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Oídos: blíndalos al verano

Oídos: blíndalos al verano

Oídos: blíndalos al verano

Las nuevas modalidades de ocio ligadas al verano como los festivales de música, conciertos odiscotecas, además de los viajes en avión o la práctica de submarinismo o deportes de montaña, aumentan las probabilidades de trastornos de audición y otras patologías relacionadas con los oídos. Te enseñamos a cuidarlos.

Durante el verano, la salud auditiva requiere de una especial atención y cuidado por las condiciones de riesgo que reúnen las piscinas y playas, así como por la frecuencia con que realizamos actividades al aire libre o la frecuente exposición en esta época a sonidos de muy alta intensidad en conciertos y festivales, que pueden llegar a dañar las células internas, desencadenando posibles patologías y pérdida auditiva. De entre todos los factores que pueden afectar a la audición, el ruido es uno de los más perjudiciales, ya que daña la audición lenta y progresivamente a lo largo de la vida, comenzando por las potencias agudas y provocando un daño irreversible y permanente a lo largo del tiempo. Así lo afirma la doctora María José Lavilla, presidenta de la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC, quien asegura que “el ruido altera nuestro bienestar y dificulta nuestra capacidad de comunicación y socialización: nos pone cardíacos, produce problemas circulatorios, provoca anginas de pecho, hipertensión, alteraciones del sueño, dificultad de concentración, alteraciones del carácter, estrés, irritabilidad, dificultad de aprendizaje, etc.”, añade la experta. En definitiva, nos quita años de vida saludable, tal y como lo estipula también la Organización Mundial de la Salud.

Los niveles en los que hay que moverse

Según esta experta de la SEORL-CCC, el nivel óptimo de ruido se ha establecido en 65 decibelios, siendo los 80 db el límite máximo para que no se dañe la audición. Exponer nuestros oídos a fuentes de ruido de más de 80 db de manera prolongada ya puede dañarlos, mientras que a partir de los 100 el daño es inmediato. Según la doctora Lavilla, en la sociedad moderna los ruidos más dañinos proceden del tráfico, los transportes en general y de las nuevas fuentes de ocio como los bares, conciertos y discotecas. Además, el hábito de los jóvenes de escuchar música con auriculares, está adelantando la edad del envejecimiento de la hipoacusia en 20 años, de manera que si antes este daño empezaba a los 60, los jóvenes empezarán a tener problemas de audición a los 40.  Además, hay que tener en cuenta que en el daño auditivo no solo interviene el factor intensidad, sino también el tiempo de exposición, de manera que, solo con que elevemos el nivel de sonido del reproductor de música 3db por encima de los 80 db, ya tendremos que reducir el tiempo de exposición a la mitad, para evitar daños.

En cualquier caso, según la doctora Lavilla, hay que tener en cuenta también el factor de susceptibilidad individual, ya que unas personas pueden verse más afectadas por el ruido que otras. Las más susceptibles son aquellas con antecedentes familiares, que han tenido problemas de oído, que viven expuestas al ruido permanente y/o que han tenido algún accidente traumático o han tenido que tomar de manera frecuente medicamentos ototóxicos, algunos de ellos tan cotidianos como la aspirina, el paracetamol y los AINEs, “que solo hay que tomar cuando son estrictamente necesarios”, afirma la experta.

La dieta contra el ruido

1.     Dosifica el ruido, limitando al máximo la intensidad del volumen y el tiempo de exposición.

2.      Aléjate de las fuentes de ruido: si vas a un concierto, aléjate de los bafles y amortigualo con protectores: un simple algodón amortigua 15-20 db el sonido.

3.     Procura no generar ruidos.

4.      Cumple con la legislación contra el ruido: “a los jóvenes les advertimos que tienen que cumplir con la legislación que regula el producto, que recomienda no elevar el nivel de salida automático con cada encendido del reproductor, que suele ser de 80 db y no debe superar los 85 db. Si el individuo decide voluntariamente aumentarlo, el aparato incorpora por ley un aviso, de manera que cada 20 horas recuerda que estás superando los niveles permitidos por la ley y que estás en situación de peligro”, advierte Lavilla.

5.      Si vas a escuchar música, aplica la regla del 60-60: no más de 60 minutos a más del 60% del volumen que permiten los reproductores.

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