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Prevenir el CÁNCER DE CÉRVIX: promesas cumplidas

Prevenir el CÁNCER DE CÉRVIX: promesas cumplidas

Prevenir el CÁNCER DE CÉRVIX: promesas cumplidas
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ese a que para el año 2030 se calcula que habrá 26 millones de casos nuevos de cáncer en el mundo, las buenas noticias son que el 40% de los tumores se pueden evitar. De entre ellos, el cáncer de cérvix o cuello de útero es de los más fácilmente prevenibles.

Según la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC), cánceres como el de pulmón, piel, cérvix o colorrectal son potencialmente evitables llevando a la práctica una serie de consejos tales como no fumar y evitar la exposición al humo del tabaco; limitar el consumo del alcohol; evitar una exposición excesiva a los rayos ultravioleta y mantener el peso adecuado a través de una dieta equilibrada y practicando ejercicio físico regularmente.
Por ello, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), con motivo de la celebración del Día Mundial del Cáncer el pasado 4 de febrero, puso en marcha una campaña de concienciación que pretende acercar a la población una realidad poderosa: evitarlo está en nuestras manos. Si esto es así en cualquier neoplasia, en el caso de cáncer de cuello de útero, aún lo es más, ya que el desarrollo de una vacuna contra el llamado Virus del Papiloma Humano que lo provoca,  ha sido determinante en los últimos años en su prevención. De hecho, según la Asociación Europea de prevención del Cáncer de Cuello de Útero, ECCA, (en sus siglas en inglés), la gran mayoría de los casos podría evitarse mediante los programas de cribado y vacunación existentes.

Más de 100 tipos diferentes del VPH
El cáncer de cuello de útero está causado por el Virus del Papiloma Humano (VPH), del que existen más de 100 tipos. Los tipos de alto riego más comunes (VPH 16 y 18) causan el 70% de los cánceres de cuello de útero en todo el mundo. Es una infección muy común (el 80% de las mujeres sexualmente activas están expuestas al contagio en algún momento de vidas), y se produce por contacto sexual. Normalmente, el propio sistema inmune se encarga de eliminarla sin causar síntomas. Sin embargo hay mujeres en las que la infección no desaparece, al contrario, se cronifica, ya que algunos de los tipos de VPH pueden ocasionar el desarrollo de células anormales en el útero, que pueden avanzar hasta convertirse en un cáncer de cuello de  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosútero pasados 10-15 años. Actualmente no existe tratamiento para la infección por VPH, siendo la vacuna el único método en la actualidad para evitar la infección, según los expertos. Una vez la infección se produce, es esencial la prevención para la detección precoz del cáncer en su fase inicial.

Revisiones ginecológicas
Va la vida en ello

En España, la incidencia del cáncer de cuello de útero es de unos 2.000 nuevos casos diagnosticados al año, con 740 muertes. Aun así, tal y como ha explicado el presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, el Prof. José Manuel Bajo Arenas, en el transcurso de la Semana Europea de Concienciación sobre Cáncer de Cuello de Útero celebrada a finales del mes de enero, “somos uno de los países con menor prevalencia, pero sigue siendo muy alto el número de infecciones por el virus del papiloma humano (VPH) (causante del cáncer de cuello de útero y otras enfermedades ginecológicas)  así como de alteraciones citológicas y lesiones precancerosas. De ahí, la importancia de que las mujeres cumplan regularmente con las revisiones ginecológicas”. En este sentido, la ECCA, en sintonía con las recomendaciones españolas, recomienda a todas las mujeres europeas:
1.    Empezar sus revisiones ginecológicas no más tarde de tres años después de su primera relación sexual.
2.    Los dos controles siguientes deberán ser anuales, y de ahí pasar a realizarse revisiones cada tres años.
3.    A los 35 años, se aconseja también someterse junto con la citología a un test de determinación de VPH. Las pruebas se realizan en una muestra de células del cuello del útero, tomadas de la misma forma que la citología cervicovaginal.
4.    Si el test de VPH y la citología son negativos, las revisiones podrán realizarse cada cinco años. Si la citología arroja la presencia de células anormales o si se detecta la presencia del virus en la mujer, se seguirá bajo seguimiento médico, con la realización de pruebas suplementarias, como la colposcopia, un procedimiento de exploración más cuidadoso del cuello de útero llevado a cabo por el médico.

Vacunas: mayor beneficio que riesgo
En la actualidad, disponemos de 2 vacunas frente al VPH seguras, eficaces y eficientes, cuya aparición representa para muchos expertos un avance comparable al que supuso en su día la potabilización. Según el doctor Federico Martinón-Torres, pediatra del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, “ningún arma es tan eficaz en la lucha contra la enfermedad como las vacunas. Es importante recordar además, que el riesgo que implica la vacunación frente a una enfermedad es siempre muy inferior al riesgo que supone padecerla”. En este sentido, el doctor Javier Cortés Bordoy, coordinador del Grupo Español de Vacunas frente al VPH, destaca “el potencial preventivo de la vacuna frente al VPH se consigue tanto en mujeres que no hayan iniciado su actividad sexual, como en aquellas que ya lo han hecho. En estas últimas, la probabilidad de que estén simultáneamente infectadas por todos los tipos del virus contenidos en la vacuna es prácticamente nula, por lo que siempre habrá un potencial preventivo en mujeres sexualmente activas”. Una de las primeras consecuencias sería por tanto, a juicio del doctor Cortés, que 17.000 mujeres en España dejarían de tener al año resultados anómalos en sus citologías gracias a la vacunación frente al cáncer de cuello de útero. Aunque “la disponibilidad de vacunación no elimina la necesidad de realizar el cribado. De hecho, hoy por hoy, el cribado conjuntamente con la vacunación es la protección más eficaz frente al cáncer de cuello de útero”.

Tensión emocional añadida
En todos los casos, desde las fases iniciales hasta tumores diagnostico del cáncer invasor, el estrés emocional que vive la mujer es enorme. Es un impacto intangible, pero que conlleva sufrimiento tanto en la mujer como en sus familiares y amigos más directos, que pasan a compartir su angustia. En los casos más graves, pueden suponer además una intervención clínica, con la extirpación de las zonas afectadas. Las medidas de prevención primaria así como seguir las revisiones ginecológicas evitarán además no sólo la pérdida de productividad de las mujeres e incluso de años de vida, sino también, el impacto emocional que supone el sufrimiento por estas enfermedades o la pérdida de un familiar debido a un cáncer que ahora es evitable.





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