El presidente del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona y del Consell de Col·legis Farmacèutics de Catalunya, Jordi Casas, junto al vicepresidente del Col·legi de Metges de Barcelona, Jaume Sellarès, comparecieron ante la Comisión de Sanidad del Senado para reclamar medidas urgentes frente al creciente problema del desabastecimiento de medicamentos en España.
Durante su intervención, ambos representantes defendieron la necesidad de una respuesta coordinada entre administraciones y profesionales sanitarios para reducir el impacto de la escasez de fármacos sobre los pacientes y reforzar la capacidad de reacción del sistema sanitario.
“El problema del suministro de medicamentos es un reto del sistema sanitario que exige respuestas integradas y urgentes”, señalaron, insistiendo en que la colaboración entre médicos y farmacéuticos mejora la seguridad clínica y fortalece el sistema asistencial.
Un decálogo para combatir la escasez de medicamentos
Como parte de su comparecencia, farmacéuticos y médicos presentaron el documento “Informe sobre el desabastecimiento de medicamentos y propuestas estratégicas”, que incluye un decálogo de medidas para afrontar esta problemática de forma integral.
Entre las principales propuestas, Jordi Casas defendió la necesidad de “ampliar la capacidad de actuación de los profesionales, farmacéuticos y médicos, en situaciones puntuales y seguras con circuitos y responsabilidades definidos”.
Además, subrayó la importancia de disponer de guías específicas por patologías y grupos terapéuticos que incluyan criterios de seguridad, equivalencias terapéuticas y seguimiento clínico.
Las diez actuaciones estratégicas planteadas son:
- Reconocer los medicamentos como producto estratégico
- Garantizar información temprana, transparente y útil
- Crear protocolos de sustitución consensuados entre médicos y farmacéuticos
- Reforzar el liderazgo clínico en las decisiones terapéuticas
- Ampliar la capacidad de actuación profesional con garantías
- Implantar circuitos ágiles para cambios de tratamiento por desabastecimiento
- Mejorar la coordinación médico-farmacia “paciente a paciente”
- Proteger especialmente a pacientes vulnerables
- Establecer sistemas de registro y seguimiento clínico
- Crear grupos operativos de mejora continua
Más coordinación entre médicos y farmacéuticos
Durante la comparecencia, ambos representantes insistieron en que los problemas de suministro no pueden abordarse de forma aislada y reclamaron reforzar los mecanismos de coordinación sanitaria.
Según explicó Jordi Casas, “es imprescindible una coordinación e integración entre profesionales”, así como invertir en sistemas de comunicación eficaces que mejoren la eficiencia del trabajo médico y farmacéutico en beneficio de los pacientes.
En el día a día, los farmacéuticos garantizan la disponibilidad y correcta dispensación de medicamentos, mientras que los médicos deben adaptar tratamientos cuando aparecen problemas de suministro.
El presidente del COFB alertó además de que los desabastecimientos “ya no son episodios puntuales”, sino consecuencia de tensiones estructurales en la cadena global del medicamento, como la concentración de la producción, los problemas regulatorios, el aumento de la demanda o las tensiones logísticas y geopolíticas.
Cataluña impulsa grupos de trabajo frente al desabastecimiento
En este contexto, los representantes sanitarios destacaron que en Cataluña ya funcionan grupos de trabajo integrados por autoridades sanitarias, sistema público de salud y profesionales de farmacia hospitalaria, atención primaria y oficina de farmacia para mejorar la gestión de los desabastecimientos.
El objetivo de estas iniciativas es optimizar la coordinación del sistema y garantizar la continuidad de los tratamientos con la máxima seguridad posible.
Impacto sobre pacientes crónicos y vulnerables
Durante la sesión también se puso el foco en las consecuencias que la falta de medicamentos puede tener sobre la salud de los pacientes, especialmente en personas mayores, pacientes crónicos o personas dependientes.
Los problemas de suministro pueden provocar desde molestias e interrupciones temporales del tratamiento hasta descompensaciones graves en patologías que incrementen la morbimortalidad.
Además, los expertos alertaron del impacto emocional y social que generan estas situaciones, especialmente en personas que viven solas, tienen movilidad reducida o dependen de terceros para sus cuidados.




