PIOJOS: verdades y mentiras

PIOJOS: verdades y mentiras

Durante este nuevo curso que comienza es muy probable que nuestros hijos o algún niño cercano sufran el acoso de estos “inquilinos” molestos, ya que se contagian con gran facilidad. Eliminarnos puede resultar muy engorroso para los padres, pero son inofensivos.

Los piojos de la cabeza son parásitos que infestan el cuero cabelludo de niños en edad escolar, aunque los adultos también pueden contagiarse. Fijan sus huevos en la raíz del pelo y ponen alrededor de 5 a 6 al día. Son las llamadas liendres, que se pegan fuertemente al pelo, siendo difícil desprenderlos (lo que los diferencia de la caspa), y al cabo de una semana el piojo rompe el cascarón del huevo y sale.

El parásito maduro tiene aproximadamente el tamaño de un grano de sésamo y una especie de garra en forma de gancho con que se agarra al pelo haciendo difícil extraerlo. Se alimenta de la sangre del huésped cada 3 a 6 horas, lo que causa prurito o picor y obliga a rascarse. Estos son los únicos síntomas de la parasitación por piojos: el picor y el rascado de cuero cabelludo.

Entre las medidas usadas para combatir la infestación por piojos o pediculosis abundan los mitos y falsas creencias, como señala un artículo publicado en el British Medical Journal. Beth Nash, la doctora autora del trabajo, apunta algunos de estos errores:

1. No hay evidencia de la efectividad en lavar sábanas y ropa, limpiar auriculares y fumigar los muebles.
2. La infección se propaga entre personas que tienen contacto cabeza a cabeza frecuente y prolongado. En caso de hallarse en otros lugares (almohadas, sombreros) se trata de piojos muertos y no son capaces de infestar a una persona.
3. Sólo se debe realizar tratamiento en caso de hallar piojos vivos. Las liendres no son un signo de infestación activa.
4. Las políticas de algunos colegios de prohibir la entrada de niños con liendres no tienen sentido, ya que aproximadamente la mitad de los niños enviados a casa por tener liendres en la cabeza no las tienen en realidad. Muchos expertos en salud pública creen que debería abandonarse la política de intentar suprimir completamente las liendres en los colegios.
5. Cortar el pelo, tanto como atarlo para atrás no es útil y puede aumentar la incidencia de infestación, al hacer más fácil para los piojos el desplazamiento en la cabeza.
6. Son más frecuentes en niñas, ya que ellas juegan más juntas que los varones, pero no debido a tener el pelo más largo.
7. Los piojos son inofensivos. Desprendidos de su huésped mueren.

Según este estudio los tratamientos químicos como el malatión, el lindane, el permetrín y las piretrinas son eficaces. Pero otros tratamientos no están avalados por la investigación, como los preparados de herboristería y la aromaterapia, o la eliminación mecánica de los piojos con el peinado.

Los piojos pueden hacerse resistentes a los productos antiparasitarios, por lo que es fundamental aplicarlos sólo cuando sea necesario, pero lo más normal es que los niños se reinfectan múltiples veces, desesperando a los padres.

Los piojos no trasmiten enfermedades ni presentan ningún riesgo para la salud. No existen tratamientos preventivos (lavados de cabeza con champú o lociones que los ahuyenten). Y en contra de algunas creencias, la pediculosis no es una cuestión de higiene: el lavado de cabeza no evita la parasitación.



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