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Tipos de anemia: lo que debes comer

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Tipos de anemia: la vida por los suelos

¿Te sientes cansado y la vida no te da para más? Prueba a hacerte una analítica completa que evalúe tus niveles de glóbulos rojos en sangre. La alimentación, y concretamente el hierro, juegan un papel fundamental en la corrección de déficit nutricionales en procesos anémicos.

La anemia es un síndrome que se caracteriza por una disminución anormal del número o tamaño de los glóbulos rojos que contiene la sangre o de su nivel de hemoglobina. Existen distintos tipos de anemia, siendo la ferropénica la más común y la que más prevalencia tiene. Sin embargo, no debemos olvidar otros tipos, como son la anemia megaloblástica, la anemia hemolítica, la talasemia o la anemia aplásica. Por ser los dos tipos de anemia en los que la alimentación puede jugar un papel especialmente relevante, nos centraremos en las dos primeras: la anemia ferropénica y en la anemia megaloblástica:

Anemia ferropénica, la más común

En nuestra sangre contenemos hemoglobina, encargada de transportar el oxígeno a las distintas células de nuestro cuerpo. El hierro se encarga de formar esta hemoglobina. Al padecer anemia ferropénica existe un déficit de hierro, lo cual impide la correcta formación de hemoglobina, generando el transporte deficitario de oxígeno que mencionábamos.

  • Sus causas. Uno de los principales motivos que pueden desembocar en anemia ferropénica son las pérdidas abundantes de sangre. Por este motivo, las mujeres debido a su periodo de menstruación tienen más riesgo de padecerla. Otro de los motivos que pueden derivar en anemia ferropénica son problemas gastrointestinales que cursan con malabsorción de distintas vitaminas y minerales, entre las que se encuentre el hierro. Tampoco debemos olvidar que distintos tratamientos médicos y farmacológicos, así como alimentos pueden interactuar impidiendo la absorción de hierro, por lo que merece la pena tenerlo en cuenta. Por último, la anemia ferropénica puede producirse por un déficit en nuestra alimentación de alimentos ricos en hierro.
  • Abordaje nutricional de la anemia ferropénica. Una alimentación adecuada puede ayudar a prevenir la anemia. Debemos conocer que existen dos tipos de hierro presente en los alimentos:

El hierro hemo. Presente en alimentos de origen animal como los huevos, el pescado, la carne, el marisco y los moluscos. Este tipo de hierro presenta una alta biodisponibilidad.

El hierro no hemo. Presente en alimentos de origen vegetal como las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos, la fruta desecada o los vegetales de hoja verde. Este tipo de hierro tiene el problema de presentar una baja biodisponibilidad. Conociendo estos datos, es importante tener en cuenta una serie de consejos para conseguir una buena absorción del hierro que ingerimos con los alimentos, especialmente del hierro no hemo.

  1. En primer lugar, resulta interesante separar de las comidas principales la ingesta de café o té, ya que contienen taninos que pueden inhibir la absorción correcta del hierro presente en los alimentos. El calcio también actúa de la misma manera, por lo que, si tomas algún suplemento o producto lácteo, mejor sepáralo de las comidas.
  2. En segundo lugar, un consejo fundamental es combinar todos esos alimentos de origen vegetal ricos en hierro no hemo con otros que sean ricos en vitamina C. Es decir, acompañar tus platos de legumbres, cereales integrales o frutos secos con verduras y hortalizas generalmente ricas en vitamina C, (ponemos como ejemplo los pimientos o el brócoli), y frutas (como podrían ser la naranja, el kiwi o las fresas).
  3. El tercer lugar, resulta importante tener en cuenta distintas técnicas culinarias que ayuden a mejora la absorción. El remojo previo de legumbres y cereales, así como procesos de fermentación en panes o el tostado de frutos secos pueden eliminar gran parte de los fitatos que contienen estos alimentos, mejorando la absorción del hierro no hemo.
  4. Por último, una vez ha sido diagnosticada la anemia ferropénica, el tratamiento principal debe ser la suplementación con hierro. Siempre debe ser pautada la dosis y la forma por el médico. Evita suplementarte por tu cuenta y no recurras a terapias alternativas ni remedios sin evidencia científica. Todos los consejos mostrados anteriormente son aplicables para intentar revertir la situación.

Todas estas recomendaciones son especialmente valiosas en personas que sean vegetarianas. Sin embargo, cabe mencionar que según indica la American Dietetic Asociation, NO existe una mayor prevalencia de anemia ferropénica en población vegetariana. Es cierto que la menor biodisponibilidad del hierro no hemo presente en alimentos vegetales hace que la recomendación de ingesta diaria se multiplique por 1,8 en el caso de vegetarianos estrictos. Sin embargo, estudios muestran cómo se producen adaptaciones a un consumo más bajo de hierro en estos casos, provocando un aumento de su absorción y disminución de pérdidas, por lo que por todo ello sus niveles séricos de ferritina acaban estando en rangos normales. La suplementación con hierro por norma no sería algo necesario en vegetarianos si no existe un déficit en analíticas.

Anemia megaloblástica

Este tipo de anemia es menos común. Se produce por una inhibición de la síntesis de ADN en los blastos (células precursoras de glóbulos rojos), lo que impide que se desarrollen como deberían. De esta manera, aparecen glóbulos rojos muy grandes, incompletos y disfuncionales. El motivo por el que se puede desarrollar este tipo de anemia es por un déficit de vitamina B12 (cobalamina) o de vitamina B9 (ácido fólico).

  • Causas de anemia megaloblástica. Distintos síndromes malabsortivos pueden cursar con este tipo de anemia. Sin embargo, el déficit nutricional de estas vitaminas puede ser una de las causas principales en personas sanas a tener en cuenta. El déficit de ácido fólico es menos común, pero especialmente los vegetarianos estrictos deben tener cuidado con el déficit de vitamina B12, ya que esta es exclusiva de alimentos de origen animal.
  • Abordaje nutricional de la anemia megaloblástica. La recomendación para prevenir este tipo de anemia va encaminada a vegetarianos, tanto estrictos, como ovolactovegetarianos. La suplementación con vitamina B12 debe ser obligatoria, ya que no la van a aportar con la alimentación. Es cierto que con huevos, leche y quesos se aporta cierta cantidad de B12, pero habría que tomar bastante cantidad de manera diaria de todos ellos para conseguir cumplir con las recomendaciones. Por todo ello, (también en ovolactovegetarianos) la suplementación con una pastilla semanal de 2000 mcg es una manera sencilla, barata y segura de prevenir este tipo de anemia en vegetarianos, siendo esta la recomendación oficial establecida por los distintos organismos de salud. Personas que no lleven a cabo este tipo de alimentación aportan la suficiente cantidad de vitamina B12 con los alimentos de origen animal, por lo que la recomendación mencionada no va encaminada a ellas. En cuanto al ácido fólico, está presente en multitud de verduras y hortalizas, así como en legumbres, lácteos y cereales integrales. No descuides la verdura en tu alimentación.


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