Páncreas artificial: tecnología punta al servicio de la diabetes

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pancreas artificial
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Los avances tecnológicos que se están sucediendo de forma vertiginosa en el ámbito de la salud están permitiendo optimizar y hacer más eficiente la monitorización y tratamiento de enfermedades tales como la diabetes mellitus. En el marco del XXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes, que está celebrándose en Oviedo, se presentan varias comunicaciones y ponencias que reflejan el progreso alcanzado en este campo.

“Los profesionales médicos y las personas con diabetes deben tener conocimientos suficientes sobre las tecnologías disponibles; sólo de esa manera su aplicación facilitará el manejo de la diabetes y mejorará la motivación y la adherencia al tratamiento de los pacientes”, afirma la Dra. Pilar Martín-Vaquero, especialista en Endocrinología y Nutrición y directora del directora del centro médico D-médical (Madrid). Ahora bien, aclara, “aplicar las nuevas tecnologías requiere que se haga de una manera protocolizada”. Con todo, se trata de una realidad imparable y, a su juicio, “obviar las nuevas tecnologías es prescindir de avances incuestionables en la atención de los pacientes”.

Innovaciones que son una realidad

La principal tecnología actualmente, que empieza a ser toda una realidad en el manejo clínico de la diabetes en la práctica diaria, es el sistema automático de administración de insulina, conocido como “páncreas artificial”. Estos dispositivos incorporan una bomba que emite insulina (y/o glucagón) en función de las glucosas que capta el sensor en cada momento. Esos sensores están debidamente programados con algoritmos matemáticos para que respondan a los niveles de glucemia que hay en cada momento. Así, como destaca la Dra. Martín-Vaquero, “estos dispositivos son capaces de detener la emisión de insulina ante la previsión de una hipoglucemia, reanudando la emisión cuando el sensor capta que la glucemia vuelve a subir”, aunque aún no han llegado a Europa sistemas más sofisticados que acumulan otras funciones adicionales.

En Europa subsisten algunos inconvenientes para la introducción de estos progresos técnicos. Mientras que la mayoría de las aseguradoras de los Estados Unidos reintegran los costes de bombas y sensores de glucosa para personas con diabetes tipo 1, la situación es distinta en el viejo continente. En los países de la UE la bomba de infusión está prácticamente incluida en la mayoría de los servicios de salud, pero no ocurre lo mismo con los sensores de glucosa, que se reembolsan en muy pocos países.

“Esta cobertura heterogénea refleja las pocas evidencias clínicas de los estudios coste-beneficio que hay actualmente”, admite la Dra. Martín-Vaquero. Por tanto, apunta, “es imprescindible llevar a cabo más estudios de coste-efectividad, para demostrar que estos sistemas acarrean a la larga menos costes sanitarios, debido al beneficio metabólico que ocasionan, que se traduce en menos complicaciones para los pacientes y mejoras evidentes en su calidad de vida”. Y es que, en general, según opina la Dra. Pilar Martín-Vaquero, toda esta nueva tecnología está posibilitando “un mejor control metabólico y mejor calidad de vida, y esto conlleva menos complicaciones agudas (hipoglucemias/cetoacidosis) y crónicas (afectación ocular, renal, nerviosa y de grandes vasos coronarios, periféricos y carotídeos)”.

De hecho, en muchos casos están siendo los propios pacientes los promotores principales de la inclusión de estas nuevas tecnologías en la práctica diaria. “Son los que han impulsado a sus equipos de atención a introducirse en estas nuevas tecnologías; se lo han demandado a sus profesionales, y éstos no han tenido más remedio que empezar a utilizarlas”, señala la Dra. Martín-Vaquero que, en cualquier caso, reconoce que “España ha sido especialmente perezosa en incorporarse a estos avances, pero en estos momentos ya es imparable”.

 

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