Home artículo El diagnóstico de trastorno bipolar puede retrasarse hasta 8 años

El diagnóstico de trastorno bipolar puede retrasarse hasta 8 años

por Redacción Consejos

Se calcula que el trastorno bipolar afecta a 2,4 millones de personas sólo en Europa. Se trata de una enfermedad mental grave con unos efectos de gran impacto sobre los afectados, sus familias y la sociedad.

 Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, MedicamentosEl trastorno bipolar se caracteriza porque produce cambios drásticos en el humor, la energía y la capacidad funcional de los pacientes. Las personas que padecen esta enfermedad mental pasan desde la tristeza y la desesperanza en las fases depresivas a la euforia y la irritabilidad en las fases de manía, a menudo con periodos de humor normal entre ambas fases. Los cambios en el estado de humor van asociados, además, a cambios extremos en el comportamiento y en la energía.

“El trastorno bipolar puede ser una enfermedad muy incapacitante”, explica la psiquiatra Consuelo de Dios, responsable del Programa de Trastorno Bipolar del Hospital Universitario La Paz de Madrid. “Un paciente que tiene una depresión aguda o una manía aguda no se ve capaz de trabajar, puede ser necesaria la hospitalización tanto en un caso como en otro, y todo ello conlleva una estigmatización muy acusada”, añade esta experta.

“Durante las fases de euforia pueden estar todo el tiempo haciendo cosas, empiezan varias tareas a la vez y no las terminan”, describe la doctora De Dios. “Esta hiperactividad se acompaña a menudo de menos ganas de dormir, verborrea y conductas que implican pérdida del sentido del riesgo, como conducir rápido o consumir drogas”. Por el contrario, en las fases depresivas, los pacientes pierden todo interés por las tareas cotidianas, llegando a descuidar incluso su higiene personal y su alimentación.

Almudena Sánchez, una de las muchas personas afectadas por el trastorno bipolar en España, subraya cómo en las fases depresiva perdía todo interés por las actividades diarias e incluso se negaba a salir de casa: “Me daba miedo hasta coger el autobús por si me perdía”.

Estigma social

Como señala Julio Rodríguez, marido de Almudena, es muy difícil comprender qué pasa por la cabeza de un paciente con trastorno bipolar: “Es muy difícil entender su dolor, porque es un dolor mental. Eso no sale en las radiografías ni en los análisis”. Esta falta de conocimiento sobre lo que significa el trastorno bipolar hace que buena parte de la sociedad estigmatice a las personas que padecen la enfermedad.

“La sociedad no tolera de buen grado a estas personas y ellas hacen suyo este estigma, piensan que tienen coartada su libertad por tomar determinados medicamentos”, sostiene Francisco Piedra, psiquiatra de la Unidad de Media Estancia del Hospital Provincial de Toledo. “Nuestro trabajo es hacerles ver lo contrario, que el tratamiento es esencial para la conquista de esa libertad que la enfermedad mental les está arrebatando”.

Una de las consecuencias del estigma que padecen las personas con trastorno bipolar es la pérdida de oportunidades laborales. Muchos pacientes tienen que dejar de trabajar a causa de la enfermedad y, de hecho, se calcula que el trastorno bipolar provoca la pérdida de catorce años de vida laboral por cada afectado. Es el caso de Almudena, que lleva ya diez años sin trabajar: “No me podía concentrar en mi trabajo. Era oficial de primera en una fábrica de molduras, pero un día no sabía cómo hacer las cosas. Me fui a casa y fui a peor, hasta que fui a Urgencias. Estuve una semana ingresada, pero no me diagnosticaron trastorno bipolar”.

Ese es otro de los grandes retos a los que se enfrentan las personas que padecen trastorno bipolar: el retraso en el diagnóstico de la enfermedad. Si bien las primeras manifestaciones suelen aparecer entre los 15 y los 19 años, los expertos calculan que existe un lapso de hasta ocho años entre la aparición del primer episodio de alteración del humor y el diagnóstico de trastorno bipolar. En el caso de Almudena, pasaron cinco años hasta que los médicos le diagnosticaron trastorno bipolar y pudo comenzar a recibir un tratamiento adecuado.

“La enfermedad bipolar en realidad no es fácil de diagnosticar, es una enfermedad compleja y con múltiples síntomas”, observa la doctora De Dios. Esta experta en trastorno bipolar admite que a menudo sólo se observan los síntomas depresivos en los pacientes, por lo que reciben un diagnóstico de depresión unipolar. En otras ocasiones, se manifiestan primero los síntomas psicóticos y los pacientes son diagnosticados de esquizofrenia o de psicosis por consumo de drogas. En ambos casos, la principal consecuencia es el retraso en el tratamiento correcto de la enfermedad y, por lo tanto, un peor pronóstico.

Para reducir el retraso en el diagnóstico del trastorno bipolar, la doctora De Dios apuesta por mejorar la información y la formación no sólo de los profesionales sanitarios, sino también de la sociedad en general.

Importancia de la psicoeducación

“Hay que buscar el diagnóstico correcto lo antes posible, hay que buscar el tratamiento farmacológico adecuado desde el inicio, pero también hay que proporcionar al paciente acceso a programas psicoeducativos que le ayuden a mejorar su pronóstico”, defiende la psiquiatra Consuelo de Dios. La responsable del Programa de Trastorno Bipolar del Hospital de La Paz considera importante la puesta en marcha de programas de psicoeducación que hayan demostrado su eficacia y que enseñen a los pacientes en qué consiste su enfermedad y cómo pueden identificar el comienzo de las fases agudas en sus primeros estadíos, para así prevenir recaídas. “Hay que educar también a los pacientes en la importancia de mantener el tratamiento más allá de las fases agudas y de llevar unos hábitos de vida sanos que permitan mejorar el pronóstico”, añade esta experta.

Y es que, además de afectar a la personalidad de los pacientes, a su capacidad laboral y a sus relaciones familiares y personales, el trastorno bipolar repercute sobre la salud física de los pacientes y sobre su esperanza de vida.

“En el enfermo mental grave la mortalidad puede ser el doble que en la población sana, y en el caso del trastorno bipolar, la mortalidad está relacionada con causas no naturales, como el suicidio o los accidentes, pero también con causas naturales, fundamentalmente problemas cardiovasculares y endocrinometabólicos”, precisa la doctora Consuelo de Dios.

Tanto es así que, según algunos estudios, una persona con trastorno bipolar pierde a lo largo de su vida 12 años de buena salud y puede ver reducida su esperanza de vida en casi diez años. Además, los afectados por trastorno bipolar tienen de dos a cuatro veces más probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares y cinco veces más probabilidades de desarrollar diabetes. Esto se debe en parte al estilo de vida de los pacientes, que durante las fases depresivas son propensos al sedentarismo y que pueden descuidar su alimentación tanto en las fases de manía como en las de depresión. También fuman más que la población general –entre el 50 y el 60 por ciento de los pacientes lo hacen- y tienen más riesgo de dependencia de alcohol y otras sustancias6.

Por desgracia, el trastorno bipolar es una enfermedad que no tiene cura en la actualidad. Esto significa que las personas que padecen trastorno bipolar necesitan seguir un tratamiento farmacológico permanente, cuidar su estilo de vida, especialmente la alimentación y la práctica de ejercicio físico, y recibir apoyo psicosocial por parte de profesionales y de sus propias familias. No obstante, la combinación de todos estos elementos y de una actitud proactiva respecto a la enfermedad puede lograr qu
e las personas que padecen t
rastorno bipolar lleven una vida lo más normal posible.

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