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Sin arrugas, sin estrés… COSMÉTICA DEL BIENE...

Sin arrugas, sin estrés… COSMÉTICA DEL BIENESTAR

Sin arrugas, sin estrés… COSMÉTICA DEL BIENESTAR

De la piel al cerebro y de ahí, directamente al estado de ánimo. Este podría ser en resumen el efecto que la llamada neurocosmética produce tanto en el organismo como en nuestro aspecto. Cosméticos aliados del relax y, también, gestos y rutinas que ayudan a mantener a raya el principal factor de envejecimiento: el temido estrés.

Arrugas, pérdida de luminosidad, falta de elasticidad, signos de cansancio… El enemigo número uno a batir para asegurar el buen estado del organismo en general y de la piel en particular tiene nombre y apellido: el estrés. Tal y como Sin título-1 copiarexplica el doctor Julián Conejo-Mir, presidente de Honor de la AEDV (Academia Española de Dermatología) y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, “el estrés continuado altera considerablemente a la piel, envejeciéndola, debido a que la epidermis y el sistema nervioso guardan una conexión embriológica en la vida adulta”. En efecto, los expertos han demostrado la estrecha interrelación que existe entre las fibras nerviosas y las células cutáneas, de ahí que determinados estados emocionales se reflejen en la piel. Así, las emociones negativas activan la producción de una serie de mensajes negativos por parte de los neurotransmisores cerebrales que, en forma de señales que atacan a las células cutáneas, favorecen el envejecimiento prematuro de la piel; mientras que, por el contrario, el relax, el buen humor y el ánimo positivo favorecen la segregación de las endorfinas, también conocidas como hormonas del bienestar, y ello tiene un “premio” a nivel estético: una piel (y, también, un cabello, unas uñas, etc) revitalizada y con las huellas del paso del tiempo reducidas a su mínima expresión.

Hormonas buenas, hormonas malas
Pero, además, el estrés, unido a otros factores como unos hábitos de vida inadecuados, tiene consecuencias que repercuten de forma directa en el aspecto físico: “afecta al sueño, y esto hace que la piel pierda lozanía y aparezcan ojeras; contribuye a que salgan manchas, porque favorece la vulnerabilidad de la piel frente a los factores medioambientales; produce arrugas, ya que contribuye a la microinflamación de la piel, la irrita y reduce sus defensas frente al sol; y, también, puede agravar determinados problemas como la dermatitis atópica, la psoriasis o la cuperosis”, señala el doctor Conejo-Mir.

Pero hay más: tal y como explican los expertos de la línea Atashi, de Phergal, una de las pioneras en la introducción del concepto de neurocosmética en las farmacias, en situaciones de alerta se producen una serie de alteraciones hormonales que van a tener un reflejo directo en la piel. Concretamente, el cerebro segrega adrenalina y noradrenalina, aumentando la frecuencia cardiaca, la tensión muscular y la vasoconstricción; y también cortisona y cortisol, que aumentan la presión sanguínea y disminuyen la producción de colágeno, entre otras sustancias. Pero además, el cerebro reduce la producción de endorfinas y acelera los ciclos celulares para reparar los daños. Hay que tener en cuenta que si se acelera el proceso de renovación se favorece con ello el envejecimiento celular, lo que da como resultado una serie de efectos visibles sobre la piel: disminución de la luminosidad (la vasoconstricción produce una oxigenación deficiente); reducción del manto hidrolipídico, que produce deshidratación y reducción significativa de la barrera de protección natural de la piel; ralentización de la capacidad de regeneración celular; y aparición de líneas de expresión.

De la piel al cerebro
Ante esta situación, indisociable el ritmo de vida actual, se necesitan cosméticos con un plus, esto es, que además de hidratar, nutrir, reparar, etc, incorporen sustancias relajantes y antiestrés, y que actúen no sólo en la epidermis sino mucho más lejos: en el cerebro. Este es el principio fundamental en el que se basa la neurocomética. Las sustancias incluidas en estos cosméticos tienen la propiedad de activar la química cerebral (concretamente, actúan sobre las neuronas) de forma que, a través de la terminaciones nerviosas de la epidermis, inducen a determinadas reacciones en los neurotransmisores que se traducen, por un lado, en una mejora notable del aspecto de la piel y, por otro, en un efecto positivo en el estado anímico. ¿El resultado? Un talante más positivo, disminución de los nervios, predisposición al relax…y, por supuesto, una piel más sana, lisa y revitalizada.

Señas de identidad
Los productos encuadrados dentro de la categoría de la neurocosmética comparten unas señas de identidad que los hace fácilmente identificables:

  • Ofrecen unas texturas suaves, ligeras, de rápida absorción, (“antidepresión”, tal y como se señala en muchos de ellos) que aumentan de forma instantánea el bienestar al aplicarlas y la eficacia de los principios activos al ser absorbidas por la piel.
  • Están adaptados a todas las necesidades. Actualmente hay neurocosméticos faciales (cremas de día y noche, limpiadoras, tónicos faciales, solares, maquillaje…) y corporales.
  • Contienen un perfume que induce a la calma y a la serenidad.
  • La mayoría de ellos incorporan sustancias naturales de reconocido poder calmante y relajante y aceites esenciales.
  • En todos ellos, el efecto se potencia si se aplican en un ambiente lo más relajado posible (lo mejor es hacerlo al final de la tarde, antes de dormir), y preferiblemente acompañado de un “ritual”: música suave, ropa cómoda, control de la respiración…

Ingredientes estrella: directos a las neuronas

  1. Activos de acción neuro-relajante y neuro-calmante. Los de nueva generación incluyen sustancias como las raíces de peonía arbustiva (que prolonga la vida de las encefalinas, otra de las moléculas del bienestar); semillas de loto, de amapola silvestre, raíces de malvavisco…
  2. Sustancias pro-endorfinas. Combinaciones de activos patentados (aminoácidos, por ejemplo) que tienen como misión modular la percepción de las sensaciones desagradables (térmicas, mecánicas, químicas), produciendo más pro-endorfinas, que estimulan el bienestar, dando como resultado una piel relajada y menos vulnerable frente a las agresiones externas.
  3. Cacao. Las virtudes antidepresivas del chocolate están de sobra demostradas, y los últimos avances cosméticos las han “reconvertido” para que esta sustancia ejerza un efecto similar cuando se aplica de forma tópica. Además de esta acción revitalizante inmediata, el cacao activa la microcirculación cutánea, elimina los acúmulos de grasa y, gracias a sus propiedades antioxidantes, es un excelente aliado antiedad.
  4. Aceites esenciales. Por sus propiedades calmantes, es frecuente que se incluya la lavanda y otros como el azahar, el ylang-ylang y la vainilla. Otros ingredientes que se suelen incluir en estas formulaciones son el aceite esenciales cítricos (naranja, mandarina), por sus propiedades energizantes y euforizantes.
  5. Uva y polifenoles. Debido a su reconocido poder antioxidante, la uva y sus derivados están posicionados a la cabeza de los principios activos antiedad. Pero, además, proporcionan un plus de confort que supone un auténtico bálsamo para los sentidos.
  6. Otros ingredientes. La soja, la DHEA y los ácidos grasos esenciales, además de ser excelentes ingredientes antiedad, tienen también efectos a nivel hormonal, por lo que también influyen en el estado anímico.

Y, también, para adelgazar
Paralelamente a la neurocosmética se ha ido desarrollando también la neuronutrición, basada en los avances científicos llevados a cabo en las últimas décadas sobre los mecanismos de hambre y saciedad. Actualmente, es posible identificar los principales neurotransmisores y hormonas implicadas en la ingesta alimentaria. Así, se sabe que el principal neurotransmisor que influye en este sentido es la serotononina, cuyos niveles bajos producen un aumento de la necesidad de comer. Varios productos de neuro-nutrición tienen como misión regular los niveles de éste y otros neurotransmisores, pero sin duda, la sustancia “de moda” en este sentido son las cetonas de frambuesa, que tiene un reconocido efecto neuro-medidor de la ingesta alimentaria.

Buenos aliados del bienestar
Para potenciar los efectos de la neurocosmética se puede recurrir a gestos, hábitos y estrategias que también actúan a nivel sensorial, incidiendo sobre el estado anímico:

Masajes. Nuestra piel es el órgano sensorial por antonomasia, de ahí la eficacia que tienen los masajes, sobre todo en lo que a su efecto relajante se refiere. Investigadores suecos han demostrado que la presión de unas manos cálidas, las fricciones y los golpes rítmicos sobre la epidermis liberan una hormona, la oxitocina, que reduce el estrés, disminuye la angustia y alivia los dolores. Pero hay más: desde hace tiempo se sabe que los masajes estimulan la producción de endorfinas. El tándem masaje-aceite corporal es uno de los más recomendables para poner a punto cuerpo y mente.
Algas y barros. Las técnicas basadas en los ingredientes procedentes del mar y la naturaleza se han convertido en los principios “estrella” cuando se trata de calmar la ansiedad y aliviar la tensión nerviosa. Se puede acceder a sus beneficios en forma de emplastos de algas (de venta en herbolarios y tiendas especializadas, las más recomendables en los casos de ansiedad son las verdes, ya que ejercen una acción relajante y activan la circulación); barros (se aplican en caliente, sobre la cara o el cuerpo, dejándolos actuar durante unos 20 minutos) y envolturas (aplicación de aceites naturales o cremas cosméticas que incluyen ingredientes de aromaterapia en una capa generosa, envolviendo después del cuerpo en un film transparente o de aluminio, para que el calor potencie el efecto y los principios activos relajantes actúen en profundidad).
Baños de vapor. Aplicados en el rostro, además de eliminar las impurezas, tienen la propiedad de relajar los músculos faciales, potenciar la circulación sanguínea y despejar los conductos nasales (poder realizar una respiración amplia y profunda está directamente relacionado con la reducción de los niveles de ansiedad).
Aromaterapia “casera”. Recurrir a cualquiera de los siguientes aceites esenciales en forma de masajes o mediante difusores: geranio, lavanda, mejorana, melisa, neroli, azahar, rosa, mandarina, ylang ylang, manzanilla, cedro y pino. En caso de que la tensión te haya producido alguna contractura muscular, preparar un aceite de masaje a partir de la siguiente mezcla: lavanda, ylang-ylang, melisa y bergamota.
Esencias florales. Las Flores de Bach son una buena opción para el malestar producido por la ansiedad. El remedio Wild Oat está indicado para los estados de desánimo e insatisfacción; si lo que padeces es un bloqueo emocional, recurre al Impatiens.
El poder de la risa. Según el doctor Julián Gabarre, experto en morfopsicología y coach, la sonrisa es uno de los gestos que más beneficios tiene nivel cerebral sobre el estado de ánimo. “Diversos estudios han demostrado que el hecho de activar los músculos faciales de la sonrisa hace que desciendan los niveles de cortisol y adrenalina, hormonas responsables del estrés. Además, la sonrisa es la mejor tarjeta de presentación, el certificado ante los demás del equilibrio personal, bienestar y felicidad, y hace que las personas que nos rodean y nosotros mismos nos sintamos mejor”.

Plantas relajantes: no sólo a sorbos
Las tisanas e infusiones son un auténtico bálsamo para los nervios y una inyección de vitalidad. Su efecto sobre el sistema nervioso y el estado de ánimo es muy rápido y, además, resultan muy versátiles. Además de su uso “clásico” (bebidas, en infusión), también se pueden añadir al agua de la bañera o aplicarse de forma tópica (impregnando en ellas discos de algodón, por ejemplo). Estas son algunas de las más efectivas:

  • Pasiflora: Está indicada para combatir la ansiedad y la depresión nerviosa, calmar las palpitaciones y las jaquecas de tipo nervioso y, sobre todo, para conciliar el sueño en los periodos de gran excitación.
  • Melisa: Es un estupendo remedio para esos casos en los que el exceso de ansiedad provoca irritabilidad y problemas digestivos.
  • Tila: Alivia la tensión y las jaquecas, tiene una acción relajante y facilita el sueño. Es una hierba excelente para calmar los estados puntuales de nerviosismo.
  • Hierbaluisa: Tiene una acción sedante suave y, debido a su acción digestiva, alivia el malestar abdominal derivado de la tensión nerviosa. Debido a su efecto tónico sobre el sistema nervioso central ayuda a elevar el ánimo.
  • Romero: Contiene una sustancia, la rosmaricina, que ejerce un efecto tónico y estimulante. Es capaz de mejorar los ánimos más bajos y puede aliviar los síntomas depresivos.

 belleza





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