Home Enfermedades El VPH gana terreno como causa del cáncer de orofaringe frente al tabaco y el alcohol

El VPH gana terreno como causa del cáncer de orofaringe frente al tabaco y el alcohol

por Redacción Consejos

Durante años, el tabaco y el alcohol han sido los grandes factores de riesgo asociados al cáncer de orofaringe. Sin embargo, el perfil de este tumor está cambiando y el virus del papiloma humano (VPH) ha adquirido un protagonismo creciente, especialmente entre pacientes que no presentan esos factores de riesgo clásicos.

El carcinoma epidermoide de orofaringe representa alrededor del 25% de los tumores de cabeza y cuello y aparece en la zona de la garganta situada detrás de la boca, fundamentalmente en las amígdalas y la base de la lengua. Según la epidemiología recogida por los autores de uno de los estudios presentados en el 77º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), el VPH es responsable actualmente de casi la mitad, el 47%, de estos tumores.

Dos investigaciones españolas presentadas durante este encuentro aportan nuevos datos sobre esta transformación epidemiológica y sobre las diferencias que presentan los tumores relacionados con el VPH.

Hasta un 92% de p16 positivo sin los factores de riesgo clásicos

Uno de los trabajos, realizado en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, analizó retrospectivamente a 48 pacientes con neoplasia de orofaringe diagnosticados entre 2020 y 2025. Los investigadores estudiaron variables como la edad, el sexo, el consumo de tabaco y alcohol y el estado del VPH en las muestras anatomopatológicas mediante el estudio de p16.

Los resultados muestran que el 53,8% de los pacientes fueron p16 positivos. La diferencia resulta especialmente llamativa al considerar los factores de riesgo tradicionales: entre quienes no presentaban antecedentes de consumo de tabaco y alcohol, la positividad alcanzó el 92,3%, frente al 34,6% entre quienes sí tenían estos factores de riesgo.

Los resultados reproducen así el patrón epidemiológico descrito en la literatura científica y muestran la especial relevancia que está adquiriendo el VPH entre pacientes que se alejan del perfil tradicionalmente asociado a este cáncer.

Pacientes algo más jóvenes

La edad constituye otra de las diferencias observadas. Los pacientes p16 positivos tenían una edad media de 59,7 años, frente a los 64,4 años de aquellos con resultado negativo. Una diferencia que coincide con el perfil descrito en la literatura, donde los tumores asociados al VPH aparecen en pacientes ligeramente más jóvenes.

En cuanto al sexo, el 67,5% de los pacientes estudiados eran hombres y el 32,5% mujeres, en línea con la mayor prevalencia de este cáncer entre los varones señalada por los investigadores.

Este cambio en el perfil epidemiológico tiene además implicaciones clínicas. Conocer el estado del VPH contribuye a caracterizar mejor la enfermedad y constituye un elemento relevante a la hora de establecer el pronóstico y abordar el tratamiento.

Diferencias también en el pronóstico

Una segunda investigación presentada en el congreso profundiza precisamente en estas diferencias. Especialistas del Hospital Universitario Donostia analizaron a 154 pacientes diagnosticados de carcinoma escamoso de orofaringe entre 2018 y 2023. De ellos, 55 presentaban tumores p16 positivos y 99, p16 negativos.

De nuevo, los pacientes p16 positivos eran significativamente más jóvenes: 63 años de media frente a 68 años, y también presentaban una menor exposición al alcohol.

Las diferencias aparecieron asimismo en la localización y las características de los tumores. En el 96,4% de los pacientes p16 positivos, estos se encontraban en las amígdalas o en la base de la lengua, frente al 69,6% de los p16 negativos. Además, los primeros fueron diagnosticados con mayor frecuencia en estadios locorregionales menos avanzados.

Pero una de las diferencias más significativas se observó en la supervivencia. A los dos años, la supervivencia global era del 78,2% en el grupo p16 positivo, frente al 54,5% entre los pacientes p16 negativos. El análisis mostró además que el estado p16 negativo se mantenía como factor pronóstico independiente asociado a un mayor riesgo de mortalidad.

P16 positivo no significa necesariamente VPH positivo

Los investigadores introducen, no obstante, una precisión importante. Aunque la inmunohistoquímica para p16 se utiliza como marcador subrogado de infección por VPH, su positividad no permite confirmar por sí sola la presencia del virus.

De los 55 pacientes p16 positivos del estudio de Donostia, a 27 se les realizó además una prueba PCR específica para detectar el VPH. El 77,8% resultó positivo, mientras que en el 22,2% la PCR fue negativa, poniendo de manifiesto cierta discordancia entre ambos métodos.

Pese a esta cautela, los resultados de ambos estudios apuntan en una misma dirección: el cáncer de orofaringe está experimentando un cambio de perfil, con un creciente protagonismo del VPH y la aparición de un grupo de pacientes con características epidemiológicas, clínicas y pronósticas diferentes.

Un cambio que obliga a mirar más allá de los factores de riesgo tradicionalmente asociados a estos tumores y que refuerza la importancia de determinar adecuadamente su relación con el VPH para caracterizar la enfermedad y orientar su abordaje.

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