Identificar la diabetes tipo 1 antes de que aparezcan los síntomas, aprovechar los avances terapéuticos y garantizar que todas las personas puedan acceder a los mismos recursos sanitarios son algunos de los grandes desafíos que afronta actualmente el abordaje de la diabetes en España. Con motivo del Día Mundial de la Diabetes, que se celebra el 14 de noviembre, Melilla acogerá los días 6 y 7 de noviembre las principales actividades divulgativas y científicas organizadas por la Sociedad Española de Diabetes (SED), su Fundación (FSED) y la Federación Española de Diabetes (FEDE), con la colaboración de la Asociación de Personas con Diabetes de Melilla (ADIMEL).
Cinco millones de personas conviven con diabetes en España
Alrededor de cinco millones de personas viven con diabetes en España, según datos de la Federación Internacional de Diabetes (IDF, por sus siglas en inglés). Una cifra que refleja la magnitud de un problema de salud que exige actuar en distintos ámbitos: desde la prevención y el diagnóstico temprano hasta el acceso a los tratamientos, la educación terapéutica y la prevención de complicaciones.
En el marco del Día Mundial de la Diabetes 2026, la SED y su Fundación insisten en la importancia de trasladar los avances científicos a mejoras reales en la atención sanitaria. El objetivo es reforzar la prevención, favorecer la detección precoz y ofrecer una asistencia de calidad, personalizada y accesible para todas las personas.
Diabetes tipo 1: detectar la enfermedad antes de los síntomas
Uno de los avances con mayor potencial es la posibilidad de identificar la diabetes tipo 1 (DT1) en fases presintomáticas, mediante la detección de autoanticuerpos y el seguimiento de las personas con riesgo de desarrollar la enfermedad. Esta estrategia permitiría anticiparse a la aparición de los síntomas, aunque todavía es necesario resolver algunos retos para incorporarla de forma generalizada a la práctica clínica.
«El desafío es mejorar las estrategias de detección y desarrollar tratamientos eficaces y seguros capaces de prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad», señala Antonio Pérez Pérez, expresidente de la Fundación SED.
La detección temprana podría reducir los casos que debutan con cetoacidosis, facilitar la preparación de las personas afectadas y sus familias y permitir un seguimiento clínico antes de que aparezcan las primeras manifestaciones. Precisamente, las ventajas y limitaciones del cribado de la diabetes tipo 1 serán uno de los temas centrales de las jornadas de Melilla.
Nuevos tratamientos y tecnología: avances que deben llegar a todos
La innovación también está transformando el tratamiento de quienes ya conviven con diabetes. En la tipo 1, los sistemas de monitorización continua de glucosa y los dispositivos automatizados de administración de insulina han contribuido a mejorar el control glucémico, reducir las hipoglucemias y aliviar parte de la carga diaria que supone gestionar la enfermedad.
En la diabetes tipo 2 (DT2), los agonistas del receptor de GLP-1 y los inhibidores de SGLT2 han ampliado las alternativas terapéuticas. En los pacientes indicados, estos fármacos ofrecen beneficios que van más allá del control de la glucosa, como la reducción del peso y la protección cardiovascular y renal. A ello se suman los avances en el tratamiento de la obesidad, que abren nuevas posibilidades para mejorar la evolución de la diabetes tipo 2 e incluso lograr su remisión en determinados pacientes.
Sin embargo, la innovación no siempre se traduce en un acceso igualitario. Las diferencias entre territorios, las barreras de financiación y las necesidades de formación de profesionales y pacientes siguen condicionando los resultados.
«Los avances terapéuticos y tecnológicos solo producirán el beneficio que prometen si llegan de forma homogénea a todas las personas con diabetes del país», advierte Dídac Mauricio, presidente de la SED. A su juicio, «es necesario reforzar también la investigación, cuya finalidad última debe ser mejorar la calidad y la esperanza de vida de las personas con diabetes».
Antonio Pérez Pérez coincide en que el principal reto es «reducir la distancia entre lo que la evidencia científica permite hacer y lo que finalmente se aplica en la práctica clínica». Para conseguirlo, añade, «Esto requiere identificar a los pacientes que más pueden beneficiarse de cada tratamiento, garantizar un seguimiento adecuado y avanzar hacia un modelo asistencial integrado, personalizado y equitativo».
Educación terapéutica: una pieza clave del tratamiento
Contar con medicamentos y dispositivos eficaces no basta. Las personas con diabetes necesitan disponer de los conocimientos y las habilidades necesarios para utilizarlos correctamente, tomar decisiones informadas y adaptar las pautas de tratamiento a su vida cotidiana. Por eso, la educación terapéutica es una parte esencial de la atención a la diabetes y contribuye a prevenir descompensaciones y complicaciones.
«Un sensor o un sistema híbrido solo despliegan todo su potencial si la persona que los lleva recibe una formación adecuada», subraya Dídac Mauricio. El presidente de la SED destaca especialmente el papel de la enfermería experta en diabetes y la necesidad de ofrecer programas educativos estructurados y continuados.
No obstante, la disponibilidad de estos programas continúa siendo desigual y depende, en buena medida, de los recursos y la organización de cada centro sanitario. Esta falta de integración en la atención habitual puede limitar los beneficios de los tratamientos, dificultar el autocuidado y aumentar la carga emocional de la enfermedad.
Desde la perspectiva de los pacientes, Juantxo Remón, presidente de FEDE, considera que la educación terapéutica es una de las asignaturas pendientes del sistema sanitario. «La educación terapéutica en diabetes de calidad debe estar garantizada en todas las comunidades autónomas, junto con un acceso equitativo a los tratamientos, las tecnologías y los equipos especializados», señala.
Entre las reivindicaciones de FEDE figura también ampliar la financiación de los sistemas de monitorización continua de glucosa a las personas con diabetes tipo 2 tratadas con insulina basal en todas las comunidades autónomas. «La medida permitiría reducir diferencias territoriales en el acceso a una herramienta que puede facilitar el seguimiento y el control de la enfermedad», opina Remón.
Prevenir la diabetes tipo 2 pasa por abordar la obesidad
La prevención es otro de los grandes desafíos. El aumento de la obesidad, estrechamente relacionada con el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, obliga a abordar el problema desde una perspectiva que vaya más allá de las decisiones individuales.
«No podremos frenar el aumento de la diabetes tipo 2 sin abordar la obesidad, uno de sus principales factores de riesgo», sostiene el doctor Pérez, quien considera prioritario «impulsar políticas de salud pública que favorezcan entornos saludables desde la infancia, junto con programas estructurados de prevención y tratamiento de la obesidad y de identificación de las personas con mayor riesgo de desarrollar diabetes».
Detectar las situaciones de riesgo e intervenir de manera temprana puede ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad y sus complicaciones. Para ello, es necesario facilitar la adopción de hábitos saludables, mejorar el acceso a los recursos preventivos y garantizar una atención continuada a las personas con obesidad.
La dimensión del problema también queda reflejada en la campaña internacional del Día Mundial de la Diabetes 2026-2027: 635 millones de adultos presentan un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en todo el mundo y hasta el 50 % de las personas con esta enfermedad ya tienen complicaciones en el momento del diagnóstico. Unas cifras que refuerzan la importancia de actuar antes de que la enfermedad avance.
El código postal sigue condicionando la atención
Las desigualdades territoriales preocupan tanto a los profesionales sanitarios como a las organizaciones de pacientes. El lugar de residencia puede determinar el acceso a determinadas tecnologías, a programas de educación terapéutica y al seguimiento por equipos especializados.
«El código postal sigue condicionando el acceso a la tecnología», advierte Juantxo Remón, que reclama una cartera de servicios equitativa en todo el territorio. FEDE recuerda, además, que la atención debe contemplar el impacto emocional de una enfermedad crónica que obliga a tomar decisiones y mantener controles de forma permanente.
Esta necesidad resulta especialmente importante durante la infancia y la adolescencia. Entre las principales dificultades que afrontan las familias se encuentran la falta de apoyo educativo y psicológico tras el diagnóstico, la escasez de enfermería escolar especializada —que genera inseguridad y puede condicionar la vida laboral de los padres— y los problemas de integración durante la adolescencia. En esta etapa, el estigma y la presión social pueden afectar a la adherencia al tratamiento y a la autonomía de los menores.
Por ello, FEDE considera prioritario contar con profesionales de enfermería con formación específica en diabetes en los centros educativos y reforzar la colaboración con las asociaciones de pacientes.
En Melilla, Mercedes Cohen, presidenta de ADIMEL, pone el foco en la necesidad de reforzar los recursos asistenciales. Según los datos publicados por INGESA, la prevalencia registrada de diabetes en la ciudad se sitúa en torno al doble de la media nacional. «Esta situación hace especialmente necesario mejorar la prevención, la detección precoz y el acceso a la atención especializada», manifiesta.
Cohen valora positivamente la implantación de la figura de la enfermera escolar en Melilla, aunque considera necesario «consolidarla y garantizar su continuidad». También reclama «reforzar los recursos humanos y reducir las listas de espera para que las personas con diabetes dispongan de un seguimiento adecuado».
La atención integral debe incluir, asimismo, el apoyo psicológico. «El diagnóstico, especialmente cuando se produce durante la infancia, puede generar incertidumbre y una importante carga emocional tanto para los menores como para sus familias», recuerda la presidenta de ADIMEL. Por ello, defiende que «el acompañamiento psicológico forme parte de la atención desde el diagnóstico y a lo largo de las distintas etapas de la enfermedad».
La carga emocional de la diabetes también está presente en el día a día de los adultos. Según Juantxo Remón, «las personas con diabetes tomamos una media de 180 decisiones al día relacionadas con nuestra salud». Una exigencia constante que, en su opinión, evidencia que «la salud mental de las personas con diabetes todavía no ocupa el lugar que le corresponde en la atención sanitaria».
A este desgaste se suma una carga física que a menudo pasa inadvertida: los pinchazos, los cambios de sensores y dispositivos y la gestión de las hipoglucemias, que pueden producirse durante la noche e interrumpir el descanso. También hay que tener en cuenta, como apunta Remón, «hay que añadirle, en algunos casos, el peso del estigma o los prejuicios aún asociados a la enfermedad». Por todo ello, resume, «las personas con diabetes esperamos simplemente reconocimiento y apoyo, empatía sin paternalismos y capacidad de escucharnos sin prejuicios».
Melilla acoge las actividades del Día Mundial de la Diabetes 2026
La SED y su Fundación, junto con FEDE y la participación de ADIMEL, celebrarán los días 6 y 7 de noviembre las actividades del Día Mundial de la Diabetes 2026 en el Hospital del Rey de Melilla.
«Nuestra misión no se limita a los grandes centros: está donde están los profesionales y las personas que conviven con la diabetes, en todos los rincones del país», afirma Dídac Mauricio, presidente de la SED.
Para Mercedes Cohen, acoger estas jornadas supone «una oportunidad de gran valor, no solo para dar visibilidad a una enfermedad que afecta a una parte importante de nuestra población, sino también para proyectar la imagen de nuestra ciudad como una sede capaz de acoger iniciativas de ámbito nacional, generar espacios de encuentro y contribuir a los grandes debates sociales y sanitarios».
El programa combinará actualización científica, prevención, educación terapéutica y divulgación, con actividades dirigidas a profesionales sanitarios, personas con diabetes, jóvenes y familias.
El viernes se celebrará la sesión «Experiencias en diabetes», moderada por Antonio Pérez Pérez y Juantxo Remón, en la que participarán personas con diabetes vinculadas a distintos ámbitos profesionales y deportivos.
La jornada científica del sábado incluirá una conferencia sobre los hitos en el manejo de la diabetes, a cargo de Francisco Javier Ampudia Blasco; un debate sobre las ventajas y limitaciones del despistaje de la diabetes tipo 1, con Patricia Enes Romero y Marta Hernández García; una sesión sobre dieta mediterránea y salud, impartida por Javier Delgado Lista, y una intervención sobre el papel de la enfermería en la acreditación de la educación terapéutica en diabetes, a cargo de Pilar Peláez Alba. La conferencia de clausura, centrada en la prevención de la diabetes tipo 2, será impartida por Gemma Rojo Martínez.
De forma paralela, la Sala de Jóvenes y Familias acogerá sesiones sobre la diabetes en el entorno escolar, la transición de la escuela al instituto y situaciones cotidianas como los viajes o el ocio nocturno. La jornada concluirá con un acto de reconocimiento a las personas que llevan más de 50 años conviviendo con la diabetes.
Para ADIMEL, estas actividades representan dos aspectos fundamentales de su trabajo: «acompañar a las nuevas generaciones para que puedan convivir con la diabetes con seguridad y autonomía, y reconocer la trayectoria de aquellas personas que llevan décadas afrontando la enfermedad con esfuerzo, constancia y capacidad de adaptación».
El Día Mundial de la Diabetes se celebra cada 14 de noviembre, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Sir Frederick Banting, uno de los descubridores de la insulina. La campaña internacional de 2026 y 2027, bajo el lema «Acción temprana contra la diabetes», pone el acento en el diagnóstico precoz y la reducción del riesgo. Un mensaje que resume uno de los principales retos de la comunidad científica y de los pacientes: anticiparse a la enfermedad, mejorar la atención y conseguir que los avances se traduzcan en una mejor calidad de vida.
