Y es que, bajo el barniz legitimador de lo científico, se presentan como únicas soluciones que, a menudo, no lo son. Es el caso del llamado ‘bebé-medicamento’. “Cuando se dice a unos padres que el ‘bebé medicamento es la única solución, en la mayoría de los casos no es verdad”. “Y, sobre todo, deja de ser verdad si se pone la vista en el futuro”, ha declarado.
Lo que marca la experiencia empírica es que este recurso “funciona en muy pocos casos y supone la destrucción de un número de embriones”. Y además de estos datos ciertos, también hay que hacer frente a ciertos interrogantes: “Si no funciona la opción del cordón umbilical ¿se tendrá que recurrir a extraer médula ósea? Y si esto no funciona ¿habrá que extraer un riñón?”, se ha cuestionado el ponente.
En el marco del I Congreso de Farmacéuticos Católicos, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación Universitaria San Pablo CEU con el título `La profesión farmacéutica: un compromiso con el valor de la vida humana’, Nombela ha aludido también al caso de la investigación con células madre como otro ejemplo del intento por hacer pasar por ineludible una posibilidad que, en realidad, no lo era. “En su primer discurso de investidura, José Luís Rodríguez Zapatero dijo que las células madre embrionarias eran el único medio para curar el alzheimer o el parkinson”. Pocos años después, la realidad desmintió las palabras del presidente, cuando “se demostró que las células madre adultas
también se pueden reproducir”. Tan es así, que hoy, “en clínica”, lo único “significativo”, son los ensayos de medicina de regenerativa con células adultas. “Con células madre de origen embrionario, apenas hay ensayos clínicos aprobados”, ha observado el científico.
En la senda de remisión a las evidencias científicas para fundamentar las conclusiones éticas, Nombela ha aludido al debate sobre el momento de inicio de la vida humana. “En el proceso biológico, no puede encontrarse otro punto de referencia que marque ‘un antes y un después’ para el comienzo de la vida que no sea la fecundación de los gametos”. Lo que la ciencia viene demostrando es que “un cigoto no es una célula amorfa” y que es “muy difícil” negar la existencia en él de “una organización y una constitución clara”. Como tampoco la ciencia permite establecer una “diferenciación entre el embrión implantado en el seno materno y el que se desarrolla in vitro”, ha dicho en alusión de los que, desde la consideración de que son sujetos constitutivamente diferentes, actúan como si el embrión ‘in vitro’ tuviese menor dignidad.
En el desarrollo de sus planteamientos sobre el comienzo de la vida humana, no ha evitado hacer referencia a la disposición de la llamada ‘Ley del Aborto’ conforme a la que se permite abortar antes de la decimocuarta semana de gestación sin dar razón de ningún tipo. “¿Por qué en la semana catorce y no en la diez? ¿Es que la constitución propia de humano surge en un momento concreto? Si negamos la dignidad al ser humano en unas etapas no hay razón para que se la concedamos en otras”, ha razonado Nombela. Por otro lado, al respecto de las posibilidades que ofrece el conocimiento del genoma, ha abogado el ponente por que “se utilicen para el beneficio médico”, sin que ello signifique hacer equivaler “el hombre a sus genes. Somos mucho más que eso”.
Con el título `La profesión farmacéutica: un compromiso con el valor de la vida humana’, la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), la Asociación Española de Farmacéuticos Católicos y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, organizan el I Congreso de Farmacéuticos Católicos. El I Congreso continúa durante hoy viernes y mañana, sábado, con la participación de profesionales, docentes e investigadores de la Farmacia. Entre ellos,la profesora de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científcas, María del Rosario Felipe, o la vicepresidenta de la Avocación Española de Farmacia Social y vocal de ANDOC, Eva Martín García.
