Lara Feliu, Directora de Marketing y Comunicación de Ana Maria Lajusticia®, analiza la transformación de la marca en INFARMA.
Por Consejos de tu Farmacéutico
Hay nombres que se convierten en categorías, y en la farmacia española, Ana Maria Lajusticia®es sinónimo de magnesio. El stand de Ana Maria Lajusticia® en INFARMA 2026 no es solo un espacio comercial; es un manifiesto. Tras el fallecimiento de la fundadora en 2024, la marca se enfrenta a su segundo congreso sin su guía espiritual, pero con una hoja de ruta más clara que nunca. Hablamos con Lara Feliu, nieta de Ana María y actual estratega de la compañía, sobre cómo pretenden recuperar el terreno perdido en el canal farmacia.
Consejos (CDF): Lara, Ana María Lajusticia ha sido un referente histórico. Este es vuestro segundo INFARMA sin ella. ¿Cómo está viviendo la marca este momento de transición y qué homenaje le rendís en esta edición?
Lara Feliu (LF): Es un momento muy especial. El año pasado en Barcelona todavía estábamos en shock tras su fallecimiento en noviembre. Este año ya estamos «despiertos» y con ganas de hacerle un gran homenaje. Si te fijas, la palabra que más se repite en todo INFARMA es magnesio. Y fue ella quien, hace más de 45 años, sacó el magnesio de las droguerías para convertirlo en un suplemento riguroso. Hoy es el bestseller de todas las farmacias, y ese es su verdadero legado.
CDF: Hemos notado un cambio visual drástico en vuestra propuesta. Habéis abandonado la «luz blanca» aséptica por un entorno de hogar. ¿Qué mensaje queréis enviar al farmacéutico con este nuevo ecosistema?
LF: Queremos que el farmacéutico empiece a percibir la marca desde un ángulo distinto. Ana Maria Lajusticia® tiene sabiduría y rigor científico, pero también forma parte de la cotidianidad de la gente. Hemos pasado de esa frialdad clínica a un entorno cálido, de hogar, porque nuestros suplementos acompañan la vida diaria. Queremos que la farmacia sienta que nos adaptamos a su ritmo y a las necesidades reales de bienestar del paciente.
CDF: La marca nació muy ligada al herbolario, pero hoy la farmacia es vuestro foco. ¿Qué valor diferencial aporta el farmacéutico a vuestros productos?
LF: Para nosotros, el farmacéutico es como Ana María: alguien que cuida de la persona que entra por la puerta. Lo que más valoramos es su capacidad de entender qué le pasa al paciente. En un mercado saturado, el farmacéutico es quien garantiza la prescripción responsable: saber escuchar y, sobre todo, no darle de todo al paciente si no lo necesita. Ese es el origen de la profesión y es donde nuestra marca se siente cómoda.
«El origen y la razón de ser del farmacéutico es atender qué le pasa a la persona y no darle de todo. Esa prescripción responsable es la que compartimos en nuestro ADN», afirma Lara Feliu.
CDF Has mencionado que el sector se ha movido rápido y quizás la marca no siempre ha reaccionado a la misma velocidad. ¿Qué le depara al binomio Ana Maria Lajusticia® y Farmacia en los próximos meses?
LF: Estamos en plena fase de adaptación. Para finales de 2026 y principios de 2027, el farmacéutico volverá a percibir que ellos son el centro de nuestra estrategia. Estamos desarrollando productos con un rigor máximo pero sin complicar la vida al usuario.
CDF: ¿Algún enfoque específico en las necesidades del paciente que nos puedas adelantar?
LF: Nos centramos en acompañar la evolución biológica. La mujer, por ejemplo, tiene necesidades cambiantes: desde salud menstrual y fertilidad hasta la menopausia. Lo mismo ocurre con las articulaciones: pasamos de una fase de prevención a una de tratamiento del problema. Nuestro objetivo es que la persona encuentre coherencia en su suplementación a lo largo de toda su vida, siempre bajo el paraguas del rigor que nos caracteriza.





