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Un estudio analiza como se valora la innovación de los fármacos oncológicos

Un estudio analiza como se valora la innovación de los fármacos oncológicos

La Cátedra Lilly-Universidad de Alcalá de Innovación y Valor del Medicamento dio a conocer ayer los principales resultados del estudio ‘ONCOVALOR: El valor de los Fármacos Oncológicos’, estudio que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y que ha recogido las percepciones de los principales agentes del sistema sanitario (pacientes, oncólogos, decisores sanitarios y población general) sobre aspectos relacionados con la innovación en oncología, con el objetivo principal de determinar el valor que le otorgan.

El estudio ha medido la disponibilidad a pagar de cada uno de los agentes del sistema sanitario por ganancias en supervivencia y mejoras en calidad de vida que los nuevos tratamientos para el cáncer pudieran ofrecer. El trabajo muestra que existen diferencias entre los diferentes actores del sistema sanitario a la hora de valorar la innovación en cuanto a aumento de esperanza de vida o incremento de calidad de vida. Sin embargo, de éste se desprende que todos los grupos estarían dispuestos a pagar más por las mejoras en supervivencia y calidad de vida de los tratamientos actuales contra el cáncer.

Elaborado por Outcomes´10, el estudio se ha centrado en dos posibles escenarios. En el primero se preguntó a cada participante qué aumento medio mínimo de supervivencia justificaría la inclusión de un hipotético nuevo tratamiento para el cáncer dentro del sistema sanitario español, considerando que el nuevo fármaco presentaba una diferencia de coste de 50.000 euros con respecto al tratamiento de referencia.

Los resultados pusieron de manifiesto que, en todos los casos, los límites sugeridos están por encima de los que habitualmente se utilizan como referencia. Los oncólogos y los pacientes fueron los colectivos que estuvieron dispuestos a pagar una mayor cantidad por la innovación conseguida (106.000 euros/AVAC y 73.520 euros/AVAC respectivamente).

En el segundo escenario, los sujetos incluidos en el estudio debían indicar cuánto estarían dispuestos a pagar por un tratamiento nuevo que producía una mejoría en la calidad de vida sin ninguna ventaja en términos de supervivencia. En este caso, fueron los pacientes y la población general los que generaron valores más altos (83.000 euros/AVAC y 76.000 euros/AVAC respectivamente), destacando el hecho de que los pacientes estaban dispuestos a pagar una mayor cantidad por las ganancias en calidad de vida respecto a las de supervivencia.

El estudio pone de manifiesto la diferencia entre los distintos colectivos evaluados en cuanto a la disponibilidad a pagar por tratamientos oncológicos que aumentan bien la supervivencia o bien la calidad de vida. Pero como comenta Luis Lizán, director de Outcomes’10 y responsable del estudio “todos ellos están dispuestos a pagar más por mejoras en el tratamiento del cáncer respecto a lo que nos dice los valores que se utilizan actualmente en nuestro entorno, por lo que se debería tener en cuenta que las decisiones actuales basadas en los límites convencionalmente aceptados puede que no reflejen la disposición de la sociedad a pagar por determinadas ganancias en salud”.

La inauguración del acto, celebrado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha corrido a cargo de la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, Belén Crespo, el catedrático de Farmacología de la Universidad de Álcala y director de La Cátedra, Francisco Zaragozá; el presidente de Lilly, Javier Ellena y el director médico de Lilly, José Antonio Sacristán.

El catedrático de Farmacología de la Universidad de Álcala, Francisco Zaragozá, director de la Cátedra Lilly-Universidad de Alcalá de Innovación y Valor del Medicamento coincidió en esa necesidad de valorar la innovación: “algunas disposiciones legales importantes prevén que el precio de los medicamentos se ha de fijar en función del grado de innovación que aportan, pero esto no se ha desarrollado. Por tal motivo existe marcado interés en buscar fórmulas que lo determinen con la menor variabilidad posible”.

En el acto de presentación Javier Ellena, presidente de Lilly España, expllicó: “La necesidad de conocer y tener en cuenta la opinión de todos los agentes implicados en los tratamientos contra el cáncer para, en nuestro caso, poder continuar trabajando y enfocando la investigación. El mantenimiento del sistema sanitario pasa inevitablememente por la incorporación de nuevos fármacos a las terapias y por la innovación y conocer la opinión de todos los actores del sistema al respecto es fundamental, de ahí el interés por realizar este tipo de estudios.”

Charla-coloquio
Tras la presentación de los resultados del estudio se ha desarrollado un debate moderado por Cristina Avendaño, presidenta de la Sociedad Española de Faramcología Clínica (SEFC) en el que representantes de todos los sectores encuestados abordarón los resultados, aportando el punto de vista del agente al que representaban.

De esta manera, Pilar Garrido, Presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), quiso ahondar en el concepto de innovación para el que hay que tener en cuenta que “en Oncología, la mayoría de avances terapéuticos son progresivos y acumulativos, no sustitutivos ni disruptores”. Así, en su opinión “definir innovación es más complejo y requiere voluntad de consenso, por lo que creo que las Sociedades Científicas deben estar involucradas en la definición de innovación, no solo para nuevos tratamientos sino para valorar la incorporación de nuevas tecnologías y herramientas diagnósticas, en muchas ocasiones mucho más costosas que tratamientos pero que sin embargo no son foco de atención”.

En este punto, Lizán también abogó por esa inclusión de diversas voces en las decisiones: “El estudio nos dice que es necesaria más información para orientar en la toma de decisiones y para valorar adecuadamente la innovación: calidad de vida, cantidad de vida, eficiencia, equidad, costes, efectos adversos… y además toda esta información debe provenir de colectivos diversos e implicados en el tratamiento del cáncer. Por lo que tal vez deberíamos plantear un cambio en los actuales métodos de evaluación”.

Para Begoña Barragan, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), “la comunicación médico-paciente ha mejorado mucho en los últimos años y eso ha facilitado que el concepto de calidad de vida se tenga más en cuenta, pero el estudio refleja que cada vez más, el paciente debe tener voz a la hora de elegir si quiere más calidad de vida o tiempo de supervivencia”.

Por su parte, Gerardo Cajaraville, jefe del servicio de Farmacia y director de calidad y seguridad del paciente, señalo que “la evaluación del valor de un medicamento debería ser un proceso dínámico en la que los decisores puedan ver el efecto real de los tratamientos y si está cumpliendo con el beneficio clínico esperado en la vida real y no sólo basada en ensayos clínicos” y añadió que “dado que pacientes y sociedad tienen cada vez más voz en las decisiones sobre el valor de los medicamentos, se debería mejorar la información que se ofrece a la sociedad sobre la enfermedad y los tratamientos.”

Tanto Begoña Barragan como Pilar Garrido solicitaron que se trabaje en la unificación de criterios en todas las Comunicades Autónomas y hospitales. Barragan denunció que “no es normal que España tenga más agencias de evaluación que toda Europa”. Y Garrido solicitó “un criterio claro y único que permita que si un fármaco es aprobado a nivel nacional para por ejemplo 2ª línea sea igual en toda España y no pueda cambiarse a 3ª línea según la comunidad o el hospital. Es necesaria además más transparencia en las decisiones”.

Finalmente, Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos de Lilly, clausuró la jornada recogiendo la idea de la necesidad de utilizar parámetros comunes para la medición de resultados de forma transparente, a lo que añadió: “queremos contribuir a la sostenibilidad del sistema y trabajar también después de que el medicamento se encuentre ya disponible para lograr que los tratamientos sean lo más eficientes para lo que utilizaremos distintas herramientas como por ejemplo, la medicina de precisión”.





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