Cuando hablamos de tratamientos oncológicos, la imagen más habitual es la del hospital, el gotero y la quimioterapia intravenosa. Sin embargo, en la actualidad cada vez más pacientes oncológicos tienen la posibilidad de recibir parte de su tratamiento en forma de anticancerígenos orales: una serie de fármacos en comprimidos, cápsulas o en forma líquida, que se toman en casa, como cualquier otro medicamento. Este avance ha supuesto una mejora clara en comodidad y calidad de vida, pero también ha traído nuevos retos.
Por Marta Corral Espiño, farmacéutica adjunta en Farmacia Cepeda Vidal CB (O Burgo)
Los anticancerígenos orales hacen referencia a un grupo de fármacos, como terapias dirigidas, inhibidores de quinasas, moduladores hormonales o algunos citostáticos clásicos adaptados a vía oral. Se utilizan en tumores como cáncer de mama, pulmón, próstata, leucemias o tumores digestivos, entre otros.
Sin embargo, hay una percepción generalizada en los pacientes que sólo toman anticancerígenos orales (es decir, que no forman parte de una terapia combinada con otros tratamientos oncológicos hospitalarios al mismo tiempo). Es importante recalcar que, aunque este tipo de fármacos se tomen en casa, no son “más suaves”. Son medicamentos potentes, con efectos secundarios relevantes que pueden ser más o menos evidentes, y con una eficacia muy ligada a que se tomen correctamente. Por eso, exige gran responsabilidad por parte del paciente y supervisión médica continua.
Cuando un paciente recibe quimioterapia intravenosa, el control es muy estricto: la dosis se calcula de forma personalizada, la administración del tratamiento está muy monitorizada, se realizan revisiones continuas por parte del médico y los enfermeros del hospital, entre otras cosas.
Con los tratamientos orales, gran parte de esa responsabilidad pasa al propio paciente… y a su entorno sanitario más cercano. Por eso, queremos recordar que aquí, la farmacia, es una gran mano amiga con la que contar para resolver ciertas cuestiones, muchas de las cuales a veces no se resuelven en consulta, pero sí aparecen en el mostrador.
Olvidarse de tomar las dosis cuando corresponde, modificar horarios o suspender el medicamento por efectos secundarios sin consultar puede reducir la eficacia, algo que nadie quiere en este tipo de situación.
El cáncer no es solo una enfermedad física. Es un proceso largo, con impacto emocional, social y familiar. Para muchos pacientes, la farmacia es un lugar accesible, cercano y sin cita previa. Escuchar, explicar sin prisas y acompañar también forma parte del tratamiento. A veces, el farmacéutico es el profesional sanitario al que el paciente puede acceder en su día a día.
La atención al paciente oncológico es un esfuerzo compartido, donde distintos profesionales trabajan juntos para ofrecer el mejor cuidado posible. El farmacéutico comunitario no sustituye al oncólogo ni mucho menos, pero sí complementa su labor, junto con el resto de profesionales de la salud, mejorando la seguridad, la adherencia y la calidad de vida del paciente.
¿Qué son los anticancerígenos orales?
Fármacos oncológicos en comprimidos, cápsulas o líquidos que se toman en casa y requieren supervisión médica.
¿Son menos potentes que la quimioterapia intravenosa?
No. Son igualmente potentes y pueden tener efectos secundarios importantes.
¿Qué hace la farmacia para ayudar al paciente oncológico?
Acompaña en la administración correcta, seguimiento de efectos secundarios, rutinas de pastilleros y consejos sobre interacción con otros medicamentos o hábitos.
¿Qué pasa si olvido una dosis de anticancerígeno oral?
Es importante no suspender ni modificar la dosis por cuenta propia; consulta siempre al profesional de salud.