El día mundial del Riñón se celebra con el objetivo de concienciar a la población de la importancia y trascendencia de este problema de salud pública.
Según los resultados del estudio EPIRCE (Epidemiología de la Insuficiencia Renal Crónica en España), promovido por la SEN (Sociedad Española de Nefrología) y el Ministerio de Sanidad, el 10 % de la población adulta (el 21 % en mayores de 65 años) sufre algún grado de Enfermedad Renal Crónica (ERC). Esta enfermedad se asocia a un alto riesgo cardiovascular (20-25 % más que la población general) por la coexistencia en un altísimo porcentaje de otras enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes o el tabaquismo.
El daño renal ocasiona graves dificultades a la hora de conseguir una adecuada eliminación de las toxinas, así como de los numerosos medicamentos que toman estos pacientes. Por este motivo, la homeopatía se convierte en una herramienta terapéutica eficaz, porque se puede administrar con absoluta tranquilidad, ya que no presenta ningún tipo de contraindicación con la medicación habitual de los pacientes renales y está prácticamente exenta de efectos secundarios u otro tipo de interacciones medicamentosas.
Por otro lado, existen medicamentos de amplio uso (antiinflamatorios, analgésicos, antigripales, etc.) para afecciones habituales como catarros, cefaleas, dolores óseos y articulares que deben ser administrados con mucha precaución en este tipo de pacientes. Los medicamentos homeopáticos han demostrado su eficacia en aliviar y controlar este tipo de patologías con muy buena tolerancia.
La homeopatía también se muestra efectiva en la resolución de patologías renales que se cronifican como las infecciones urinarias de repetición y los cólicos nefríticos actuando a nivel terapéutico y de prevención, consiguiendo reducir y evitar la aparición de este tipo de enfermedades tan frecuentes.
