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Profesora Elena Garralda: “la mayor parte de los trastornos infantiles no están diagnosticados y tratados»

por Redacción Consejos

Si bien la atención sanitaria en psiquiatría en el niño y el adolescente ha mejorado mucho en las últimas décadas con el desarrollo de servicios de salud mental infanto-juveniles, con más personal, servicios especializados en distintos trastornos y tratamientos mejores y más eficaces, aún existen grandes retos que afrontar.

En palabras de la profesora Elena Garralda, Catedrática emérita de Psiquiatría del Niño y del Adolescente, Imperial College London St Mary’s Hospital Campus, Consultor Honorario CNWL National Health Trust, Londres, “la mayor parte de los trastornos infantiles no están diagnosticados y tratados. Lo están más los casos más graves, pero en general se calcula que en países con servicios psiquiátricos infanto-juveniles comparativamente bien establecidos, solo una tercera parte de los niños afectados son atendidos por profesionales especializados, de forma que en otros países el porcentaje es menor”.

La profesora Garralda impartirá la conferencia inaugural del 59 Congreso de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y el Adolescente (AEPNYA), que se celebra los días 29, 30 y 31 de mayo en las Caballerizas del Palacio de la Magdalena de Santander, que girará en torno a la evolución de los trastornos psiquiátricos infanto-juveniles. A este respecto, la profesora Garralda explica que “un problema importante es el trastorno de la conducta disocial, que afecta a un 5% de los niños, de forma que el 40% de ellos se convierte en adolescentes con problemas similares, y, a la inversa, se calcula que el 90% de delincuentes juveniles persistentes tuvo problemas similares en la infancia”. En general, se estima que la mitad de las personas de 26 años que tienen algún problema psiquiátrico lo tenían ya a los15 años de edad y tres cuartas partes a los 18 años.

Tras la infancia y la adolescencia, “una regla general es que una tercera parte de los niños y adolescentes con un trastorno psicótico se recupera, una tercera parte se recupera pero no del todo o tiene recurrencias, y una tercera parte permanece afectado por la enfermedad”, hace hincapié esta experta. En concreto, el autismo es un trastorno del desarrollo que sigue de por vida, si bien, según la profesora Garralda, “el curso depende de una serie de factores. Por ejemplo si hay también afectación intelectual o retraso mental, éste será un determinante de si la persona es capaz de progresar en la escuela y llevar una vida independiente o no”. Asimismo, también depende de si hay trastornos psiquiátricos comórbidos: “por ejemplo, si hay un trastorno de la conducta, de la atención o uno obsesivo-compulsivo, la capacidad de la persona con autismo dependerá de lo bien que se puede tratar y solucionar el problema psiquiátrico comórbido”. En cualquier caso, el progreso estará también influido por la capacidad del entorno de adaptarse a y apoyar a la persona con autismo.

En relación a la depresión, en los adolescentes, esta patología remite en la mayoría de los casos, aunque “tiene tendencia a recurrir, de forma que el 50-70% de los jóvenes afectados tendrán una recurrencia de la depresión en el curso de los 5 años siguientes”, destaca la profesora Garralda. Sin duda, éste un aspecto a mejorar y, en este sentido, esta experta destaca que en países como Gran Bretaña y Estados Unidos se está haciendo un esfuerzo para identificar problemas en niños pequeños pre-escolares y en dar acceso a tratamientos adecuados para la prevención de problemas posteriores graves. “Se trata de tratamientos que mejoran los trastornos y disminuyen el riesgo de problemas en la edad adulta joven”, explica.

Psiquiatría infantil e investigación
Aunque la investigación de los problemas infantiles suele ir “a la zaga” de la de adultos, se ha mejorado mucho en las últimas décadas. En palabras de la profesora Garralda, “se han llevado a cabo estudios epidemiológicos importantes que nos han ayudado a conocer la frecuencia de las enfermedades y su evolución con el tiempo”. Asimismo, se están llevando a cabo estudios con tratamientos tanto biológicos (terapias farmacológicas) como terapias psicológicas.

Se han estudiado y se seguirán estudiando los factores genéticos en los trastornos psiquiátricos infanto-juveniles, el desarrollo del cerebro desde la infancia y las anomalías cerebrales y cognitivas que conllevan los trastornos psiquiátricos, los efectos del estrés y del entorno social-emocional, afectivo y de disciplina pobres sobre el cerebro, así como los desencadenantes de problemas psiquiátricos en niños vulnerables. “Esto conllevará –añade- el desarrollo de nuevos tratamientos efectivos”.

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