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¿TE HAS QUEMADO? Lo último en curas

¿TE HAS QUEMADO? Lo último en curas

¿TE HAS QUEMADO? Lo último en curas

Los remedios caseros procedentes de falsos mitos populares pueden provocar un retraso en el proceso de cura e incluso infecciones. La Sociedad Española de Heridas te enseña a valorar el grado de las quemaduras, así como a cuidarlas y tratarlas correctamente

En muchas ocasiones resulta complicado determinar el nivel de gravedad de una quemadura doméstica y se tiende a hacer uso de remedios caseros que provocan el retraso en el proceso de cura e incluso pueden llegar a generar infecciones. Por ello, la Sociedad Española de Heridas (SEHER), con la colaboración de PiC Solution, marca especializada en productos para el cuidado de la salud, ha elaborado una guía que recoge las pautas a seguir para la correcta evaluación y posterior cuidado de las quemaduras domésticas. El documento habla de algunas creencias populares poco eficaces que se van transmitiendo de generación en generación y a las que se recurre muy a menudo cuando se produce una quemadura en el ámbito doméstico.

Tipos de quemadura

Una quemadura es una lesión de la piel provocada por el calor, el frío, la electricidad o una sustancia química. La gravedad de una quemadura depende de la capacidad “quemante” del agente productor y del tiempo durante el cual la piel se mantiene en contacto con él.

Las quemaduras más frecuentes son las denominadas de primer o segundo grado. Las quemaduras de primer grado suelen producirse por la exposición al sol y se caracterizan por el enrojecimiento de la piel y el dolor. Las quemaduras de segundo grado suelen producirse por la acción de líquidos calientes (agua hirviendo, aceite caliente, etc) o el contacto con sólidos calientes (plancha, utensilios de cocina,…). Se caracterizan por la aparición de ampollas y ser  Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentosmuy dolorosas.  Dependiendo de la gravedad de la quemadura será necesario asistir con carácter de urgencia a un centro médico especializado en los siguientes casos:

1. Quemaduras extensas, que abarquen más de la superficie equivalente a superponer cinco veces la palma de la mano sobre la zona quemada.
2. Quemaduras eléctricas.
3. Cuando durante el accidente se han inhalado humos.
4. Las quemaduras en cara, manos, pies o genitales.
5. Quemaduras producidas por ingestión de sustancias químicas.

Lo correcto…
Según Torres de Castro, en el momento en que se produce una quemadura, el primer paso es determinar la gravedad de la misma. Las quemaduras más habituales de primer y segundo grado producidas por el sol o por el contacto con elementos sólidos o líquidos calientes pueden tratarse en casa si se hace de forma correcta. Sin embargo, aquellas que consideradas de gran tamaño (aquellas que ocupen cinco veces la palma de la mano), y que estén en zonas del cuerpo delicadas o haya existido inhalación de humo o ingesta de alguna sustancia tóxica, requieren de una atención de urgencia en un centro médico especializado.

1. Como regla general, hay que detener el contacto entre el agente quemante y el cuerpo. En caso de quemaduras solares, evitar la exposición al sol. En caso de quemaduras por líquidos o sólidos calientes, hay que separar inmediatamente la zona quemada de los mismos.
2. A continuación es necesario enfriar la zona del cuerpo afectada inmediatamente. La solución más eficaz es aplicar abundante agua  fría y mantener el contacto con el agua durante un largo tiempo hasta aliviar el dolor. Se recomienda no poner sobre una quemadura ningún producto o sustancia que retrase la cicatrización o contribuya a una posible infección.
3. Seguidamente se debe cubrir la quemadura con un material que cumpla los siguientes requisitos: que alivie el dolor, facilite la cicatrización e impida la infección. Por lo general no es recomendable emplear pomadas sin la prescripción médica adecuada, ya que muchas de ellas no son hidrosolubles, por lo que se adhieren a la piel quemada, o contienen agentes antisépticos que pueden provocar irritación o alergia y es difícil retirarlas para evaluar la evolución de la lesión. La solución más eficaz es el uso de apósitos específicos para quemaduras, de tipo CAH (curación en ambiente húmedo). Deben ser estériles, transpirables e impermeables al agua, la suciedad y las bacterias, lo que disminuye el porcentaje de infección de la quemadura y reduce el riesgo de aparición de las antiestéticas cicatrices.

… Y lo incorrecto
Según los expertos, muchas creencias incorrectas han arraigado en el imaginario popular. Sin embargo, carecen de validación médica y además de provocar infecciones, dificultan su cura e incluso pueden llegar a generar complicaciones de mayor gravedad a posteriori. Según Óscar Germán Torres de Castro, Secretario General de la SEHER, “la aplicación de cualquiera de estos cuidados para quemaduras puede retrasar la cicatrización, provocar una infección o incluso generar complicaciones de mayor gravedad a posteriori”.

Aplicar pasta de dientes: el efecto teóricamente beneficioso de la pasta dental es su capacidad “refrescante” gracias al mentol que muchas llevan en su composición. Esto es muy pasajero y no compensa los perjuicios: posibilidad de infección, dificultad para retirar la pasta y evaluar la quemadura, etc.

Dejar la quemadura al aire para secar: como en toda herida, si una quemadura se deja al aire se formará una costra que dificultará su cicatrización. Lo recomendable es ocluir la quemadura con un apósito que favorezca la cura en ambiente húmedo y alivie el dolor.

Que el sol favorece la cicatrización de una quemadura: en las primeras fases el calor del sol favorecerá la formación de costra y retrasará por tanto su cicatrización. Cuando la quemadura ya esté cicatrizada, la acción de los rayos ultravioleta hará que la piel se pigmente resultando en una zona de coloración más oscura.

Evitar pinchar las ampollas: el líquido contenido en el interior de las ampollas se encuentra siempre contaminado por los gérmenes que se encuentran en los fondos de los folículos pilosebáceos. Por ello es recomendable al menos pinchar la ampolla y vaciarla. La piel se puede mantener a modo de apósito temporal que reducirá el dolor. Pero en el momento que la piel de la ampolla se vea suelta conviene recortarla pues es tejido desvitalizado que sólo contribuirá a la infección.



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