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TERELE PÁVEZ: “Hay que cuidarse siempre, los...

TERELE PÁVEZ: “Hay que cuidarse siempre, los farmacéuticos ayudan mucho”

TERELE PÁVEZ: “Hay que cuidarse siempre, los farmacéuticos ayudan mucho”

A sus 74 años, Terele Pávez confiesa que cuando era niña se dio cuenta al pisar por primera vez un escenario, de que aquél era su lugar en el mundo. Desde entonces sigue derrochando su pasión por la interpretación.

Terele Pávez cuenta que le dolió en el alma que su personaje de doña Pura, la madre de Antonio Alcántara en Cuéntame, tuviera que morirse, porque disfrutaba cada segundo formando parte de aquella gran familia. Pero también que se lo pasó como una auténtica enana en el rodaje de la última película de Álex de la Iglesia, Las brujas de Zugarramurdi, riéndose sin parar con sus compañeros de reparto como Hugo Silva, Mario Casas o Carolina Bang, a pesar de interpretar a una bruja de carácter endemoniado. Esta actriz, procedente de una importante saga de actores, (hermana de Emma Penella y Elisa Montes, tía de Emma Ozores), protagonizó a los 11 años su primera película, Novio a la vista, de Berlanga, y ha interpretado de forma magistral, entre otros papeles, a la Celestina en la versión de Gerardo Vera, a la inolvidable Régula en Los santos inocentes de Mario Camus, a Ramona, la vecina desquiciada que perseguía por los tejados a Carmen Maura en La comunidad. A sus 74 años Terele vuelve a las tablas con El cojo de Inishmaan de nuevo a las órdenes de Gerardo Vera y con Marisa Paredes e Irene Escolar en el reparto, compañeras a las que adora. Dice que cuando era niña se dio cuenta al pisar un escenario por primera vez de que aquél era su lugar en el mundo y desde ahí sigue hoy derrochando su pasión por la interpretación.

Tu primera película fue con 11 años, “Novio a la vista” de Berlanga, ¿cómo descubriste que querías ser actriz?
Pues estaba haciendo ballet, a los 8 o 9 años debuté en un festival y recuerdo el hecho de pisar el escenario como algo único, como una cosa íntima y como una especie de acuerdo con la vida, un encuentro, es decir, “esto es muy serio, muy importante en mi vida, este suelo”. Sentí algo tan especial que supe que iba a estar toda mi vida por ahí danzando. Recuerdo unas palabras de Mary Carrillo que describían su sensación al pisar un escenario, decía que se dio cuenta de que ése era su sitio. No quiero robarle la frase, simplemente es lo mismo que sentí yo a los 9 años y todavía hoy lo sigo sintiendo.

Fuiste la madre de Antonio Alcántara en “Cuéntame” y obtuviste el Premio de la Unión de Actores por tu interpretación ¿cómo recuerdas tu paso por la serie?
Fue una experiencia extraordinaria y ojalá no hubiera terminado nunca y no se hubiera muerto nunca doña Pura, ¡sentí un enorme disgusto de morirme! Cada capítulo tenía tantas cosas para reflexionar, pensar, recordar, daba lecciones de lo que es una familia, la unión de verdad. Siento un cariño especial por ellos desde entonces, si alguna vez la veo en la tele digo “¡mira, mi familia!” Trato a Carlitos como una abuela, cuando le veo le sigo llamando Carlitos ¡a pesar de lo grande que está ya!

A Álex de la Iglesia le encantas, contó contigo para “El Día de la Bestia”, “La Comunidad” “800 balas”, “Balada triste de trompeta” y en “Las brujas de Zugarramurdi”, donde trabajaste con Carmen Maura, Hugo Silva, Mario Casas… ¿Cómo es tu relación con Álex? ¿Con qué papel te has divertido más?
Posiblemente con “Las brujas de Zugarramurdi” porque ya hay más confianza, amistad, y disfrutamos más el encuentro. Reconozco que Álex es el que me ha abierto digamos las puertas de un público más joven, que de repente ha reparado en mis trabajos anteriores como “Los Santos Inocentes”, o “La Celestina”. Álex es un genio, es un señor que coge una cámara y la coloca donde nadie, tiene una enorme imaginación y es grande en todos los sentidos, para reir, para escuchar. En el rodaje “Las brujas de Zugarramurdi” nos hemos reído tantísimo, Carmen Maura y yo hemos tenido una gran complicidad, en general ha sido un derroche de cariño y apoyo, ha sido una película tan divertida y tan estupenda, éramos todos un gran equipo.

Ahora has vuelto al teatro y protagonizas “El cojo de Inishmaan”, de Gerardo Vera, con Marisa Paredes e Irene Escolar, la primera una actriz consagrada como tú y la segunda una actriz que está comenzando, ¿cómo es vuestra relación? ¿Cómo es tu personaje?
El día a día es muy sorprendente siempre, trabajar con Marisa es lo mejor que me podía suceder, existe entre nosotras una complicidad, una madurez, una base desde la que nos entendemos perfectamente. Irene es brillante, tiene todo lo que una actriz puede necesitar para poder ejercer esta profesión, tiene la vocación, esa dedicación… Aprendes muchísimo de una persona joven y nueva, te aporta todo. Y mi personaje en esta obra me encanta. Es un personaje muy íntimo, con un dolor muy contenido, es una mujer con una serie de problemas, un personaje de amor, de precariedad, sumergido en un mundo de personas que viven con lo mínimo de todo, en soledad. La obra me llena las 24 horas de mi vida y estoy feliz, hacer algo que encima te guste a mí me rejuvenece, me pone las pilas totalmente, porque el teatro o te pones de pie o no puedes ir, debes tener una presencia y estar ahí muy fuerte.

Tienes fama de interpretar papeles dramáticos, intensos, ¿qué papel que aún no te hayan ofrecido te encantaría interpretar?
¡Hay tantísimos! Sí que hay muchas cosas que me gustaría hacer, me quedo con ganas de hacer algo de Santa Teresa de Jesús, un texto sobre ella, en teatro camuflas mejor los años que en el cine, si alguien escribe un texto sobre Teresa de Jesús sobre sus últimos años sería genial interpretarlo porque de paso me gusta, ¡me vendría bien a mí, a ver si alguien me da un papel de buena!

Un actor debe cuidar mucho tanto su cuerpo como su voz y su salud ¿qué haces para mantenerte con energía?
Hay que cuidarse siempre y sobre todo con mi edad es fundamental, no hay que dejarse nunca, hay que moverse y no abandonarse, porque eso es lo peor para el cuerpo y para la mente. Tienes que inventarte, buscarte algo que te motive, que te sea divertido para que te apetezca, para moverte. Hay que cuidarte los alimentos, cada pequeño detalle es enorme a esta edad. El cuerpo necesita cuidar la armonía, no dejar que te puedan los años sino mantenerlos.

¿Tienes algún farmacéutico de confianza al que acudes?
Tengo diabetes, es suave y tengo que cuidarme, tengo un ambulatorio muy cerca de casa y acudo a cualquier consulta, pero también es verdad que los farmacéuticos ayudan mucho, y en los casos en los que están cerrados los ambulatorios pues me acerco a mi farmacéutico, porque desde luego a lo que soy totalmente contraria es a tomar medicamentos por tu cuenta, porque nunca sabes cómo te va a sentar. Lo mejor es tener sentido común a cualquier edad, pero en la mía mucho más, no obsesionarse y dejar pasar la vida felizmente, con cuidaditos, con mimos.

Por Laura Corpa Hervás





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