Tomás Muret: “Medicina, Enfermería y Farmacia deben ir de la mano. No estamos para enfrentarnos, sino para crear sinergias”

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Es habitual la colaboración del CGCOF en general y de la Vocalía de Dermofarmacia en particular con sociedades médicas y otros profesionales y organizaciones vinculadas a la salud. ¿Tiene previsto potenciar este tipo de acuerdos o acciones conjuntas?
Por supuesto. Yo creo que Medicina, Enfermería y Farmacia tienen que ir de la mano; no estamos para luchar unos contra otros, sino para sumar sinergias, y de ahí la importancia de esas herramientas o protocolos de los que estamos hablando, ya que son los que le van a dar la pauta al farmacéutico para saber cuándo derivar al médico, un aspecto éste que creo que es el que ha dado lugar a más roces y discrepancias: los farmacéuticos, en nuestro afán de hacerlo bien, hemos podido pisar a veces un terreno que no es el nuestro. Estamos viendo cómo esto está cambiando y que cada vez hay más sinergias entre ambas profesiones y, sobre todo las nuevas generaciones de médicos y farmacéuticos, están realizando vez más trabajos e iniciativas conjuntas. Como reflejo de este cambio de actitud, hace poco tuvimos un encuentro en el Colegio de Farmacéuticos de Palma de Mallorca sobre el tema de la esclerosis múltiple en el que intervinieron una enfermera, una farmacéutica de Atención Primaria, una farmacéutica de hospital, un neumólogo y un farmacéutico de Atención Comunitaria, que explicaron conjuntamente cómo abordar esta patología desde todos los aspectos. En el caso concreto de Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la relación que tenemos se puede calificar de magnífica, gracias a la labor de Pedro Jaén y Cristina Tiemblo y que yo voy a intentar continuar. En esta especialidad es súper necesario el trabajo conjunto. Hay que tener en cuenta que, por desgracia, el paciente no puede ver al dermatólogo todas las semanas y en caso de que le surja alguna duda o que no le esté funcionando un tratamiento como él espera acude muchas veces a la farmacia, y es ahí donde debe manifestarse esa sinergia, permitiendo al profesional de la farmacia saber cuándo “rebotar” otra vez al especialista o explicarle que, por ejemplo, no va a ver los efectos hasta dentro de un tiempo, lo que es normal y lo que no … en definitiva, saber cómo actuar.
Y, por otro lado, en las distintas campañas que se hacen para concienciar a la población sobre determinados temas, el hecho de que en ellas vayan juntas Farmacia, Dermatología y Enfermería –en el caso de las de fotoprotección, por ejemplo- ofrece una mayor seguridad a los pacientes y favorece que el mensaje llegue más y mejor, es decir, sea tenido más en cuenta.
E igual de importante es trabajar con las Asociaciones de Pacientes, porque la experiencia que aportan es valiosísima. La labor que muchas de ellas desarrollan es espectacular: la Asociación Española contra el Cáncer, Acción Psoriasis, las asociaciones de pacientes de lupus…

La venta online, ¿es una amenaza para la oficina de farmacia o supone una oportunidad?
Indiscutiblemente, se trata de un fenómeno que está ahí, que está creciendo, que es la opción preferida por el sector más joven de la población y al que a día de hoy nadie le ha puesto un techo. En el caso concreto de las farmacias, hay que señalar que hay algunas que lo están haciendo muy bien, ofreciendo un servicio a las personas que quieran pagar más por una compra online acompañada de un consejo. Sin embargo, cuando se trata de los productos de belleza, puede dar lugar a una guerra de precios y de mass market. En el caso de patologías, la compra online también va a aumentar sin lugar a dudas, pero creo que la gente va a ir con más cuidado. De todas formas, teniendo en cuenta la actual distribución de la red de farmacias en España (hay zonas en las que te puedes encontrar tres en la misma calle) por lo general no tendría mucho sentido la compra online, sobre todo porque, ante la duda sobre un producto, la gente termina buscando el consejo del farmacéutico. Y esto también tiene que ver con nuestro reto: si somos capaces en los próximos años de poner en marcha el proyecto de formar a los farmacéuticos para que tengan ese conocimiento en Derma y sepan cómo recomendar los productos a los pacientes, creo que lograremos seguir manteniendo gran parte de la venta en oficina de farmacia, pero no porque no porque ésta no pueda realizarse online, sino porque la gente seguirá viniendo a nosotros en busca de consejo.

Las nuevas tecnologías, la presencia creciente de farmacéuticos en las redes sociales, el boom de los blogueros… ¿Qué pautas o recomendaciones daría a los profesionales de la farmacia para manejar correctamente estas nuevas herramientas?
Mi opinión es que siendo como somos profesionales de la salud, debemos siempre hablar desde un rigor científico. Los farmacéuticos tenemos un código deontológico que nos exige ser éticos. Por tanto, con este rigor y ética se puede escribir de lo que uno quiera, ahora bien, sin perder de vista que no podemos intentar abarcar todos los temas como si fuéramos híper expertos en todas las cuestiones ni escribir haciendo un copia-pega de cosas que nos hemos encontrado. Tenemos farmacéuticos que están haciendo un trabajo genial a nivel de blogs y se pueden encontrar blogs de temas de farmacia muy buenos e interesantes, pero al igual que ocurre en todas las profesiones, hay algún caso que no cumple con las condiciones que hemos comentado, van por libre, por decirlo de alguna manera. De todas formas, pienso que estamos viviendo un boom del blog y del fenómeno influencer, y considero que, como pasa con todas las modas, llegará un momento en que se estabilizará. Terminará siendo influencer el que es un buen profesional, el que sabe transmitir. El otro día me dieron un dato que me hizo reflexionar sobre esto: twitter empezó en 2008, ¿cómo nos comunicábamos hasta entonces? A mí me parece una herramienta buenísima, pero se está convirtiendo en un foro de “insultos anónimos” (risas) en el que incluso a veces nos estamos peleando los mismos profesionales sanitarios entre nosotros.

Hemos hecho un repaso a la situación y a los retos con los que usted se ha encontrado al llegar. ¿Cómo le gustaría que fuera la Dermofarmacia que deje al acabar su mandato?
Mi idea es continuar la labor de Cristina Tiemblo, porque además de estar en su equipo, es el concepto de Dermofarmacia en el que creo. Yo me iría feliz si las 22.000 farmacias españolas tuvieran un nivel de conocimiento en Dermofarmacia parecido al del medicamento, y para conseguirlo nuestra función es desarrollar y proporcionar herramientas a estos profesionales, aparte de seguir trabajando en la creación de cursos y en jornadas de especialización, pero para ello debe haber una base lo suficientemente consolidada, que es lo que hemos empezado a hacer con Cristina. Nos hemos encontrado, al visitar muchas ciudades para dar cursos y charlas sobre el tema, con que aún hay un número de farmacéuticos a los que les sorprende mucho lo que les contamos sobre el ámbito de la Dermofarmacia: para ellos es algo novedoso y supone un descubrimiento. Y esto no nos puede seguir pasando. Los farmacéuticos, todos, tienen que tener un nivel base de conocimiento de Dermofarmacia. Este es mi reto, mi objetivo y mi deseo.

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