible a diferencia de otros trasplantes de órgano sólido como el hepático, si que parece que hay un porcentaje potencialmente muy importante de pacientes que podrían mantener en el tiempo una excelente función renal del injerto con mínima cantidad inmunosupresora, hecho que seguro impactaría muy favorablemente no solo en una mejor calidad de vida, si no en una mayor supervivencia del paciente”.

No obstante, el doctor Bestard reconoce que, a pesar de que el conocimiento de los diferentes mecanismos biológicos de inducción de tolerancia inmunológica ha avanzado mucho, “todavía queda mucho camino por recorrer para trasladar lo que conocemos con bastante precisión en diferentes modelos experimentales a la clínica y para ello es fundamental el desarrollo de estudios prospectivos que se lleven acabo en el contexto de consorcios científicos multicéntricos tanto nacionales como internacionales”.

El trasplante simultáneo de médula ósea y riñón podría evitar los efectos secundarios y los rechazos crónicos

El doctor Thomas Wekerle, miembro de la División de Trasplante de la Medical University of Vienna, apunta que el tratamiento inmunosupresor tiene actualmente dos problemas principales: causa numerosos efectos secundarios y no previene de manera efectiva los procesos de rechazo crónico que llevan a la pérdida del injerto. En ese sentido, el Dr. Wekerle señala que “el trasplante de médula ósea de donantes podría, potencialmente, eliminar ambos problemas y mejorar los resultados a largo plazo del trasplante de órganos”.

En concreto, en el caso del riñón, este experto señala que recientes estudios piloto han demostrado ya que “un trasplante simultáneo de riñón y médula ósea lleva a que el órgano sea aceptado sin necesidad de medicamentos inmunosupresores, lo cual aporta una prueba inicial de que la inducción de la tolerancia es posible en el ámbito clínico”. Sin embargo, recuerda este experto, los protocolos disponibles, aún no están listos para su uso clínico generalizado, debido a sus efectos secundarios asociados: “las investigaciones en curso en mi grupo de trabajo y otros tiene por objetivo desarrollar protocolos de tolerancia que un día puedan ser utilizados de forma rutinaria en el ámbito clínico”.



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