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Home FarmaciaActualidad La gripe cambia de hemisferio, pero no desaparece: las claves epidemiológicas para anticipar la próxima temporada

La gripe cambia de hemisferio, pero no desaparece: las claves epidemiológicas para anticipar la próxima temporada

por Redacción Consejos

España mantiene una actividad gripal todavía baja, mientras los sistemas de vigilancia siguen la circulación del virus en distintas regiones del mundo para detectar cambios que puedan ayudar a preparar la respuesta sanitaria.

Con la nueva temporada de gripe a las puertas, el virus continúa circulando en diferentes partes del mundo. Analizar su comportamiento permite conocer qué está ocurriendo en otras regiones y detectar señales de interés, aunque los datos de un hemisferio no se trasladan necesariamente al otro.

En España, durante la semana 38, el proxy de gripe del Sistema de Vigilancia de infecciones respiratorias agudas (SiVIRa) registró 22 casos por 100.000 habitantes, frente a los 18 casos por 100.000 habitantes de la misma semana de la temporada anterior. La positividad se situó alrededor del 10 %, en niveles similares a los observados en semanas previas.

En el hemisferio sur, la actividad fue ligeramente superior en las zonas templadas y subtropicales, donde la positividad alcanzó también el 10 %. En las zonas tropicales y en las zonas templadas y subtropicales del hemisferio norte se mantuvo ligeramente por debajo de ese nivel.

Los datos apuntan, por tanto, a una circulación moderada del virus, con una actividad algo mayor en algunas áreas del hemisferio sur, mientras que en el norte todavía se mantienen niveles bajos.

Para Álvaro Torres Lana, experto en Salud Pública y jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de Salud, esta situación pone de manifiesto “la importancia de mantener una vigilancia internacional que permita identificar cambios en la circulación del virus y sus variantes”.

El hemisferio sur ofrece información, pero no permite hacer predicciones

Observar la evolución de la gripe durante los meses previos en el hemisferio sur puede aportar información de interés antes de la temporada del norte. Sin embargo, no existe una relación directa que permita saber de antemano cómo se comportará la gripe en España.

“Es controvertido porque no siempre ha habido una traslación clara de las temporadas del hemisferio sur al hemisferio norte”, explica Torres Lana.

Además, las zonas tropicales presentan un patrón diferente, ya que pueden mantener la circulación del virus durante todo el año y funcionar como zonas de emisión y recepción.

En este contexto, el seguimiento de las variantes de gripe adquiere especial importancia. Algunas pueden identificarse inicialmente en determinadas regiones y posteriormente extenderse a otras zonas. “De los indicadores más predictivos, quizás el que más, es el estudio de las variantes circulantes en el sur”, señala el experto.

Una vigilancia que debe mantenerse durante toda la temporada

La evolución de la gripe está condicionada por numerosos factores. La movilidad de personas y animales, los cambios climáticos o las migraciones de aves pueden influir en la circulación de los virus.

Al mismo tiempo, los sistemas de vigilancia permiten identificar cambios en su comportamiento. Esto resulta especialmente relevante porque el momento de inicio y la intensidad de una temporada pueden variar de un año a otro.

“No conocemos la predicción completa, hay que seguir vigilando”, apunta Torres Lana.

Según el experto, la mayoría de los virus detectados corresponden a gripe A, mientras que las hospitalizaciones se concentran principalmente entre las personas de 65 años o más. En España, aunque la actividad gripal continúa siendo baja, ya se observa un ligero aumento de detecciones entre la población más joven, una evolución que deberá seguirse.

La vigilancia no permite conocer únicamente cuánto circula el virus, sino también qué impacto tiene sobre la población y el sistema sanitario. Las hospitalizaciones, la ocupación de camas y de unidades de cuidados intensivos y las muertes asociadas a la gripe son algunos de los indicadores utilizados para valorar la gravedad de una temporada.

También pueden aportar información otros indicadores indirectos, como el consumo de medicamentos relacionados con la gripe en las farmacias o las ausencias escolares.

Vigilar para poder actuar

La vigilancia epidemiológica constituye una herramienta para orientar las decisiones de salud pública. En España, el sistema integra la información de las comunidades autónomas y permite analizar conjuntamente la evolución de los virus.

“Cualquier intervención de salud pública debe tener un análisis previo de la situación y una evaluación posterior”, explica Torres Lana.

Contar con información actualizada sobre la circulación del virus permite adaptar las medidas de prevención y respuesta a la situación de cada momento.

Esta vigilancia también es importante para valorar la correspondencia entre los virus que circulan y las cepas incluidas en las vacunas. La selección de estas cepas se realiza con antelación a la temporada gripal y se basa en la información proporcionada por laboratorios de distintos países.

Por ello, todavía es pronto para determinar hasta qué punto la vacuna de esta temporada coincidirá con los virus que finalmente circulen en España. “Si no se tiene un buen acierto predictor, la efectividad baja”, señala el experto.

El objetivo principal de la vacunación frente a la gripe es reducir las formas graves de la enfermedad, las hospitalizaciones y las muertes asociadas. Al mismo tiempo, mejorar las coberturas continúa siendo uno de los retos de la prevención, especialmente entre determinados grupos vulnerables.

Llegar también a quienes quedan fuera de la prevención

La vigilancia debe ir acompañada de estrategias que permitan identificar a las personas que encuentran mayores dificultades para acceder a las medidas preventivas.

En este sentido, Torres Lana considera importante prestar atención a los grupos de población vulnerable que no reciben la vacuna y analizar qué obstáculos, tanto sanitarios como sociales, pueden explicar esta situación.

La evolución de la gripe depende de múltiples factores y no permite anticipar con exactitud cómo será una temporada. Por eso, seguir la circulación del virus, estudiar sus variantes y observar su impacto sobre la población resulta esencial para detectar cambios y preparar la respuesta sanitaria.

Por ahora, los datos internacionales ofrecen información de contexto, pero no permiten saber cómo será la próxima temporada en España. Lo que ocurra durante las próximas semanas y la evolución de las variantes serán algunos de los elementos que habrá que seguir de cerca.

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