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Trastornos de la conducta alimentaria, cómo abordarlos

Trastornos de la conducta alimentaria, cómo abordarlos

Octubre es el Mes de la Salud Mental y nuestro dietista-nutricionista, Eric Iges, analiza distintos trastornos relacionados con la alimentación, los llamados TCAs o Trastornos de la Conducta Alimentaria.

La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son dos trastornos incluidos en la guía DSM-5, el manual de referencia elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría, en el que aparece una clasificación detallada de todo tipo de trastornos mentales, que también incluye los relacionados con la alimentación. En ambos trastornos se sufre una alteración de la percepción de la imagen corporal, lo que se llama dismorfofobia.

1.      La anorexia nerviosa, es un trastorno de la conducta alimentaria frecuente principalmente en chicas jóvenes (sólo 1 de cada 10 casos ocurre en hombres), con un nivel socioeconómico moderado-alto y con un rendimiento escolar elevado. La edad de inicio de la anorexia se dice que es bimodal, es decir, la franja entre los 13-14 años y los 17-18 años suelen ser las de mayor prevalencia. Factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales influyen en que se produzca este tipo de trastorno, no siendo suficiente una única causa. En este trastorno se padece una obsesión por la delgadez y fobia al aumento de peso y se tiene una personalidad obsesiva. Constantemente se lleva a cabo una restricción en la alimentación, lo que conduce a que las personas con anorexia tengan un peso bajo, pudiendo derivar en amenorrea (pérdida del periodo menstrual).

2.      La bulimia nerviosa es más frecuente que la anorexia. También es predominante en mujeres, sin embargo, la edad de inicio es más alta y la clase social suele ser media-baja. A diferencia de la anorexia, las personas con bulimia suelen tener una personalidad más extrovertida e impulsiva, siendo menos perfeccionistas. Aunque con anorexia también pueden estar presentes conductas compensatorias (vómitos, actividad física excesiva, toma de diuréticos…), en la bulimia estas conductas suelen presentarse tras atracones reales de comida. La persona bulímica a diferencia de la anorexia no tiene bajo peso, si no que puede tener un peso normal o sobrepeso.

Abordaje multidisciplinar

Tanto en la anorexia como en la bulimia, el abordaje multidisciplinar es clave durante su tratamiento. Psiquiatras, psicólogos, enfermeros, médicos, nutricionistas y terapeutas ocupacionales deben trabajar coordinados para conseguir mejorar los aspectos mentales, nutricionales y físicos del paciente.

Trastornos de la conducta alimentaria, la educación nutricional, siempre necesaria

Desde el punto de vista de la nutrición es fundamental establecer y mantener en el tiempo un vínculo de confianza entre nutricionista y paciente. Se deben realizar evaluaciones nutricionales periódicas para conocer la ingesta actual y previa, y con ello, ayudar en la creación de una serie de hábitos dietéticos que puedan mantenerse en el tiempo. Aunque se tenga el objetivo de reestablecer o mantener un peso saludable, todas las fuerzas deben ir encaminadas en trabajar en una correcta educación nutricional.

1.      Debe quedar claro que el alimento es una fuente de nutrientes para el cuerpo que ayuda a tener un buen estado de salud y no únicamente calorías que harán que engordes y ganes grasa corporal.

2.      Ante el temor habitual a los alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas, debe aclararse que existen alimentos ricos en hidratos de carbono como frutas, verduras, cereales integrales, tubérculos o legumbres que son saludables, así como distintos alimentos ricos en grasa como el aceite de oliva o los frutos secos, que son beneficiosos para la salud. El luchar contra el temor a ciertos alimentos debe ser uno de los principales puntos a tratar y se deben dejar claras las consecuencias de no comer bien.

3.      El nutricionista debe calcular los requerimientos nutricionales para conseguir esa recuperación o mantenimiento de peso, además de valorar si es necesaria la inclusión de determinados suplementos calórico-proteicos en determinados momentos si fueran necesarios.

4.      Por otra parte, el entrenamiento de la familia, o personas más allegadas del paciente, es fundamental. Puede ser muy útil impartir talleres de educación nutricional enfocados a desmentir distintos mitos alimentarios. La creencia de que los hidratos de carbono engordan por la noche, la fruta después de comer fermenta y sienta mal, el agua no debe beberse durante las comidas o que el uso de fajas o ejercicio físico a altas temperaturas hará que sudes más y pierdas más peso, son varios ejemplos claros de afirmaciones erróneas que se escuchan en el día a día y que el nutricionista debe dejar claro de su falsedad y perjuicio para la salud, tanto al paciente como a familiares, para conseguir que el ambiente en el que se vaya a estar es el adecuado y se puedan desarrollar patrones alimentarios saludables.

Ortorexia: dar la vida por la comida sana

Más allá de la anorexia y bulimia existen otros trastornos, de aparición más reciente en el tiempo, relacionados con la alimentación, y que aún no tienen una clasificación y diagnóstico tan detallado. Es el caso de la ortorexia u obsesión por la comida sana. En este trastorno, que cada día tiene más adeptos, toda la preocupación gira en torno a la calidad de la comida, y no tanto en la cantidad.

La planificación excesiva, el hecho de comprar sólo alimentos específicos de una convicción dietética personal, los sentimientos de culpabilidad y malestar general por no comer sano o como se cree que se debe comer en determinado momento, así como el aislamiento para evitar una mala alimentación, son características de este tipo de trastorno. Al igual que con la anorexia o la bulimia, se necesita un abordaje multidisciplinar para poder corregirlo, jugando la figura del dietista-nutricionista un papel muy importante en la educación nutricional.



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