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TUS UÑAS HABLAN Mímalas

TUS UÑAS HABLAN Mímalas

TUS UÑAS HABLAN Mímalas

Son, por un lado, depositarias del glamour y, por otro, suponen un excelente “chivato” de nuestro estado de salud. De ahí la importancia de cuidarlas adecuadamente, ya que no en pocas ocasiones son las grandes olvidadas de las rutinas de belleza. Te explicamos todo lo que te “cuentan” tus uñas, los principales problemas que presentan y cómo hacer que luzcan en todo su esplendor.

“Técnicamente” se podría decir que las uñas son un apéndice: se trata de una placa córnea que recubre y protege la pulpa de los dedos, formada prácticamente en su integridad por queratina y que está compuesta por varias capas protegidas a su vez por una capa fina de epidermis, la cutícula, que es la parte más visible. Para que esta zona corporal –más importante de lo que puede parecer- esté sana y en perfecto estado, tanto la manicura como la perfecta higiene de manos y uñas debe convertirse en un hábito cosmético imprescindible.

Manicura: el cuidado básico
Por suerte, la manicura es un gesto cosmético muy sencillo de realizar en casa. Basta con disponer de un poco de tiempo y, sobre todo, tener a mano todos los materiales y utensilios necesarios. Estos son los pasos que debe incluir una manicura tipo:
-Preparar las uñas. Hay que retirar totalmente los restos de esmalte previos. Después, poner las manos en remojo, en agua tibia con unas gotitas de aceite de oliva.
-A vueltas con la cutícula. Respecto a la necesidad de quitar o no la cutícula, hay opiniones para todos los gustos. Se trata de una continuación de la piel de los dedos que desarrolla una función protectora frente a hongos y bacterias, de ahí que sean muchos los expertos que recomiendan no eliminarla, para no dejar expuesta a la uña a la acción de estos agentes. Pero teniendo en cuenta que la cutícula crece alrededor de 6 mm al mes, a veces no queda más remedio que reducir su tamaño. Para ello, se aconseja, tras ablandarla en agua jabonosa tibia, empujarla con un palito de madera específico, siempre con mucho cuidado. También existen productos especialmente formulados para eliminar las cutículas (se hacen penetrar con un suave masaje y después se eliminan con un palito).
-El limado. La forma en la que se liman las uñas debe de ir en armonía con toda la mano. Por ejemplo, si las uñas y los dedos son anchos, lo mejor es limarlas en forma de almendra; en el caso de las manos pequeñas, lo mejor es optar por unas uñas medias-cortas, ni demasiado redondas ni excesivamente cuadradas.
-Nutrir. Este paso es muy importante, porque permite poner manos y uñas a punto. Para ello, hay que aplicar una crema o mascarilla específica, mediante un suave masaje, y asegurándose de que el producto penetre bien en todas las uña; dejar actuar entre 5 y 10 minutos. Para potenciar el efecto de estos productos se pueden envolver las manos con unos guantes de algodón o unas toallitas calientes.
-Tratar. En los casos de uñas frágiles y desvitalizadas, se puede aplicar una base fortalecedora que, además de mejorar el aspecto de la uña, permite que se fije mejor el esmalte posterior.
-Esmaltar. Una vez preparada la uña, se aplica encima la laca o esmalte. La técnica es muy sencilla: hay que recoger la pintura, procurando que el pincel no gotee. Se extiende primero desde la base hasta el borde de la uña, cubriendo toda la superficie central. Después, se rellenan ambos lados de una sola pasada. Se deja secar y se repite la aplicación en una segunda capa, para dar más espesor y densidad al efecto del esmalte. También se puede optar por finalizar con una capa de brillo. Hay productos específicos (top coat) que, además de acelerar el secado, mantienen el brillo y prolongan el esmalte.

Uñas “fashion”: muchas técnicas donde elegir
Son el tratamiento cosmético de moda y las opciones para lucir manicuras originales, ya sean realizadas en casa o en centros especializados, son prácticamente ilimitadas. Estas son algunas de las técnicas más demandadas:

  • Uñas de porcelana: Pioneras en el mundo de la manicura “de diseño”, se obtienen aplicando una gota de porcelana líquida sobre la uña natural, siguiendo su forma. Se le da la forma deseada y se solidifica con luz halógena. Duran aproximadamente un mes; pasado este tiempo, se realiza un retoque que consiste en cortar el extremo y rellenar la base.
  • Uñas de gel: Se extiende un gel sobre la uña natural; se le da forma y se endurece con la ayuda de rayos UVA de baja intensidad. Una vez secas, se moldean y se le da la forma (largas, cortas, rectas…) y el aspecto deseado (naturales, decoradas, manicura francesa…). El resultado es muy natural y duran aproximadamente 4 semanas.
  • Uñas decoradas: Es la versión moderna de las uñas postizas y ofrecen un abanico amplísimo de modalidades. Las más populares son las de “quita y pon”, basadas en una técnica muy sencilla: son adhesivas. Duran unos 15 días y se colocan de forma similar a una pegatina: se selecciona la tira del tamaño correcto para cada uña, teniendo en cuenta la forma de la cutícula y su anchura. Se comienza con la uña del dedo meñique, despegando la tira de la película protectora, y se repite la operación en todos los dedos. Después, se presiona la pegatina en la uña y se lima el exceso, dándole forma y eliminando lo que sobra con un bastoncillo. Hay que esperar dos horas antes de mojarse las manos, para que la pegatina se fije bien.

El momento laca: cómo acertar con el tono
Las gamas cromáticas de las lacas de uñas son amplias y variadas. Sin embargo, no todas van bien a todo el mundo ni se adecúan a todas las situaciones. Las modas son las que imponen un determinado color o efecto, así como la longitud que más se lleva, pero hay una serie de “códigos” que pueden resultar muy orientativos a la hora de dar color a las uñas:
-Tonos vivos: Amarillos, violeta, rosa chicle, azul… han marcado tendencia en los últimos tiempos. Los mejor es aplicarlos en uñas cortas, que no sebrepasen en más de 2 mm el borde del dedo (en las largas, estos colores pueden resultar demasiado agresivos). Están más indicadas durante el verano, coordinadas con algún accesorio del vestuario.
-Tonos clásicos: Son los de “toda la vida”: rojos, granate y rosados. Suelen asociarse a looks elegantes y resultan adecuados tanto de día como de noche, en invierno y en verano. Lucen espectaculares en unas manos cuidadas, con una manicura perfecta, así que hay que evitar su uso en caso de que las uñas se encuentren ásperas y descuidadas o tengan mucha cutícula. Un truco: para potenciar el tono de estos esmaltes, se puede aplicar por encima una capa de laca trasparente de efecto nácar o tornasolado.
-Tonos metalizados: Son una moda recurrente y adoptan colores muy vivos como el turquesa luminoso, el verde, el rojo intenso, los morados, los marrones y, también, los plateados y grises. Al igual que los tonos vivos, lucen mejor en una uña corta y –fundamental- perfectamente cuidada.
-Tonos neutros. Los más adecuados son los blancos (tanto opaco como brillante) y los trasparentes. Otros tonos, como el rosa o naranja mate, por lo general no lucen bien, ya que proporcionan un efecto opaco a la uña. Lo mejor es reservarlos a su finalidad de “producto protector” (para ir a la playa o hacer deporte, por ejemplo) ya que suelen estar enriquecidos con vitaminas y filtros solares.

Un clásico de plena actualidad: la manicura francesa
Pese a la amplia variedad de opciones de manicura, la francesa es un clásico que siempre triunfa. Así se hace:

  1. Es un tipo de manicura que resulta muy natural y transparente, por lo que el estado de la uña es fundamental. Para ello, hay que preparar la superficie con la ayuda de una lima pulidora (exfolia suavemente la uña). Para terminar, redondear ligeramente la punta.
  2. Con un lápiz blanco específico, se pinta el interior de la uña. Otra opción es recurrir a los moldes adhesivos que incluyen los kits específicos de manicura francesa. Estos se colocan sobre toda la uña, dejando libre el borde, que se pinta con un esmalte blanco.
  3. Una vez pintada la punta, se cubre el resto de la uña con un esmalte incoloro (también se puede optar por uno beige o rosado).
  4. Otra opción al alza es la manicura francesa invertida. Los pasos son los mismos. La diferencia radica en que hay que pintar toda la uña de un color intenso (negro, por ejemplo) y aplicar esmalte de otro tono, más claro, en la parte superior de la uña, dibujando con cuidado la forma curvada.

“Chivatas” de la salud
Algunos de los cambios que experimentan las uñas pueden ofrecer muchas pistas sobre el estado de salud en general: alteraciones en el color y el grosor, aparición de enrojecimiento en los bordes, dolor, cambio en la calidad de la superficie (más frágil y quebradiza), una ralentización en el crecimiento o la aparición de pigmentaciones o manchas de gran tamaño. Estas son algunas de las patologías que cuentan con la aparición de alteraciones en las uñas entre sus síntomas:
Problemas de tiroides: Las alteraciones de esta hormona pueden producir un crecimiento más lento de las uñas, mayor fragilidad y, a veces, separación del lecho ungueal (la zona que está debajo de la uña).
Cambios hormonales: Muchas mujeres experimentan durante la menopausia una mayor fragilidad de las uñas y una disminución de su grosor. Esto es debido al descenso del nivel de estrógenos.
Alergias: Se sabe que la aplicación de ciertos productos en las uñas puede producir reacciones alérgicas locales, de ahí la importancia de utilizar siempre cosméticos debidamente cualificados y que reúnan todas las garantías de calidad (como los que se encuentran en la farmacia, por ejemplo).
Anemia: El déficit de hierro da lugar con frecuencia a una mayor fragilidad en las uñas, que hace que éstas se abran en pequeñas “escamas” impidiendo que sobresalgan de la yema del dedo. En los casos de anemia, la forma de la uña suele alterarse, haciéndose más cóncava y delgada.
Problemas de circulación: El lecho ungueal es una zona muy vascularizada, de ahí que todas las alteraciones que afecten a la circulación sanguínea tengan reflejo en las uñas. Las consecuencias más frecuentes son cambios en la forma y aparición de hemorragias debajo de la uña.

Glamour con garantías
En los últimos tiempos se ha producido un auténtico boom de centros especializados en las distintas técnicas de manicura y pedicura. Ante la proliferación de estos establecimientos, los expertos advierten sobre la importancia de asegurarse de que se trata de centros que reúnen todas las garantías y que estas técnicas se realizan por profesionales debidamente cualificados. Según un reciente informe elaborado por el Departamento de Salud de Virginia (Estados Unidos), los clientes de este tipo de centros podrían estar en mayor riesgo de infección de hepatitis C si las herramientas que se emplean en estos procedimientos no se limpian y manejan de la forma adecuada. Para los autores de este informe, aunque las regulaciones sanitarias sobre la desinfección de instrumentos como las limas, los boles para los dedos, las palanganas para los pies, los cortaúñas y las tijeras podrían ser suficientes para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas, en algunos casos no hay garantías de que los empleados de estos centros sigan de forma adecuada estas recomendaciones. Par evitar este riesgo, los expertos frecomiendan informarse previamente sobre la forma de trabajar del centro elegido y, en la medida de lo posible, llevar los propios cortaúñas, limas y demás utensilios al someterse a estos tratamientos estéticos.

DELGADOA cada, “achaque” sus cuidados
El doctor Vicente Delgado, dermatólogo de la AEDV, profesor de Dermatología en la Universidad de Granada y autor del libro “Enfermedades de las Uñas” (Ed. Elsevier) hace un repaso a los principales problemas que pueden afectar a esta parte de la anatomía:

El problema: Estrías
Por qué se produce: Pueden ser de dos tipos: longitudinales y transversales. “Las primeras son las más habituales. Aparecen con la edad (a partir de los 60 años) y suelen ser hereditarias. Las transversales, también llamadas “líneas de Beau” se producen por una alteración en el crecimiento dela uña. Su causa pueden ser procesos febriles agudos, alteraciones nutricionales, ciertas enfermedades o el uso de determinados fármacos”.
La solución: “Aunque no existen tratamientos específicos, algunas casas cosméticas cuentan con geles que forman una pequeña capa que ópticamente aporta uniformidad a la uña”.

El problema: Uñas mordidas
Por qué se produce: La costumbre o manía de morderse las uñas (onicofagia) es un problema bastante extendido entre la población. “Produce que las uñas no crezcan bien por el continuo mordisqueo al que son sometidas, y que se creen microtraumatismos a lo largo de todo el lecho ungueal (la parte que se encuentra bajo las uñas), alterando así su anatomía. También ocasiona daños alrededor de la uña, pequeñas heridas que hacen que el dedo se inflame y duela”.
La solución: Llevar siempre pintadas las uñas y emplear un esmalte que resulte amargo (los hay específicos para esta finalidad) es una buena opción para acabar con esta costumbre. También puede ser una buena opción llevar uñas postizas.

El problema: Color amarillo
Por qué se produce: Para el doctor Delgado, las causas son varias: “Se puede deber a infecciones por hongos o bacterias, a enfermedades como la psoriasis y, también, al abuso de lacas de uñas. Aunque no está probado que el uso de estos esmaltes sea perjudicial, el hecho de usarlas demasiado, sin dejar respirar a la uña, puede hacer que ésta se muestre áspera, sin brillo y amarillenta, debido a que los pigmentos de la laca penetran en la capa superior de la uña”.
La solución: La mejor forma de prevenir este problema es usar un esmalte de calidad; proteger adecuadamente a las uñas de sustancias que puedan agredirla y, también, de la exposición al sol. Para devolver el tono rosado a las uñas se puede recurrir a un remedio casero muy efectivo: remojarlas en un poco de aceite de oliva, zumo de limón o leche.

El problema: Débiles, se rompen con facilidad
Por qué se produce: “Si las uñas se presentan finas y sin consistencia, puede deberse a enfermedades crónicas, reumáticas, etc. El hecho de que se rompan con mucha facilidad o les salga una rajita (onicorresis) puede ocurrir por meter de forma repetida las manos en agua (sobre todo a partir de una edad) y también debido a una alimentación deficiente, concretamente a una falta de proteínas”.
La solución: Para el experto, la nutricosmética para el cabello y uñas débiles puede ayudar. “Los aceites para la cutícula y las lacas endurecedoras pueden mejorar el estado de la uña, pero no hacer que ésta sea más fuerte o gruesa. En cualquier caso es bueno utilizar productos hidratantes (hay cremas específicas para manos y uñas) porque suavizan, sobre todo, las cutículas”.

El problema: Manchas blancas
Por qué se produce: El doctor Delgado desmonta el falso mito existente sobre este problema: “Que su origen sea una falta de calcio es falso. Este mineral, que siempre se ha pensado interviene en la dureza de la uña, no tiene relevancia en la misma. Estas pequeñas manchitas se deben a leves microtraumatismos cerca de la cutícula por gestos tan cotidianos como puede ser meterse las manos en los bolsillos de unos vaqueros ajustados, por ejemplo. Si las manchas son más grandes, pueden ser síntoma de insuficiencia renal o cirrosis”.
La solución: Para prevenir estas pequeñas manchas blancas, el especialista recomienda tomar la cantidad adecuada de proteínas, un nutriente fundamental para lucir unas uñas saludables. Una vez que aparecen, estas manchas no se pueden eliminar: hay que esperar que la uña crezca.
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