¿Quién no ha postergado en alguna ocasión un informe de trabajo que debía entregar esa tarde? ¿Y una cita con ese amigo de la infancia al que hace años que no vemos? La procrastinación es el acto de aplazar tareas en la vida. Todos procrastinamos, el tema es conocer cuánto nos afecta en nuestro día a día. La procrastinación transforma el acto de postergar tareas en una forma de ser, pone de manifiesto una perturbación que afecta la calidad de vida, y genera un alto grado de sufrimiento en el que la padece, y en el círculo de personas que lo rodean. Comprender qué es este fenómeno es el objetivo del libro Procrastinación (Editorial del Nuevo Extremo), escrito por Graciela Chiale, socióloga, y la psicóloga Gloria Husmann.
¿Qué efectos tiene la procrastinación en quienes
la sufren? La consecuencia más grave es que
genera frustración y disminuye la
autoestima, lo cual provoca efectos nocivos
en la salud emocional y psicológica de las
personas. Además, puede estar asociada a
trastornos de ansiedad, tales como trastorno del pánico, fobia social, depresión o trastorno obsesivo compulsivo, entre otros. Apoyado en casos prácticos, esta obra –que incluye un test de procrastinación– pretende ayudar a que las personas que sufren este problema sepan el origen del mismo y puedan solucionarlo.
El procrastinador es una persona con un intenso miedo al fracaso, que se refugia con mucha frecuencia en un mundo ilusorio, utópico. Estas personas creen que los otros se sienten seguros en todo momento, y por eso, al dudar, suponen que ellos son más débiles que los demás. Debido a su baja tolerancia a la frustración, se les hace imposible cualquier contrariedad. Por ello, frente al riesgo de fracasar, no hacen nada. “Quienes tienen tendencia a procrastinar suelen dilatar o aplazar temas que facilitarían su autodesarrollo. En muchos casos ponen en riesgo el alcanzar una posición más relevante en sus actividades laborales o profesionales”.
¿Es posible dejar de procrastinar? Sí, siempre y cuando la persona sea consciente del origen de este problema. En el libro se sugieren una serie de pautas como generar un ambiente productivo, no exagerar la dimensión de la tarea, no aspirar a la perpetua perfección o no dar por hecho que se trabaja mejor bajo presión.
