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Tengo artrosis, ¿qué puedo hacer?

Tengo artrosis, ¿qué puedo hacer?

Tengo artrosis, ¿qué puedo hacer?

Aunque a día de hoy la artrosis no se cura de forma completa, cada vez existen más y mejores métodos, tratamientos y técnicas para combatirla con eficacia. Nos los explica el doctor Gonzalo Mora, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología.

La artrosis es una enfermedad crónica degenerativa que produce la alteración destructiva de los cartílagos de las articulaciones. Aunque a día de hoy no exista una cura definitiva, existen múltiples tratamientos que pueden contribuir a frenarla y a mejorar sus síntomas. En el caso concreto de la artrosis los recursos disponibles pueden ser químicos (medicamentos), físicos (la fisioterapia o diversos ejercicios), psicológicos (orientados a mejorar el estado de ánimo de quien sufre la artrosis) y también biológicos (los diversos tratamientos de medicina regenerativa de los que disponemos actualmente, como el plasma rico en plaquetas o las células madre).

Todos estos remedios se pueden clasificar de distintas formas: de menor a mayor complejidad técnica, de menor a mayor agresividad para el paciente, con objetivo curativo o paliativo del dolor, con duración temporal o indefinida, etc.… Es decir, se podrían clasificar en diversos escalones por los que vamos avanzando mientras no se resuelva nuestro problema de artrosis y que iremos subiendo en función de nuestra gravedad.

PRIMER ESCALÓN: CONSERVADOR

En este primer escalón priman las actuaciones que puede llevar a cabo el paciente, es decir, unas medidas higiénico-sanitarias que incluyen cuidar el peso y evitar la obesidad, así como la práctica de ejercicio físico moderado pero habitual. Según el doctor Gonzalo Mora, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y experto en medicina regenerativa aplicada a lesiones deportivas y artrosis, aunque pueden parecer poco importantes, si esta parte no se cuida perderán eficacia los tratamientos. En esta etapa, el especialista también puede recomendar una suplementación con En algunas guías internacionales de tratamientos de la artrosis se han retirado algunos de ellos como el condroitín sulfato o la glucosamina. Debes preguntar a tu médico antes de empezar a consumirlos por tu cuenta.

La fisioterapia puede ofrecer un papel de gran ayuda para mejorar la movilidad y disminuir la inflamación, sin tener efectos secundarios.

SEGUNDO ESCALÓN

Este escalón está formado inicialmente por los medicamentos antiinflamatorios, los que tradicionalmente conocemos, pero sólo nos ofrecen un alivio del dolor que generalmente es transitorio y poco duradero.

Avanzando en este escalón llegamos a los fármacos que se inyectan en las articulaciones. Los más ampliamente utilizados son los corticoides intraarticulares, a pesar de sus múltiples contradicciones, por lo que cada vez su uso es más controvertido. El ácido hialurónico se ha demostrado útil sólo en casos de artrosis leve o muy moderada pero su alivio no suele prolongarse más allá de 6 meses.

TERCER ESCALÓN

En este caso no sólo se busca un alivio de los síntomas de la artrosis (principalmente el dolor) sino que también se intenta modificar de forma más mantenida el ambiente inflamatorio de las articulaciones con artrosis para que de esa manera dejen de doler durante más tiempo y se ralentice el proceso de desgaste.

Entramos ya en tratamientos de medicina regenerativa, principalmente mediante la inyección de sustancias que estimulan la proliferación y reparación de los tejidos (como en la proloterapia con dextrosa) o con terapias biológicas con células que se extraen del propio paciente (plasma rico en plaquetas y el empleo de concentrados celulares que contienen células madre y que generalmente se obtienen de la grasa o de la médula ósea).

CUARTO ESCALÓN

En este caso llegamos a los tratamientos quirúrgicos que se reservan para los casos en los que los anteriores escalones resultan insuficientes o como complemento en algunos de los tratamientos de cara a evitar tener que realizar procedimientos más agresivos como la colocación de una prótesis articular.

No obstante, a pesar de todos nuestros intentos, en ocasiones la única opción que le queda al paciente (a pesar de las posibles complicaciones o inconvenientes que puede presentar) es la colocación de una prótesis articular que sustituya la articulación deteriorada, pero esa deberá ser siempre la última opción.





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